Karzai rechaza destituir al presidente de la Comisión Electoral como pide Abdulá
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
AFGANISTÁN
Mueren catorce estadounidenses en dos accidentes de helicóptero en el país
La tensión entre Karzai y Abdulá aumentó ayer cuando el ex ministro de Exteriores reclamó que el presidente de la CEI, Azizulá Ludin, fuera destituido porque no era imparcial. Asimismo, Abdulá reclamó que los titulares de Interior, Educación y Asuntos Tribales sean suspendidos hasta que se celebre la segunda vuelta electoral.
Nuestros ministros y responsables, que Abdulá quiere que se destituya o reemplace, no han hecho nada ilegal o contra la ley, por eso no les destituimos o reemplazamos, explicó Karzai en una declaración emitida por su oficina. En este breve plazo de tiempo, no podemos hacer estos cambios, esto no beneficiará al país y perjudicarán al país, añadió.
Previamente, Abdulá había expresado sus reivindicaciones y dado de plazo hasta el sábado para que se cumplan sus peticiones. Esperaremos la respuesta de la Comisión hasta el 31 de octubre y, hasta entonces, suspenderemos todas nuestras relaciones con la comisión, declaró a los periodistas en Kabul, aunque rechazó decir qué hará si no se cumple su petición. El ultimátum de Abdulá a Karzai ha generado especulaciones en Kabul de que podría retirarse de la segunda vuelta, sobre todo teniendo en cuenta el fraude que marcó la primera y que principalmente benefició al presidente saliente.
Por su parte, Ludin descartó renunciar a su cargo. No, ¿por qué debería dimitir?, declaró Azizulá Ludin a Reuters en respuesta a la demanda formulada por el ex ministro de Exteriores. No sé si la Constitución da (a Abdulá) autoridad para pedir algo así, añadió.
Las preocupaciones sobre la repetición del fraude que empañó la primera ronda han arrojado una sombra sobre los preparativos electorales. Más de 200 miembros de la CEI serán destituidos o reemplazados para impedir que se repita el fraude, y muchos de los colegios electorales sospechosos serán cerrados.
Protestas
Por otro lado, esta mañana cientos de civiles se reunieron en el centro de Kabul protestando contra la presencia americana y lanzando piedras a las fuerzas extranjeras. Por segundo día consecutivo, la Policía tuvo que disparar al aire para dispersar a la multitud mientras los manifestantes intentaban prender fuego a una efigie del presidente estadounidense, Barack Obama, enfrente del Parlamento. Según los manifestantes, las fuerzas de la OTAN quemaron una copia del Corán durante un asalto en el este del país la semana pasada. La OTAN ha negado cualquier implicación y ha culpado a los talibán por difundir rumores falsos. Las fuerzas del orden detuvieron a unas 30 personas, según señaló un testigo a Reuters.
Por otra parte, según testigos, cientos de personas también se reunieron ayer en la ciudad de Herat en protestas contra Estados Unidos. Mientras, crece la seguridad en Kabul antes de que se celebre el próximo 7 de noviembre esta segunda ronda electoral, especialmente después de que los talibán prometieran desbaratar los comicios.
Mueren 14 americanos
Entretanto, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán descartó este lunes que los dos accidentes sufridos por helicópteros de las fuerzas internacionales en los que murieron al menos catorce estadounidenses, tres de ellos civiles, estén relacionados con acciones de los talibán o de Al Qaeda. El de ayer fue el día con más bajas desde el 28 de junio de 2005, cuando murieron 16 miembros de las fuerzas especiales al ser derribado su helicóptero por insurgentes.
En un comunicado, la fuerza de la OTAN afirma que un helicóptero se vino abajo por razones aún por confirmar en el oeste de Afganistán y no se cree la causa que sea una acción enemiga. El siniestro, según los medios americanos, se produjo en la provincia de Bagdhis, donde se encuentra el grueso de las tropas españolas en Afganistán.
En este accidente murieron siete soldados estadounidenses y tres civiles que trabajaban para la Embajada norteamericana, mientras que catorce soldados afganos, once militares norteamericanos y un civil de esta última nacionalidad resultaron heridos. Según los medios norteamericanos, los tres civiles trabajaban para la agencia antidroga estadounidense, la DEA. Estas son las primeras bajas de agentes de este organismo en Afganistán.
Este accidente se produjo, precisamente, cuando el helicóptero, fletado por las fuerzas internacionales y afganas, estaba registrando una zona en la que se sospechaba había insurgentes realizando actividades de tráfico de drogas, según la ISAF. Durante la operación, se produjeron disparos y más de una docena de combatientes fueron abatidos en el enfrentamiento, precisó la fuerza de la OTAN, aclarando que el accidente se produjo cuando el helicóptero abandonaba el lugar.
Un subcomandante talibán en Badghis, el mulá Bahadar Jan, sin embargo, había reivindicado en una llamada telefónica a la cadena CBS que sus milicianos habían derribado el helicóptero. El helicóptero resultó alcanzado por nuestros combatientes y se estrelló en la zona de Dara Buum, en la provincia de Badghis, señaló el responsable talibán. Este extremo, no obstante, fue rechazado por una portavoz del Ejército norteamericano, Elizabeth Mathias, que aseguró que no había disparos cuando el aparato despegó.
Previamente, Abdulá había expresado sus reivindicaciones y dado de plazo hasta el sábado para que se cumplan sus peticiones. Esperaremos la respuesta de la Comisión hasta el 31 de octubre y, hasta entonces, suspenderemos todas nuestras relaciones con la comisión, declaró a los periodistas en Kabul, aunque rechazó decir qué hará si no se cumple su petición. El ultimátum de Abdulá a Karzai ha generado especulaciones en Kabul de que podría retirarse de la segunda vuelta, sobre todo teniendo en cuenta el fraude que marcó la primera y que principalmente benefició al presidente saliente.
Por su parte, Ludin descartó renunciar a su cargo. No, ¿por qué debería dimitir?, declaró Azizulá Ludin a Reuters en respuesta a la demanda formulada por el ex ministro de Exteriores. No sé si la Constitución da (a Abdulá) autoridad para pedir algo así, añadió.
Las preocupaciones sobre la repetición del fraude que empañó la primera ronda han arrojado una sombra sobre los preparativos electorales. Más de 200 miembros de la CEI serán destituidos o reemplazados para impedir que se repita el fraude, y muchos de los colegios electorales sospechosos serán cerrados.
Protestas
Por otro lado, esta mañana cientos de civiles se reunieron en el centro de Kabul protestando contra la presencia americana y lanzando piedras a las fuerzas extranjeras. Por segundo día consecutivo, la Policía tuvo que disparar al aire para dispersar a la multitud mientras los manifestantes intentaban prender fuego a una efigie del presidente estadounidense, Barack Obama, enfrente del Parlamento. Según los manifestantes, las fuerzas de la OTAN quemaron una copia del Corán durante un asalto en el este del país la semana pasada. La OTAN ha negado cualquier implicación y ha culpado a los talibán por difundir rumores falsos. Las fuerzas del orden detuvieron a unas 30 personas, según señaló un testigo a Reuters.
Por otra parte, según testigos, cientos de personas también se reunieron ayer en la ciudad de Herat en protestas contra Estados Unidos. Mientras, crece la seguridad en Kabul antes de que se celebre el próximo 7 de noviembre esta segunda ronda electoral, especialmente después de que los talibán prometieran desbaratar los comicios.
Mueren 14 americanos
Entretanto, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán descartó este lunes que los dos accidentes sufridos por helicópteros de las fuerzas internacionales en los que murieron al menos catorce estadounidenses, tres de ellos civiles, estén relacionados con acciones de los talibán o de Al Qaeda. El de ayer fue el día con más bajas desde el 28 de junio de 2005, cuando murieron 16 miembros de las fuerzas especiales al ser derribado su helicóptero por insurgentes.
En un comunicado, la fuerza de la OTAN afirma que un helicóptero se vino abajo por razones aún por confirmar en el oeste de Afganistán y no se cree la causa que sea una acción enemiga. El siniestro, según los medios americanos, se produjo en la provincia de Bagdhis, donde se encuentra el grueso de las tropas españolas en Afganistán.
En este accidente murieron siete soldados estadounidenses y tres civiles que trabajaban para la Embajada norteamericana, mientras que catorce soldados afganos, once militares norteamericanos y un civil de esta última nacionalidad resultaron heridos. Según los medios norteamericanos, los tres civiles trabajaban para la agencia antidroga estadounidense, la DEA. Estas son las primeras bajas de agentes de este organismo en Afganistán.
Este accidente se produjo, precisamente, cuando el helicóptero, fletado por las fuerzas internacionales y afganas, estaba registrando una zona en la que se sospechaba había insurgentes realizando actividades de tráfico de drogas, según la ISAF. Durante la operación, se produjeron disparos y más de una docena de combatientes fueron abatidos en el enfrentamiento, precisó la fuerza de la OTAN, aclarando que el accidente se produjo cuando el helicóptero abandonaba el lugar.
Un subcomandante talibán en Badghis, el mulá Bahadar Jan, sin embargo, había reivindicado en una llamada telefónica a la cadena CBS que sus milicianos habían derribado el helicóptero. El helicóptero resultó alcanzado por nuestros combatientes y se estrelló en la zona de Dara Buum, en la provincia de Badghis, señaló el responsable talibán. Este extremo, no obstante, fue rechazado por una portavoz del Ejército norteamericano, Elizabeth Mathias, que aseguró que no había disparos cuando el aparato despegó.