Insidious: Lo que quieren los fans es justo lo que odio yo

24/08/2026 - 23:31 J.P.

Una niña super lista tiene una madre super tocada del ala. Viven las dos solas en una casa que da mal rollo, pero la niña tiene más miedo de su progenitora que del hombre del saco. Así las cosas, una noche todo se va definitivamente al carajo y la madre viene a suicidarse o algo así delante de la pequeña. Fundido a negro y viaje al futuro. Veinte años después la niña es una soltera que tiene su propia hija. Sigue viviendo en la misma casa y tiene todo un garaje lleno de cosas de la madre de la que no quiere hablar a la nieta de aquella. Super sano todo. Ah, además la niña/madre se va al mundo de los demonios cada vez que se queda dormida para que el director pueda darnos bien de sustos a los demas. 

Si hay algo que odio, además de las películas con superioridad moral evidente y onanismo intelectual, son los jumpscare, esos sustos que se basan en el que el protagonista ponga cara de susto, todo esté muy silencioso (y a ser posible oscuro) y que de repente te pongan un sonido estridente en el cine mientras le hacen un primer plano a alguien muy feo salido de la nada. Cada vez odio más esas cosas... como el cine gratuitamente mal rollero, ese tampoco me gusta ya (uy, cada vez hay más cine que no me gusta...). Y la saga Insidious es la jefa de los jumpscare. 

Esta nueva Insidious viene para intentar darle continuidad a una saga que había perdido a sus principales referentes, un poco como cuando el Capitán América y Ironman dejaron los Vengadores. Para conseguirlo, le dan una nueva vuelta de tuerca a lo que ya sabíamos sobre este universo y hay que reconocer que introducen elementos interesantes, como ese trío de viejos grimosos (ojo el momentazo asqueroso con uno de ellos en el dentista). No puedo decir nada en contra de ella, porque es exactamente lo que debería ser y además sabe rematar con un último acto más emocionante que tenso, lo que un servidor agradeció mucho. 

No tiene demasiado sentido ni aporta mucho, pero tampoco lo necesita, con ofrecer alguna ligerísima novedad sobre lo que ya se conocia sus espectadores la compran y disfrutan, así que correr y a comer palomitas... excepto en las escenas del dentista, claro. 

PD: Estamos todos de acuerdo en que Lin Shaye ya es un icono fuerte del cine de terror, ¿verdad?