Italia teme que la la mafia se interponga en la reconstrucción

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Tres décadas después del terrible terremoto que asoló el sur de Italia en 1980, muchas de las víctimas del seísmo languidecen todavía en viviendas temporales después de que la mafia y los clanes políticos se embolsaran, presuntamente, miles de millones de euros destinados a ayuda humanitaria.
Muchos italianos temen ahora que la corrupción y el crimen organizado vuelvan a aprovecharse del seísmo de esta semana en la región de los Abruzos, a pesar de las promesas del primer ministro, Silvio Berlusconi.
El seísmo de 6,3 grados de intensidad Richter, que por el momento se ha cobrado la vida de 294 personas y ha dejado sin hogar a decenas de miles, ha tenido lugar justo a la entrada de los grandes bastiones del crimen organizado, como la Camorra. El lugar, además, tiene un largo historial de corrupción burocrática. “Podemos estar seguros de que habrá intentos de desviar una porción del dinero de la ayuda por parte del crimen organizado”, aseguró James Walston, de la Universidad Americana de Roma. “Los Abruzos están lo suficientemente cerca de los centros de poder de la Camorra como para ser un blanco tentador”, agregó.

Funcionarios y mafiosos
Los italianos están ya acostumbrados a escuchar promesas de reconstrucción sólo para ver cómo los fondos destinados inicialmente a reparaciones terminan en manos de funcionarios y mafiosos. En Sicilia, la cuna de la Mafia, la gente todavía vive en tiendas de emergencia más de un siglo después del seísmo que se cobró la vida de 5.000 personas en 1908. Setenta años después, el ejemplo del seísmo de Irpinia --que acabó con la vida de 2.800 personas y dejó a más de 200.000 sin hogar-- ha sido citado como el mayor desperdicio de fondos oficiales y principal escándalo de enriquecimiento con dinero del estado en toda la historia de la Italia de posguerra.
En San Giuliano di Puglia, algunas de las víctimas del seísmo de 2002 sospechan que las obras de reconstrucción han sido pospuestas por motivos electorales. “Lo que me temo”, declara Stefania Cantalini, embarazada de ocho meses que recuerda San Giuliano en un campamento de L’Aquila, es que “después de que el brillo de los medios de comunicación desaparezca, los políticos terminen olvidando sus promesas y nos abandonen”. “Me da miedo pensar que pasaré el resto de mi vida en una tienda de campaña”, admite.
Mientras, miles de personas que se quedaron sin hogar por el terremoto más letal ocurrido en Italia en 30 años celebraron el domingo una sombría Pascua, acudiendo a Misa en capillas improvisadas instaladas en campamentos y refugios de emergencia.