La Audiencia Nacional confirma que el 'comando Navarra' estaba dispuesto a atentar

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: COLPISA
La Audiencia Nacional confirmó este sábado que el ‘comando Navarra’ de ETA desarticulado el martes pasado en sendas redadas en Pamplona y Valencia se disponía a atentar de inmediato. El auto por el que el juez Santiago Pedraz ordena el ingreso en prisión de Xabier Rey, Aurken Sola, Araitz Amatría y Sergio Boada indica, tras analizar los indicios acumulados por la investigación, que el grupo disponía cuando fue neutralizado por la Policía Nacional de “la suficiente formación y del material necesario para el inicio de la realización de acciones de carácter terrorista”.
La Audiencia Nacional confirmó este sábado que el ‘comando Navarra’ de ETA desarticulado el martes pasado en sendas redadas en Pamplona y Valencia se disponía a atentar de inmediato. El auto por el que el juez Santiago Pedraz ordena el ingreso en prisión de Xabier Rey, Aurken Sola, Araitz Amatría y Sergio Boada indica, tras analizar los indicios acumulados por la investigación, que el grupo disponía cuando fue neutralizado por la Policía Nacional de “la suficiente formación y del material necesario para el inicio de la realización de acciones de carácter terrorista”.

La Policía Nacional todavía no ha podido desentrañar la información incautada al comando y encriptada en distintos soportes informáticos, pero durante los interrogatorios sí ha podido saber que el jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu, ‘Txeroki’, dio orden a los terroristas de atacar cualquier objetivo que fuese viable en la comunidad foral, con preferencia sobre policías y militares, jueces y políticos, según indicaron fuentes antiterroristas. De hecho, los etarras arrestados ya contaban con algunas informaciones “muy trabajadas” sobre personas de estos colectivos, así como de empresarios, y con material para la fabricación de bombas-lapa, utilizadas de forma habitual para asesinatos selectivos.

Pedraz, que interrogó a los cuatro presuntos etarras como juez de guardia, considera en el auto que la nueva estructura terrorista que la banda había puesto en pie en Navarra se componía de un comando de ‘legales’ (no fichados por la policía) formado por Rey y Sola y por un ‘talde’ de apoyo constituido por la novia de Rey, Araitz Amatría, y por Sergio Boada, que colaboraban con ellos en tareas de cobertura e información.

El magistrado destaca, en un escueto documento de tres folios, que los dos jefes del grupo habían sido seleccionados y formados en manejo de armas y explosivos y en protocolos de seguridad por el propio ‘Txeroki’, que al tiempo les había entregado al menos dos armas y un centenar de kilos de explosivos, el material preciso para fabricar bombas, y les había dado las instrucciones y los documentos para atentar. Los detenidos se negaron a contestar este sábado a las preguntas el juez, pero prestaron declaración varias veces durante los cinco días que han estado en dependencias de la Policía Nacional.

El auto señala que cursillo terrorista se celebró, posiblemente entre los días 15 y 18 de octubre, en una casa propiedad de la tía de Amatría ubicada en la urbanización ‘Residence Lissardy’ de Hendaya (Francia), inmueble que hoy fue registrado por miembros de la policía francesa. A la cita con ‘Txeroki’ sólo acudieron Rey y Sola, que utilizaron notables medidas de seguridad para cruzar la frontera. El juez aclara que viajaron en vehículos prestados y que dieron rodeos por lugares “retirados” de Navarra e hicieron recorridos y maniobras complejos, sin motivo aparente, para “detectar si eran objeto de algún seguimiento”. El documento no hace referencia alguna, pero fuentes del caso indicaron que los dos cabecillas confesaron que el jefe militar de ETA les contó que había sido uno de los terroristas que participó hace casi un año en el asesinato de dos guardias civiles desarmados en Cap Breton.

Pedraz aclara que el trastero de Pamplona en el que los investigadores localizaron los explosivos, los dos revólveres, la munición y los documentos fue alquilado por Rey y que él y sus colaboradores habían trasladado por la noche hasta allí el arsenal terrorista que la dirección de la banda le había dejado enterrado en un ‘zulo’ en un monte cercano a Pamplona.

El magistrado señala que la novia de Rey, detenida en Valencia, donde se refugió al sospechar el peligro, facilitó información al comando sobre la fecha y el lugar de los controles policiales de la zona de Pamplona –como demuestran notas manuscritas-, les prestó la casa de su tía, se desplazó con su novio hasta un ‘buzón’ de la banda en la zona pirenaica navarra de Nardués, y estuvo presente en reuniones con Boada.

Del segundo presunto colaborador indica que mantuvo contactos con la pareja en los que tomó grandes medidas de seguridad –lo que apunta a citas de carácter “orgánico”- y que ambos le visitaron en su casa para entregarle soportes informáticos que aún están pendientes de analizar. Pedraz dice que por este motivo Boada debe estar encarcelado e imputado por colaboración con ETA hasta que se aclare su concreto grado implicación en la estructura terrorista.

El juez de guardia, que actuó en sustitución del instructor Fernando Grande-Marlaska, ordenó el ingreso en prisión de Rey y Sola porque entiende que hay indicios suficientes para imputarles los delitos de integración en ETA, depósito y tenencia ilícita de armas y explosivos con fines terroristas, y conspiración para la comisión de atentados.