José Miguel Peñas: “AVECA Guada pide un plan transversal que reviva el centro para vecinos, comercios y hostelería”

08/05/2026 - 10:39 J.E. / J.P.

Solo en la última semana, la asociación de vecinos del casco histórico de la capital ha registrado casi 50 escritos al Ayuntamiento. Hablamos con su presidente.

José Miguel Peñas de Pablo preside desde hace algo más de un mes AVECA GUADA, la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Guadalajara. La entidad ha iniciado una nueva etapa con el objetivo de escuchar a los vecinos, recoger sus propuestas y plantear soluciones para algunos de sus principales problemas, como la movilidad, seguridad, limpieza, comercio y, en definitiva, tratar de asegurar el futuro del centro histórico de la ciudad. 
 

Para quien no conozca AVECA GUADA, ¿qué es?
    Es la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Guadalajara. Se fundó hace más de 30 años por gente del centro que quería dinamismo, actividad y poner encima de la mesa los problemas del casco histórico. Lo que ocurrió es que la gente se fue haciendo mayor y ahora ha habido una renovación generacional. Hace unos dos meses renovamos la ejecutiva y lo que queremos es dar vida, identificar problemas y, sobre todo, escuchar a los vecinos del casco histórico.

¿ Qué les ha llevado a revitalizar la asociación?
    Hay una cosa que se llama responsabilidad ciudadana y social. Ser parte del entorno donde vivimos para que sea un lugar mejor nos motiva muchísimo.

¿Cuántos socios tiene ahora mismo la asociación?
    Cuando recogimos la asociación había menos personas de las que entran en un taxi. Eran unas diez personas inscritas. Ahora mismo estamos rozando las 100. En la campaña de buzoneo de los últimos días se ha conseguido multiplicar por diez la participación y se siguen recogiendo muchas inscripciones. Evidentemente, la problemática de la Zona de Bajas Emisiones y de la ORA ha provocado muchas más altas, pero hay un pequeño goteo todos los días de personas que se acercan, pagan esa cuota simbólica y van entrando.

¿Cuánta gente vive en el casco antiguo?
    Calculamos que en nuestra área perimetral viven una 18.500 personas, pero esto no es una competición de números. Se trata de poder dar servicio a las calles, a los comercios y a las personas, y de que estén orgullosos de vivir y enseñar Guadalajara a terceros.

La Zona de Bajas Emisiones y el estacionamiento regulado han generado malestar. ¿Cómo han recibido la información?
    Desde el año 2024, a título particular, cuando todavía no estábamos metidos en la ejecutiva de AVECA, ya sabíamos que estaba prevista esta implementación para 2026 aproximadamente. Conocíamos el contrato del estacionamiento de la ORA y la voluntad de ampliar las plazas de zona azul. Pero hemos llegado tarde. Muy tarde. Los vecinos, y todo el mundo en particular, se han preocupado cuando han empezado a cambiar líneas blancas por líneas azules. Llegar tarde significa que no hemos hecho nuestro trabajo, pero eso no significa que no vayamos a hacerlo a partir de ahora. Hay muchos temas, como el contrato de transportes, que van a marcar la dinámica de los próximos meses.

¿Qué problemas les han trasladado los vecinos?
    Guadalajara es una ciudad con un casco histórico mal mantenido y con graves problemas que son de hace 20 o 25 años. Hay un caos. Y ese caos provoca empobrecimiento de las familias, porque tienen que gastar tiempo en ir a zonas blancas lejos del centro, gastar dinero en aparcamientos disuasorios o jugar al juego de las sillas con las plazas de aparcamiento en superficie. También ha habido preocupaciones por el carril bici enfrente de la estación de autobuses, por pasos en una rotonda con baja visibilidad, por la duración de los semáforos, por el mantenimiento de aceras, por cuestiones de salubridad en zonas con orines y por ocupaciones. Pero ahora la gente sale a la calle con un móvil y sabe dónde canalizar los problemas. En 2025 se presentaron 65 escritos al  Ayuntamiento en todo el año y, tras renovar la Ejecutiva, solo en la última semana, hemos hecho 42.

¿Se les consultó sobre el nuevo estacionamiento regulado?
    No, porque nosotros entramos cuando esto ya estaba aprobado. Sí es cierto que, a través del concejal del ramo, nos llamaron para informarnos de la Zona de Bajas Emisiones. Nos explicaron que iba a ser todo lo más laxa posible y en líneas generales nos han dado muestras de querer colaborar. Pero claro, no se puede cambiar una cosa que ya está aprobada, con una normativa y bajo un contrato. Se podrá modificar parcialmente, pero detrás hay una serie de cuestiones legales. Estamos encima de ello para ver cómo podemos sumar propuestas que permitan una flexibilidad mayor.

El siguiente tren puede ser el contrato de transportes. ¿Llegan ahí con más tiempo?
    Sí, porque el contrato se ha quedado desierto y se está redactando otro para tratar de renovarlo. Los vecinos quieren movilidad. Quieren que el eje desde la estación de tren hasta el hospital sea ágil, que haya paradas en el centro, marquesinas que puedan proteger de la lluvia, autobuses modernos  y no piezas de museo. También quieren seguridad, digitalización y precios razonables. Son cosas de sentido común. El autobús eléctrico por el centro es una buena idea, nos lo han explicado y creemos que es válido, siempre que sea compatible con los viales y las calzadas que tenemos en Guadalajara.

Seguridad y limpieza son otros dos temas importantes.
    El centro acumula muchos años de problemas. Hay muchos solares, muchos negocios cerrados, viviendas e inmuebles con muchos años. Hay problemas estructurales, de limpieza y de seguridad. Hay ocupaciones en edificios emblemáticos, como ha pasado a la vista de todos en Dávalos y en la calle Bardales. Faltan luces en algunos puntos. A veces ir por callejuelas de Bardales o por las paralelas de la calle Mayor parece una película de Alatriste, con el gorro de noche, sin saber a quién te vas a encontrar. Todas esas cosas preocupan a la gente y deben preocupar no solo al político, sino también a todas las personas que quieren una Guadalajara que valga la pena enseñar.

¿Qué plantean desde la asociación?
    Vamos a necesitar un plan del centro de Guadalajara. Empezó hace unos años con Alique, lo retomó Antonio Román, pero ya han pasado 20 años y es necesario que el centro tenga un plan transversal que pueda superar cualquier color ideológico que haya en la Plaza Mayor. Eso es lo que estamos buscando. Somos un donut y a ese donut hay que echarle dentro el relleno de crema para que a la gente le guste.

En el casco histórico también hay comercios. ¿Qué les trasladan?
    Los comerciantes del centro tienen varios problemas. El primero es que en su momento cambió el polo de atracción del comercio hacia el exterior de Guadalajara con la creación del centro comercial. El segundo es que somos todos muy cómodos y preferimos llamar al señor Amazon. Y el tercero es que hace falta un aparcamiento o zonas donde la gente pueda parar dos minutos, una hora o dos horas para dar una vuelta. El mercado de abastos, por ejemplo, se ha rehabilitado y debería ser una pieza clave para el casco histórico, un lugar donde consumir masivamente, pero si la gente tiene que aparcar en el Brianda, hacer una compra fuerte y cargar con bolsas de carne u otros productos hasta el coche... 

¿Cree que todos estos problemas tienen solución?
    Es muy difícil. Hay que ser realistas. Esto es una inercia de muchos años, pero es necesario empezar a trabajar. Guadalajara tiene ahora mismo unas  95.000 personas y dentro de 20 años lo normal será que tenga 120.000 personas. ¿Vamos a seguir creciendo unicamente hacia los lados o también vamos a rehabilitar el centro, donde hay tanta casa vacía y tanto espacio posible, para hacer una ciudad acogedora?