Israel autoriza el intercambio de presos con Hezbol
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El Gobierno israelí aprobó ayer prácticamente de forma unánime el intercambio de prisioneros con Hezbolá y que se llevará a cabo hoy.
La decisión, que implica la entrega de cinco prisioneros libaneses y los cuerpos de otros, a cambio de los dos soldados hebreos secuestrados en el verano de 2006, se produce coincidiendo con la publicación en la prensa libanesa de una información que asegura que uno de los dos militares falleció en el momento del secuestro.
En virtud del acuerdo, al que dieron el visto bueno 22 ministros y sólo tres votaron en contra, Israel va a liberar a cinco milicianos de Hezbolá a cambio de dos soldados que, según el primer ministro israelí, Ehud Olmert, probablemente hayan muerto. De hecho, el diario libanés Al Akhbar informó hoy de que uno de los dos soldados, al que no identificó, falleció durante el ataque perpetrado por Hezbolá contra el vehículo en que viajaban en el norte de Israel.
El acuerdo, en el que participó un responsable de la Inteligencia alemana, prevé también que Israel entregue los cadáveres de 200 árabes muertos mientras se infiltraban en el norte de Israel y que Hezbolá devuelva los restos de soldados israelíes muertos en el sur de Líbano en 2006.
La aprobación por parte del Gobierno del intercambio se daba por hecha pese a que ayer Olmert había calificado de absolutamente insatisfactorio el informe de Hezbolá sobre sus esfuerzos para descubrir el paradero del israelí Ron Arad, que desapareció en Líbano hace 22 años. Israel había reclamado este informe en el marco del intercambio de prisioneros, pero desde el Gobierno se había aclarado que su resultado no sería determinante.
Liberación polémica
A cambio de Goldwasser y Regev, el Gobierno israelí entregará a cuatro milicianos de Hezbolá encarcelados -Maher Kourani, Khodor Zaidan, Mohammed Srour y Hussein Suleiman, así como al terrorista Samir Kuntar-. La liberación de éste último, el preso libanés de mayor perfil en Israel y condenado a cadena perpetua por la muerte de un policía, de otro hombre y de su hija de cuatro años durante un ataque contra la ciudad israelí de Nahariya, en el norte, en 1979, ha sido la que más polémica ha suscitado.
No es un día feliz para ninguno de nosotros que se libere a asesinos como éstos, pero tenemos la obligación moral de devolver a nuestros soldados a casa, declaró el presidente de Israel, Simón Peres, antes de la votación.
En virtud del acuerdo, al que dieron el visto bueno 22 ministros y sólo tres votaron en contra, Israel va a liberar a cinco milicianos de Hezbolá a cambio de dos soldados que, según el primer ministro israelí, Ehud Olmert, probablemente hayan muerto. De hecho, el diario libanés Al Akhbar informó hoy de que uno de los dos soldados, al que no identificó, falleció durante el ataque perpetrado por Hezbolá contra el vehículo en que viajaban en el norte de Israel.
El acuerdo, en el que participó un responsable de la Inteligencia alemana, prevé también que Israel entregue los cadáveres de 200 árabes muertos mientras se infiltraban en el norte de Israel y que Hezbolá devuelva los restos de soldados israelíes muertos en el sur de Líbano en 2006.
La aprobación por parte del Gobierno del intercambio se daba por hecha pese a que ayer Olmert había calificado de absolutamente insatisfactorio el informe de Hezbolá sobre sus esfuerzos para descubrir el paradero del israelí Ron Arad, que desapareció en Líbano hace 22 años. Israel había reclamado este informe en el marco del intercambio de prisioneros, pero desde el Gobierno se había aclarado que su resultado no sería determinante.
Liberación polémica
A cambio de Goldwasser y Regev, el Gobierno israelí entregará a cuatro milicianos de Hezbolá encarcelados -Maher Kourani, Khodor Zaidan, Mohammed Srour y Hussein Suleiman, así como al terrorista Samir Kuntar-. La liberación de éste último, el preso libanés de mayor perfil en Israel y condenado a cadena perpetua por la muerte de un policía, de otro hombre y de su hija de cuatro años durante un ataque contra la ciudad israelí de Nahariya, en el norte, en 1979, ha sido la que más polémica ha suscitado.
No es un día feliz para ninguno de nosotros que se libere a asesinos como éstos, pero tenemos la obligación moral de devolver a nuestros soldados a casa, declaró el presidente de Israel, Simón Peres, antes de la votación.