Juzgan a un sacerdote por estafar a una anciana
01/10/2010 - 09:45
Por: ANTONIO OJEA. COLPISA
Benigno Moure, un sacerdote que administra 28 de las 48 residencias de ancianos que hay en Galicia como presidente de la Fundación San Rosendo, fue juzgado en la Audiencia Provincial de Orense, como presunto responsable de los delitos de apropiación indebida, falsedad documental y estafa.
La acusación particular considera que el acusado falsificó el testamento de una de las ancianas acogidas en una de esas residencias, en connivencia con un notario, lo que le permitió beneficiarse de más de 500.000 euros de su herencia. El fiscal pide para el acusado 14 años de prisión, aunque no imputa al notario.
María Vázquez Covela, era una anciana de 85 años que acababa de quedar viuda y había sido inhabilitada judicialmente por padecer demencia senil, a la que, según el fiscal, Benigno Moure convenció para que le donase 573.000 euros y varias propiedades de la anciana en las localidades ourensanas de O Irixo y O Carballiño. Su tutor legal, un sobrino suyo que residía en Barcelona, fue quien denunció el caso en octubre de 2004 y, entre otras acusaciones, aseguraba en la denuncia que el sacerdote había hecho firmar a la anciana un poder para gestionar sus fondos, pero que, según dijo ayer, la primera gestión fue que de un plumazo se llevó 75 millones. Por su parte, el acusado insiste en que nunca habló directamente con esa mujer y que, además, desconocía que estuviese incapacitada, a pesar de que en la denuncia se afirmaba que fue él quien instó la incapacitación legal de la anciana. Lo que hice fue porque la señora lo donó, y punto, afirmó Benigno Moure, quien añadía en los pasillos del juzgado que yo nunca convencí a la señora, nunca hablé con ella y siempre hice las cosas a través del banco y a través de los directores del banco, de los que tengo que fiarme.
Aunque el fiscal no ha imputado al notario que intervino en la escritura que ha dado origen a este caso, la acusación particular pide para él una pena de seis años de prisión como cooperador necesario. Para Benigno Moure, el fiscal pide una multa de 573.000 euros de multa y su inhabilitación para dirigir o apoderar cualquier entidad.
La anciana residía hasta su fallecimiento en la residencia geriátrica Os Gozos de Ourense, la más grande de las que, para ancianos y discapacitados, gestiona la Fundación San Rosendo, con una capacidad de más de 3.000 plazas.
María Vázquez Covela, era una anciana de 85 años que acababa de quedar viuda y había sido inhabilitada judicialmente por padecer demencia senil, a la que, según el fiscal, Benigno Moure convenció para que le donase 573.000 euros y varias propiedades de la anciana en las localidades ourensanas de O Irixo y O Carballiño. Su tutor legal, un sobrino suyo que residía en Barcelona, fue quien denunció el caso en octubre de 2004 y, entre otras acusaciones, aseguraba en la denuncia que el sacerdote había hecho firmar a la anciana un poder para gestionar sus fondos, pero que, según dijo ayer, la primera gestión fue que de un plumazo se llevó 75 millones. Por su parte, el acusado insiste en que nunca habló directamente con esa mujer y que, además, desconocía que estuviese incapacitada, a pesar de que en la denuncia se afirmaba que fue él quien instó la incapacitación legal de la anciana. Lo que hice fue porque la señora lo donó, y punto, afirmó Benigno Moure, quien añadía en los pasillos del juzgado que yo nunca convencí a la señora, nunca hablé con ella y siempre hice las cosas a través del banco y a través de los directores del banco, de los que tengo que fiarme.
Aunque el fiscal no ha imputado al notario que intervino en la escritura que ha dado origen a este caso, la acusación particular pide para él una pena de seis años de prisión como cooperador necesario. Para Benigno Moure, el fiscal pide una multa de 573.000 euros de multa y su inhabilitación para dirigir o apoderar cualquier entidad.
La anciana residía hasta su fallecimiento en la residencia geriátrica Os Gozos de Ourense, la más grande de las que, para ancianos y discapacitados, gestiona la Fundación San Rosendo, con una capacidad de más de 3.000 plazas.