Junta y Diputación muestran su apoyo a los vecinos de Jodra del Pinar tras el incendio

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: J. PASTRANA. GUADALAJARA
BALANCE DE INCENDIOS
El delegado de la Junta de Comunidades, Luis Santiago Tierraseca, y la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León, visitaron ayer la localidad de Jodra del Pinar para conocer en el mismo lugar de los hechos los daños que habían provocado las llamas. Ambos estuvieron acompañados por la alcaldesa de la localidad de Saúca, Encarnación de Mingo Urbano, y por el alcalde pedáneo de Jodra del Pinar, Enrique Martínez.
El incendio declarado el pasado miércoles en el núcleo urbano de este municipio se consideró extinguido a las 13.30 horas de ayer, aunque dos dotaciones del Consorcio para la prevención y extinción de incendios (CEIS) permanecieron en la zona para asegurarse de que las llamas no volvían a convertirse en una amenaza. Llegaba así a su fin una operación que comenzó en torno a las 15.00 horas del miércoles, cuando una llamada al Consorcio alertaba de un incendio en la localidad.

En respuesta al aviso, el CEIS movilizó “inmediatamente”, según informaron desde la Diputación, los medios disponibles: dos dotaciones. Éstas eran las de Sigüenza y Molina de Aragón, que en el camino se toparon con el incendio de Garbajosa, aunque en este caso no se encontraba afectado ningún núcleo urbano. En aquel momento, otras dos se encontraban realizando tareas de apoyo en Brihuega, donde otro fuego amenazaba el núcleo urbano.

Las dotaciones, compuestas cada una de ellas por un camión autobomba rural, un vehículo ligero y cinco personas, estuvieron trabajando durante toda la noche en la extinción del fuego. Siguiendo la pauta que se estableció en toda la provincia, la climatología se convirtió en el mayor enemigo de los equipos de extinción. Las fuertes rachas de viento dificultaron el trabajo de los bomberos que, además de la extinción propiamente dicha, se dedicaron a establecer perímetros de seguridad para preservar el resto de viviendas y la iglesia románica, que finalmente no se vio afectada. Hasta 18 efectivos del CEIS llegaron a estar trabajando de forma simultánea en el lugar de los hechos.

Cuando tuvieron conocimiento de lo que estaba ocurriendo también se desplazaron hasta la zona la diputada-delegada del Consorcio, Covadonga Pastrana, y el diputado de la zona, Francisco Domingo, junto con dos jefes de guardia. Igualmente, efectivos de Protección Civil, Guardia Civil, Cruz Roja, personal del Ayuntamiento de Sigüenza y vecinos del pueblo prestaron todo tipo de apoyo en los trabajos realizados para controlar y extinguir el fuego. Por otra parte, desde Diputación se arbitraron medidas para poner en marcha generadores que restablecieran el fluido eléctrico en el pueblo. Algunos de los habitantes afectados más directamente por el incendio, en concreto seis persona mayores y un menor, pasaron la noche en la vecina localidad de Saúca, en la casa de la propia alcaldesa. Otros vecinos se hospedaron en casas de amigos y propias ubicadas en Sigüenza y, por último, los hubo que se marcharon a Madrid.

Por el momento no existe un balance exacto de daños. Sin embargo, las primeras estimaciones realizadas por la Junta de Comunidades apuntan que seis casas quedaron totalmente calcinadas y otras dos recibieron importantes daños. También habrían resultado dañados tres corrales, seis garages y un antiguo horno. Por su parte, el balance realizado desde la Diputación indica que el fuego afecto a seis casas habitadas, diez no habitadas y cinco graneros.

Según indicó el propio delegado de la Junta de Comunidades, uno de los objetivos de su visita era el de poder ofrecer la ayuda de la Administración regional a los vecinos de la zona. Además, sirvió para hacer las primeras estimaciones que permitan establecer las ayudas que se harán llegar a esta pequeña pedanía de Saúca.

“No sabemos cómo vino. El fuego se nos echó encima”
Algunos durmieron la casa de la alcaldesa de Sauca. Otros se refugiaron en Sigüenza, en casas propias o de familiares. Y también hubo vecinos de Jodra del Pinar que no abandonaron el término municipal. El fuego se dio por controlado a altas horas de la mañana, en torno a las seis, pero el tiempo no daba tregua. El fuerte viento reanimaba las llamas y el peligro, así que tanto vecinos como bomberos y retenes permanecieron toda la noche en el municipio, vigilantes.

A la mañana siguiente el alcalde pedáneo, Enrique Martínez, todavía no era capaz de explicar qué había pasado. “No sabemos cómo vino. Simplemente se nos echó encima”. Después del miedo y los nervios, lo único que queda entre los vecinos del pueblo son unos ánimos “muy bajos”. Y también hay espacio para la gratitud. Martínez recuerda que tanto vecinos de otros municipios como sus alcaldes y concejales se acercaron hasta Jodra del Pinar, donde sólo hay once habitantes censados, para ayudar en todo lo posible a los equipos de extinción.

Una de las personas que se acercó hasta el lugar de los hechos fue el primer edil de Sigüenza, Francisco Domingo. “Llegamos sobre las cinco de la tarde. Había un viento impresionante”. Desde la ciudad del Doncel movilizaron varios efectivos propios: dos cisternas; la Brigada del Ayuntamiento; miembros de Protección Civil; e incluso se movilizaron los agricultores de los alrededores para llevar hasta el lugar de los hechos sus propias cisternas. “Había mucha rabia e impotencia. Todos los factores, el calor y el viento, apuntaban a que algo como esto podía ocurrir”. En este sentido, el primer edil señala el importante trabajo realizado por los bomberos a la hora de conseguir que los daños no fuesen a más. “Han salvado bastantes casas. Si no llega a ser por ellos habría ardido todo el pueblo”.

El apoyo prestado por los vecinos fue determinante. Uno de ellos incluso tuvo que sacar a su propia madre de una de las viviendas. “La mayor parte de las casas que se han quemado son de gente que sólo viene al pueblo durante los meses de verano”, explica el alcalde, aunque los daños se reparten entre varios inmuebles del municipio.

Bomberos, retenes y ciudadanos colaboraron en las tareas de extinción. Mientras los primeros apagaban las casas; los retenes se encargaban de que no se extendiese al campo. Por su parte, los vecinos apagaban los rescoldos con cubos de agua.