La ANP se retira de las conversaciones indirectas con Israel
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El presidente palestino, Mahmud Abbas, se niega a participar en las conversaciones indirectas con Israel propuestas con Estados Unidos después de que el Gobierno israelí haya anunciado sus planes de construir 1.600 nuevas viviendas en Jerusalén Este.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, que se encuentra de visita en la región, se ha visto sorprendido por el anuncio israelí pero insistió en la necesidad de que se retomen las conversaciones. El rechazo palestino a las conversaciones indirectas llega precedido de una serie de reacciones internacionales de condena contra Israel, entre las que se cuentan las de Estados Unidos y la Unión Europea.
La consecuencia sobre el terreno de estas críticas generalizadas llegó de boca de la Liga Árabe y de su secretario general, Amr Mussa, que afirmó que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, le había transmitido su salida de los contactos mediados por Washington. El líder palestino entiende que no pueden negociar en las actuales circunstancias, afirmó Mussa desde El Cairo. El pasado día 3 la Liga Árabe dio un respaldo crucial a estos contactos y les otorgó un plazo de cuatro meses para que funcionen, aunque el último anuncio israelí ha dejado en suspenso también el apoyo regional a la intermediación norteamericana.
Un asesor de Abbas, Nabil Abu Rudeina, pidió la retirada inmediata del proyecto de nuevas construcciones en Jerusalén Este y reclamó que cuando llegue a Israel el enviado especial estadounidense, George Mitchell, --la próxima semana-- presione al Gobierno de Benjamin Netanyahu para dar una oportunidad a las conversaciones, que tienen como objetivo reanudar los estancados contactos directos destinados a lograr un acuerdo de paz. Abbas reclama una congelación completa de las obras en los asentamientos hebreos de Cisjordania y Jerusalén Este, hipotética capital de un posible Estado palestino. Los palestinos ponen este cese de las actividades como condición para reanudar el diálogo de paz, algo que desde el Ejecutivo israelí contemplan con matices. Así, aunque en noviembre del año pasado Israel anunció una moratoria de diez meses para nuevas construcciones en Cisjordania, esta medida no incluye Jerusalén Este, ya que como apuntó a Israel Radio el secretario de gabinete israelí, Zvi Hauser, Jerusalén es la capital de Israel y la construcción se desarrollará como en cualquier otra ciudad.
Alrededor de 200.000 judíos ya viven en asentamientos en Jerusalén Este y en zonas aledañas, mientras que otros 300.000 habitan en suelo cisjordano.
La oficina de Netanyahu esgrimió en un comunicado el argumento ya aludido en los últimos días por la parte hebrea, que se agarra al tiempo que ha de transcurrir para que cualquier proyecto sobre Jerusalén Este se lleve a la práctica. En este sentido, el plan que contempla 1.600 nuevas casas tardaría más de un año en aprobarse y varios más en llevarse a la práctica.
VISITA ACCIDENTADA
El anuncio de Israel ha coincidido con la visita de Biden a Oriente Próximo, lo que en un momento se vio como un desafío a Washington. Sin embargo, con el paso de los días incluso el Gobierno hebreo ha reconocido la desafortunada elección del momento en que se realizó el anuncio, como incidieron hoy de nuevo las autoridades locales en un comunicado.
Las repercusiones diplomáticas de la noticia han hecho a Netanyahu asumir en primera persona cualquier decisión sobre el futuro de los asentamientos, con el objetivo de evitar percances. Resta protagonismo de esta forma al Ministerio del Interior, en manos del ultraortodoxo partido Shas.
La consecuencia sobre el terreno de estas críticas generalizadas llegó de boca de la Liga Árabe y de su secretario general, Amr Mussa, que afirmó que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, le había transmitido su salida de los contactos mediados por Washington. El líder palestino entiende que no pueden negociar en las actuales circunstancias, afirmó Mussa desde El Cairo. El pasado día 3 la Liga Árabe dio un respaldo crucial a estos contactos y les otorgó un plazo de cuatro meses para que funcionen, aunque el último anuncio israelí ha dejado en suspenso también el apoyo regional a la intermediación norteamericana.
Un asesor de Abbas, Nabil Abu Rudeina, pidió la retirada inmediata del proyecto de nuevas construcciones en Jerusalén Este y reclamó que cuando llegue a Israel el enviado especial estadounidense, George Mitchell, --la próxima semana-- presione al Gobierno de Benjamin Netanyahu para dar una oportunidad a las conversaciones, que tienen como objetivo reanudar los estancados contactos directos destinados a lograr un acuerdo de paz. Abbas reclama una congelación completa de las obras en los asentamientos hebreos de Cisjordania y Jerusalén Este, hipotética capital de un posible Estado palestino. Los palestinos ponen este cese de las actividades como condición para reanudar el diálogo de paz, algo que desde el Ejecutivo israelí contemplan con matices. Así, aunque en noviembre del año pasado Israel anunció una moratoria de diez meses para nuevas construcciones en Cisjordania, esta medida no incluye Jerusalén Este, ya que como apuntó a Israel Radio el secretario de gabinete israelí, Zvi Hauser, Jerusalén es la capital de Israel y la construcción se desarrollará como en cualquier otra ciudad.
Alrededor de 200.000 judíos ya viven en asentamientos en Jerusalén Este y en zonas aledañas, mientras que otros 300.000 habitan en suelo cisjordano.
La oficina de Netanyahu esgrimió en un comunicado el argumento ya aludido en los últimos días por la parte hebrea, que se agarra al tiempo que ha de transcurrir para que cualquier proyecto sobre Jerusalén Este se lleve a la práctica. En este sentido, el plan que contempla 1.600 nuevas casas tardaría más de un año en aprobarse y varios más en llevarse a la práctica.
VISITA ACCIDENTADA
El anuncio de Israel ha coincidido con la visita de Biden a Oriente Próximo, lo que en un momento se vio como un desafío a Washington. Sin embargo, con el paso de los días incluso el Gobierno hebreo ha reconocido la desafortunada elección del momento en que se realizó el anuncio, como incidieron hoy de nuevo las autoridades locales en un comunicado.
Las repercusiones diplomáticas de la noticia han hecho a Netanyahu asumir en primera persona cualquier decisión sobre el futuro de los asentamientos, con el objetivo de evitar percances. Resta protagonismo de esta forma al Ministerio del Interior, en manos del ultraortodoxo partido Shas.