La Asamblea Nacional francesa acepta prolongar la presencia militar en Afganistán
01/10/2010 - 09:45
Los diputados de la Asamblea Nacional francesa autorizaron hoy por 343 votos a favor y 210 en contra el mantenimiento del contingente militar desplegado en Afganistán en el seno de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) y en la operación Libertad Duradera que encabeza el Ejército de Estados Unidos para luchar contra el terrorismo.
La mayoría parlamentaria de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) y el Nuevo Centro se pronunciaron a favor, mientras que el Partido Socialista, comunistas y verdes lo hicieron en contra. El debate continuaba a última hora de la tarde en el Senado, donde, al igual que en la Asamblea y con arreglo al artículo 35 de la Constitución recientemente reformada, se debe votar la continuidad o no de la misión militar en el extranjero.
El intenso debate celebrado en la Cámara Baja casi un mes después de la muerte de diez jóvenes soldados franceses durante una emboscada de los talibán se inició con un minuto de silencio en homenaje a los fallecidos y el anuncio del primer ministro francés, François Fillon, de que a raíz de esta experiencia se reforzará la presencia gala en Afganistán con más medios militares y un centenar de hombres que estarán sobre el terreno en unas semanas. Fillon defendió la presencia de las tropas para garantizar la seguridad nacional y evitar que Afganistán se convierta de nuevo en santuario del terrorismo internacional y salió también al paso de la polémica desatada por la información de un periódico canadiense que asegura que la OTAN habla en un informe del insuficiente equipamiento de los soldados franceses. La realidad es suficientemente cruel como para que se añada la mentira y la desinformación, lamentó Fillon.
Tenacidad y esfuerzos
El primer ministro reconoció claramente que la seguridad y la paz no se podrán imponer en Afganistán sin tenacidad, confianza compartida, sin asumir riesgos y probables pérdidas. Los franceses deben saber que no estamos en absoluto en guerra con el pueblo afgano, pero que nuestras tropas pueden verse comprometidas o implicadas en operaciones de guerra, advirtió. Así, auguró que la recuperación del país será lenta y difícil, aunque está dando sus frutos y puso de relieve la legitimidad de la acción internacional. No reaccionar sería dejar el campo libre a los talibán y a Al Qaeda. Sería dejar al pueblo afgano en las manos de sus verdugos. Sería exponernos al resurgimiento del terrorismo internacional, avisó.El primer ministro optó por un enfoque global basado en la seguridad, la afganización, la reconstrucción, democratización y reconciliación del país que reclama, de paso, una gran control en las operaciones militares y que los Ejércitos de la coalición internacional hagan un uso proporcionado de la fuerza.
El intenso debate celebrado en la Cámara Baja casi un mes después de la muerte de diez jóvenes soldados franceses durante una emboscada de los talibán se inició con un minuto de silencio en homenaje a los fallecidos y el anuncio del primer ministro francés, François Fillon, de que a raíz de esta experiencia se reforzará la presencia gala en Afganistán con más medios militares y un centenar de hombres que estarán sobre el terreno en unas semanas. Fillon defendió la presencia de las tropas para garantizar la seguridad nacional y evitar que Afganistán se convierta de nuevo en santuario del terrorismo internacional y salió también al paso de la polémica desatada por la información de un periódico canadiense que asegura que la OTAN habla en un informe del insuficiente equipamiento de los soldados franceses. La realidad es suficientemente cruel como para que se añada la mentira y la desinformación, lamentó Fillon.
Tenacidad y esfuerzos
El primer ministro reconoció claramente que la seguridad y la paz no se podrán imponer en Afganistán sin tenacidad, confianza compartida, sin asumir riesgos y probables pérdidas. Los franceses deben saber que no estamos en absoluto en guerra con el pueblo afgano, pero que nuestras tropas pueden verse comprometidas o implicadas en operaciones de guerra, advirtió. Así, auguró que la recuperación del país será lenta y difícil, aunque está dando sus frutos y puso de relieve la legitimidad de la acción internacional. No reaccionar sería dejar el campo libre a los talibán y a Al Qaeda. Sería dejar al pueblo afgano en las manos de sus verdugos. Sería exponernos al resurgimiento del terrorismo internacional, avisó.El primer ministro optó por un enfoque global basado en la seguridad, la afganización, la reconstrucción, democratización y reconciliación del país que reclama, de paso, una gran control en las operaciones militares y que los Ejércitos de la coalición internacional hagan un uso proporcionado de la fuerza.