La ayuda humanitaria seguirá llegando a Myanmar

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: COLPISA
El presidente estadounidense, George W. Bush, uno de los más acérrimos críticos del régimen birmano, se declaró “profundamente molesto” por la prórroga de la detención de la líder de la Liga Nacional por la Democracia (LND), pero aseguró que la política no interferirá en la ayuda humanitaria al país del sudeste asiático.
“Estados Unidos continuará ayudando a la población de Myanmar a recuperarse de la devastación causada por el ciclón Nargis y continuará respaldando la larga lucha del pueblo birmano por la libertad”, afirmó Bush. Pese a “lamentar la decisión” de la junta de extender la detención de Suu Kyi, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó “estar impaciente por retornar (a Myanmar) lo antes posible para constatar los progresos” en la distribución de ayuda internacional.
Más de tres semanas después del paso del ciclón que, según un balance oficial, dejó por lo menos 133.600 muertos y desaparecidos y 2,4 millones de damnificados, las organizaciones humanitarias afirmaron percibir una creciente apertura por parte de la junta militar, hasta hace poco hostil a cualquier ayuda exterior. Las diferentes agencias de la ONU tienen equipos de más de 200 personas en Rangún. Seis miembros del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y tres del Programa Mundial de Alimentos (PMA) pudieron viajar al delta del Irrawaddy (suroeste), la zona más devastada por el tifón, afirmó Richard Horsey, portavoz de Naciones Unidas en Bangkok. Horsey se mostró optimista. “Los mayores obstáculos con los que chocábamos han sido levantados. A partir de ahora el esfuerzo de ayuda ganará envergadura rápidamente”, informó Horsey, quien subrayó que las autoridades birmanas adoptaron “una línea más flexible”.

Cooperantes extranjeros
Numerosos cooperantes extranjeros esperaban desde hacía semanas un visado de entrada a Myanmar, mientras que los que ya estaban en Rangún tenían dificultades para obtener la autorización de viajar al Irrawaddy.
“Estamos viendo un poco de apertura”, afirmó una portavoz de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) en Bangkok, Veronique Terrasse. “No cabe ninguna duda de que nuestro esfuerzo humanitario se ha visto dificultado por las restricciones. Han pasado más de tres semanas y ahora esperamos acelerar las operaciones”, dijo. Tras una larga espera, MSF pudo enviar a una docena de cooperantes extranjeros al delta. El régimen birmano hizo otra concesión al anunciar que los particulares birmanos, que se trasladaban espontáneamente a las regiones afectadas por el ciclón para distribuir alimentos y ropa, serán bien acogidos. Hasta ahora, las autoridades locales se esforzaban en disuadir a los que pretendían aportar ayuda a las miles de víctimas obligadas a mendigar en las carreteras. “Todo el mundo puede efectuar donaciones libremente. Todo el mundo puede donar a cualquier persona, en cualquier región”, anunció el miércoles en primera página el diario estatal New Light of Myanmar.