La Asociación de Familiares de Toxicómanos cesa su actividad

29/01/2012 - 12:56 D.Pizarro

La falta de ayudas y la evolución en la atención a los toxicómanos ha hecho que la Asociación de Padres y Familiares de Toxicómanos, con más de 20 años de vida,  haya decidido cesar sus actividades. Según explica María del Carmen Gismero, una de las socias de más antigüedad, no se ha tratado de una decisión precipitada ni reciente. “Poco a poco hemos visto cómo la asociación no podía seguir adelante”. En primer lugar, en septiembre dejaron de recibir la ayuda de unos 1.000 euros anuales para el mantenimiento del local y la realización de actividades. Ello obligó a suspender los talleres de mimbre y manualidades que venían realizando desde hace años, a pesar de que hace tiempo habían tenido que dejar de contratar a la profesora. “Como ya teníamos algunas nociones del trabajo con el mimbre, éramos nosotros mismos los que desarrollábamos el taller”, explica María del Carmen.
 De igual forma, el local cedido por el Ayuntamiento en la calle La Flor tampoco reunía las condiciones necesarias para el encuentro de los socios. “Durante el invierno es muy difícil estar allí, ya que no disponemos de calefacción, sino únicamente de una pequeña estufa”.
 A esto hay que sumar que los socios que dirigen actualmente este colectivo se encuentran “cansados”. “Somos mayores y hemos estado aguantando porque hemos visto que no había posibilidades de relevo, ya que hace años que no contamos con nuevos socios”, explica María del Carmen, recordando que las últimas incorporaciones de gente joven se dieron de baja poco después.
Labor social
Esta socia reconoce que la Asociación de Familiares de Toxicómanos de Azuqueca ha cumplido durante años una labor “muy importante” para la sociedad trabajando por la integración y recuperación de personas toxicómanas desde el punto de vista educativo, cultural, familiar y laboral. “En los años más duros hemos llegado a asesorar sobre ayuda psicológica, terapias para las familias y para los enfermos, y otro tipo de actividades con el fin de acabar con esta lacra”.
 Sin embargo, María del Carmen reconoce que, aunque hoy sigue existiendo la drogadicción, “se trata de algo mucho  más oculto, además de que la gente no está tan dispuesta a pedir ayuda para salir de esto”. La situación personal de esta madre, cuyo hijo ya se encuentra totalmente recuperado, también ha contribuido a que se desvincule poco a poco del colectivo.
Por todo esto, la asociación dejó de funcionar hace un par de meses, aunque todavía no se ha trasladado oficialmente a la administración.