Guadalajara, ciudad apta para la infancia

16/04/2012 - 12:20 M.M.

Cerca del 16 por ciento de la población de la ciudad de Guadalajara tiene entre 0 y 14 años, según el padrón de 2011. No es de extrañar, por tanto, que una buena parte de las políticas municipales estén dirigidas a los más pequeños como ciudadanos de pleno derecho. Aunque existe una concejalía específica, la infancia es una preocupación que está presente de forma transversal en todos los departamentos del Ayuntamiento para abordarla de manera integral. Cada concejalía organiza actividades o presta servicios para los niños relacionados con su área de actuación. Por ejemplo, desde la Concejalía de Deporte, se fomenta la actividad deportiva; desde la de Seguridad, se imparten charlas y talleres para formarles en educación vial; desde Cultura, se programan espectáculos para los más pequeños etc.
Una de las últimas acciones específicas que el Ayuntamiento ha llevado a cabo en relación con la infancia es la creación del Consejo Municipal de la Infancia que se constituyó el pasado mes de diciembre. Desde la Concejalía de Bienestar Social y en colaboración con la de Familia se coordina todo lo relativo a la participación infantil. El reglamento por el cual se crea el Consejo de la Infancia se aprobó en diciembre de 2010 y la constitución se produjo un año después, en la reunión que se celebró el 15 de diciembre de 2011. Este es un órgano de carácter participativo que tiene por objeto escuchar a los más jóvenes de la ciudad y canalizar sus sugerencias y necesidades a través del Consistorio.
La Constitución del Consejo de la Infancia era uno de los requisitos que le faltaba a Guadalajara para postularse oficialmente como Ciudad Amiga de la Infancia, título que concede Unicef. En estos momentos, el Ayuntamiento está rematando el último paso necesario para completar el proceso: el Plan de Infancia, donde se recogen todas las actividades que se realizan y una programación futura. La intención es presentar su candidatura dentro de la convocatoria de este año, que está abierta hasta el mes de junio.
Esta distinción implica que el Ayuntamiento promueva la participación de los niños y elabore programas y planes dirigidos a ellos. “En Guadalajara ya se está cumpliendo este requisito”, afirma la concejala de Bienestar Social, Verónica Renales.
Al margen de las actividades que se organizan desde las diferentes concejalías y que contribuyen al desarrollo de los niños desde diferentes ámbitos, los recursos básicos que el Ayuntamiento pone al servicio de la población más joven de Guadalajara son los relacionados con su educación, cuidado y bienestar y la atención de las necesidades básicas.
La ciudad cuenta con dos escuelas infantiles, dos ludotecas, cursos y talleres y programas de intervención sobre materias diversas.
    La de Alfanhuí, en el barrio de Aguas Vivas, y la de Manantiales son las dos guarderías municipales; ofrecen un total de 131 plazas para niños de 0 a 3 años.  “Existen plazas que denominamos de emergencia para las familias que no pueden cubrir el coste y el resto están subvencionadas”, apunta la concejala. Los centros públicos de atención a la infancia conviven con los privados, pero “la idea no es hacer competencia a los privados, sino atender las situaciones de necesidad”. La responsable de Bienestar Social señala que, de momento, no hay previsto abrir  ninguna otra guardería municipal.
    Las ludotecas que tiene en marcha el Consistorio son Baluba, en Los Manantiales, y Dubidú, en Los Valles. Están dirigidas a niños de 3 a 12 años y funcionan en horario de tarde, “como algo complementario a la educación escolar y para conciliar la vida laboral y familiar”, explica Renales.
    Otras intervenciones con la población infantil son las que se realizan, por ejemplo, desde el programa Alcazul. “Realizamos actividades en colegios e institutos para niños de Primero de la ESO. Trabajamos la educación en valores, el ocio saludable, actividades deportivas y actualmente estamos interviniendo en once institutos”.
     Cuando acaba el colegio, desde el Consistorio programan actividades que sirven como alternativa de ocio, pero también con un fin educativo. En Navidad está el programa Navidéñate y en las vacaciones de verano, Juegópolis, con talleres que se realizan en cinco centros sociales de la ciudad; además en época estival se organiza, en colaboración con el Colegio Diocesano, un campamento urbano.

Especial atención merecen los niños de familias que se encuentran en riesgo de exclusión social. Para atenderles y cubrir sus necesidades básicas “intervenimos desde los Servicios Sociales en coordinación con los recursos de la Junta de Comunidades, para realizar trabajos a la comunidad cuando han sido sancionados, o para acceder a todo el proceso de tutela”, afirma la concejala, quien apunta que este trabajo se aborda de forma coordinada con la Concejalía de Familia, Mujer e Igualdad, porque son materias que están íntimamente ligadas.
    A la hora de plantear una nueva actividad infantil se tienen en cuenta las demandas de las familias y las posibilidades del Consistorio para llevarlas a cabo. Renales sostiene que “se intenta dar respuesta a las demandas de las familias”. Así nació, por ejemplo, hace dos años el programa denominado Música en familia, que se desarrolla durante todo el curso y “ha tenido muy buena aceptación”.
    Con las actividades que programa el Ayuntamiento dirigidas a la infancia se trabaja, en palabras de la concejala, la educación en valores; “creemos que es muy importante que en la etapa infantil y juvenil se asegure una buena educación porque luego cuando lleguen a la edad adulta van a ser personas íntegras y con una buena educación pueden salir adelante con mayor facilidad”.
Además, también es importante para la población infantil poder disfrutar de una ciudad cómoda y adaptada para ellos. En este sentido, cobran especial relevancia  las amplias zonas verdes con las que cuenta Guadalajara. Además, muchos de los juegos infantiles que se distribuyen por los parques de la ciudad se han ido cambiando y modernizando progresivamente en los últimos años, siendo espacios más seguros y atractivos para los pequeños habitantes de la capital.