Guadalajara retrocede a los años 50 a golpe de rock and roll con Grease, el musical de tu vida
01/10/2010 - 09:45
Por: MAR GATO. MADRID
La incansable historia de amor de Sandy y Danny Zuko, para más señas protagonistas de la siempre inolvidable Grease, supo encandilar a xxx guadalajareños en la primera de las seis funciones previstas en el teatro auditorio Buero Vallejo de Guadalajara. El musical, lleno de absoluta energía a lo largo de dos horas y media, no defraudó a los espectadores, que tuvieron la oportunidad de retroceder hasta los años 50 para revivir el que quizá haya sido el movimiento musical más revolucionario de cuantos se recuerdan, el rock. Las coreografías, la música en directo y el vestuario ayudaron a sumergir a Guadalajara en otra época.
Chico se enamora de chica y viceversa y cuando llega el final del verano sus vidas se separan. ¿Quién no ha vivido en sus propias carnes alguna vez esta historia de amor? Quizá porque sean muchos los que se sientan identificados con ella es que Grease, aquel espectáculo que crearon dos jovenes estudiantes para un teatro experimental de Chicago allá por el año 1971, siga aún hoy de plena actualidad pese a haber pasado casi 40 años.
Avalado por más de un millón de espectadores, Grease, el musical de tu vida deshacía ayer las maletas en Guadalajara para ofrecer un total de seis funciones hasta el próximo domingo en el teatro auditorio Buero Vallejo de Guadalajara.
La primera sesión, no exenta de un cierto revuelo, logró acumular en el patio de butacas del teatro capitano a xxx espectadores, ávidos de recuerdos, en el caso de los más maduritos, y de experiencias nuevas, en el caso de los más jóvenes. De lo que no cabe duda es que unos y otros retrocedieron en el tiempo hasta los años 50, época en la que empezaba a despuntar el rock y, por qué no decirlo, la gomina. De estos dos ingredientes hubo mucho durante el espectáculo, que aunque de argumento de sobra conocido por todos, sí demostró ayer que posee muy buenas actitudes para haberse convertido en un gran musical. Entre ellas, una escenografía versátil y dinámica; una coreografía enérgica; un vestuario vistoso y una música en directo avalada por uno de los grandes maestros de la música, Manu Guix, que aunque no visible para el público, se encontraba en el foso del auditorio, a tan sólo unos metros de los espectadores.
Todo ello, sin embargo, no hubiera tenido sentido sin un elenco juvenil y enérgico que ya desde los primeros momentos supo meterse al público en el bolsillo con interpretaciones de los grandes y conocidos temas de Grease, esta vez traducidos al castellano para hacer entendible el mensaje del espectáculo de principio a fin.
Entre las caras conocidas de este grupo artístico se encontraban las de los propios protagonistas, Gisela, que se metió en la piel de la dulce Sandy; y Toni Bernetti, que escenificó como él sólo supo hacerlo el enfrentamiento interior al que se enfrenta Danny Zuko, un chico rebelde que se debate entre seguir siendo el chico duro del instituto o mostrar su lado más romántico con la siempre esperada demostración de amor.
Tras dos horas y media de intensos cambios de ritmo y de volver a revivir por primera vez, por increíble que pareciera, la ya mítica historia de amor entre estos dos estudiantes y sus amigos, el público salió del recinto con la sensación de llevarse a casa el recuerdo vivo de lo que fue la película. Pero no sólo eso. El musical también sirvió para que más de uno saliera anoche con la idea de sacar del armario y desempolvar la chupa de cuero, las All Stars y las Ray Ban, complementos que a día de hoy han vuelto a ponerse de moda por los más jóvenes.
Avalado por más de un millón de espectadores, Grease, el musical de tu vida deshacía ayer las maletas en Guadalajara para ofrecer un total de seis funciones hasta el próximo domingo en el teatro auditorio Buero Vallejo de Guadalajara.
La primera sesión, no exenta de un cierto revuelo, logró acumular en el patio de butacas del teatro capitano a xxx espectadores, ávidos de recuerdos, en el caso de los más maduritos, y de experiencias nuevas, en el caso de los más jóvenes. De lo que no cabe duda es que unos y otros retrocedieron en el tiempo hasta los años 50, época en la que empezaba a despuntar el rock y, por qué no decirlo, la gomina. De estos dos ingredientes hubo mucho durante el espectáculo, que aunque de argumento de sobra conocido por todos, sí demostró ayer que posee muy buenas actitudes para haberse convertido en un gran musical. Entre ellas, una escenografía versátil y dinámica; una coreografía enérgica; un vestuario vistoso y una música en directo avalada por uno de los grandes maestros de la música, Manu Guix, que aunque no visible para el público, se encontraba en el foso del auditorio, a tan sólo unos metros de los espectadores.
Todo ello, sin embargo, no hubiera tenido sentido sin un elenco juvenil y enérgico que ya desde los primeros momentos supo meterse al público en el bolsillo con interpretaciones de los grandes y conocidos temas de Grease, esta vez traducidos al castellano para hacer entendible el mensaje del espectáculo de principio a fin.
Entre las caras conocidas de este grupo artístico se encontraban las de los propios protagonistas, Gisela, que se metió en la piel de la dulce Sandy; y Toni Bernetti, que escenificó como él sólo supo hacerlo el enfrentamiento interior al que se enfrenta Danny Zuko, un chico rebelde que se debate entre seguir siendo el chico duro del instituto o mostrar su lado más romántico con la siempre esperada demostración de amor.
Tras dos horas y media de intensos cambios de ritmo y de volver a revivir por primera vez, por increíble que pareciera, la ya mítica historia de amor entre estos dos estudiantes y sus amigos, el público salió del recinto con la sensación de llevarse a casa el recuerdo vivo de lo que fue la película. Pero no sólo eso. El musical también sirvió para que más de uno saliera anoche con la idea de sacar del armario y desempolvar la chupa de cuero, las All Stars y las Ray Ban, complementos que a día de hoy han vuelto a ponerse de moda por los más jóvenes.