La crisis del campo argentino llega al parlamento
01/10/2010 - 09:45
En vísperas de cumplirse 100 días de conflicto irresuelto entre el gobierno argentino y el campo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner adoptó una decisión que podría ayudar a descomprimir el clima de enfrentamiento social y político reinante.
La mandataria envió al parlamento un proyecto de ley que permitirá poner en debate el polémico aumento del impuesto a las exportaciones de oleaginosas, una medida adoptada por el gobierno que detonó la más grave crisis política en seis años.
La decisión, anunciada por Fernández en un acto en la Casa Rosada, sede de la presidencia, apunta a defender la democracia con más democracia, argumentó. Pero a nadie escapa que el giro en la estrategia de intransigencia responde al hartazgo social por el prolongado conflicto. El cansancio se manifestó en la noche del lunes mediante manifestaciones callejeras y caceroladas en ciudades todas las provincias, con decenas de miles de personas exigiendo diálogo y solución al problema. La participación del parlamento en el debate era un reclamo de las organizaciones de productores rurales que motorizan la protesta con bloqueos de carreteras y paros a la venta de granos y ganado. Los piquetes, a los que se plegaron en las últimas semanas choferes y propietarios de camiones, provocaron faltantes de alimentos, medicinas y combustible en las ciudades, e incrementaron el malhumor en las urbes.
La decisión, anunciada por Fernández en un acto en la Casa Rosada, sede de la presidencia, apunta a defender la democracia con más democracia, argumentó. Pero a nadie escapa que el giro en la estrategia de intransigencia responde al hartazgo social por el prolongado conflicto. El cansancio se manifestó en la noche del lunes mediante manifestaciones callejeras y caceroladas en ciudades todas las provincias, con decenas de miles de personas exigiendo diálogo y solución al problema. La participación del parlamento en el debate era un reclamo de las organizaciones de productores rurales que motorizan la protesta con bloqueos de carreteras y paros a la venta de granos y ganado. Los piquetes, a los que se plegaron en las últimas semanas choferes y propietarios de camiones, provocaron faltantes de alimentos, medicinas y combustible en las ciudades, e incrementaron el malhumor en las urbes.