Karzai se opone a la presencia a largo plazo de tropas extranjeras en el país

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
El presidente afgano, Hamid Karzai, manifestó ayer su oposición a la presencia a largo plazo de las tropas extranjeras en Afganistán, y añadió que la nueva estrategia estadounidense para luchar contra la insurgencia tiene que dar un rol más importante a su Gobierno, el cual se encuentra sometido a una intensa presión social ante el incremento de las muertes de civiles en operaciones de las fuerzas extranjeras y es criticado por su debilidad. Los comandantes militares occidentales no han ofrecido ningún calendario sobre la retirada de tropas del país.
Actualmente, unos 71.000 soldados se encuentran bajo el mandato del Ejército de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán, donde los talibán, respaldados por la organización terrorista Al Qaeda, y derrocados tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2001, han protagonizado un retorno desde 2005. Los comandantes militares occidentales no han ofrecido ningún calendario sobre la retirada de tropas del país, y mantienen que ésta dependerá del tiempo que tarden las fuerzas armadas de Afganistán en arreglárselas solas. “En última instancia, nosotros a través de nuestras fuerzas, medidas y recursos debemos proteger nuestra tierra”, dijo Karzai en una rueda de prensa. “Es natural que la comunidad internacional no puede permanecer aquí para siempre y no es bueno para nosotros que se quede” por mucho tiempo, prosiguió.
“Somos un país con varios miles de años y estamos orgullosos de nuestra historia... y nuestro valor”, declaró, y afirmó que “una gran nación no debe depender de las otras durante mucho tiempo para vivir”. Karzai apoyó el cambio de estrategia anunciado ayer por Estados Unidos. “Esto significa que tenemos que ir a aquellas áreas como los campos de entrenamiento y los paraísos (para los terroristas) y tenemos que ir juntos y eliminar y destruir” a los terroristas, explicó.
No obstante, exigió que la nueva estrategia incluya el traspaso de responsabilidades a su Gobierno. “Cuando hablamos de nueva estrategia, nuestro objetivo es que haya cambios tanto a nivel regional como dentro de Afganistán. Dentro de Afganistán, la responsabilidad debe pertenecer más al Gobierno afgano, sus instituciones y sus fuerzas de seguridad”.El presidente afgano hizo estas declaraciones un día después de que el Ejército estadounidense admitiera que no está ganando la guerra contra la creciente insurgencia en Afganistán y que tiene que revisar su estrategia para dar con una más amplia que combata los paraísos de los talibán en las zonas tribales de Pakistán. A este respecto, Karzai subrayó que su Gobierno ha venido apostando por esta estrategia durante años.

Muertes de civiles
La violencia en Afganistán se ha incrementado en los últimos tres años, durante los cuales Al Qaeda y los talibán se han agrupado en enclaves remotos en las zonas fronterizas entre Afganistán y Pakistán. Karzai, que asistió a la toma de posesión del nuevo presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, señaló que ha visto un mayor compromiso de Islamabad para luchar contra los milicianos. A medida que aumentan los actos de la insurgencia, entre la población afgana ha aumentado la indignación por las acciones de las fuerzas de la coalición, máxime después de que hace dos semanas un bombardeo estadounidense en la provincia de Herat costara la vida a 90 civiles, según datos del Gobierno afgano, confirmados por Naciones Unidas.


“Después de los ataques del 11 de septiembre, cuando Estados Unidos y los aliados derrocaron al Gobierno talibán, Estados Unidos prometió a la nación afgana estabilidad, seguridad y empleos”, dijo a Reuters un comerciante de 60 años, Haji Allah Dad, vecino de la localidad de Spin Boldak, en el sur del país.

“Sin embargo, no han hecho nada por nosotros. Lanzan bombas a la población civil y han matado a miles de afganos en los últimos siete años, mientras los talibán cada día son más fuertes”, añadió.

Spin Boldak es una bulliciosa ciudad en la provincia de Kandahar, centro espiritual de los talibán y donde los milicianos recaban gran parte de sus apoyos. En febrero, un atentado suicida provocó la muerte de 37 civiles y 30 heridos en esta ciudad. Este ataque se produjo justo después de que otra explosión matara a 100 personas en la ciudad de Kandahar.

Otro habitante de esta localidad, Mohammad Usman, de 40 años y dependiente de profesión, dijo sobre las tropas estadounidenses: “No son enemigos de los talibán, son enemigos de los afganos. El Ejército estadounidense se refiere a nosotros como Al Qaeda y nos mata, pero nosotros no sabemos qué es Al Qaeda”.

En el primer semestre de este año han muerto más de 2.500 personas en Afganistán, de las cuales al menos 1.000 eran civiles, según cifras de organizaciones humanitarias. Aunque la mayor parte de la población civil muere en atentados perpetrados por los milicianos, son las muertes de civiles en operaciones de las fuerzas extranjeras las que despiertan mayor indignación social.