La devoción recorre las calles de Iriépal
01/10/2010 - 09:45
El barrio anexionado de Iriépal daba la bienvenida al sábado con la puesta en marcha del grueso de su programa festivo, una jornada que comenzaba a las 12 del mediodía con la solemnidad litúrgica de la santa misa en honor a su patrón, San Roque, un ritual que logró congregar en el edificio santo durante algo más de hora y cuarto de celebración a un importante número de creyentes tanto grandes y pequeños, y algún que otro bebé de tan sólo días de vida, que para la ocasión se empeñaron en lucir sus mejores galas.
Entre los abarrotados bancos de la parroquia se podía adivinar la figura de autoridades de la política local, encabezada como no podía ser menos por el alcalde pedáneo, Luis García, acompañado en tan ceremonioso acto por el concejal de Fiestas de Guadalajara, Jaime Carnicero, y el concejal de Barrios Anexionados, Mariano del Castillo. Próximos a ellos, y ocupando las primeras filas de la nave, se localizaban además la Reina y las Damas de Honor de las Fiestas de Iriépal de este 2008.
Tras el sermón oficiado por tres sacerdotes, la devoción se trasladó a la calles del barrio guadalajareño. Sería aquí donde esperaban impacientes otras tantas decenas de vecinos y los propios músicos, que se afanaban en dar los últimos retoques a sus instrumentos.
Finalizada la misa, echó a andar la comitiva encabezada por la imagen de San Roque, que una vez cruzó el umbral de la iglesia, fue recibido como manda la tradición con el himno de España, entonado solemnemente por los 25 integrantes de la Banda de Música de la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y la Paz (iglesia de San Ginés de Guadalajara). Comenzaba a partir de aquí la procesión que llevaría a San Roque a pasearse por las calles del barrio mecido por cuatro portadores locales, y acompañado a su paso por los compases de tambor, corneta y trompeta de los músicos que le precedían; un cortejo que lograría reunir en su recorrido a cerca de 200 personas, entre vecinos y foráneos, cumpliendo un año más con una de las tradiciones más arraigadas de Iriépal.
Toros y música
Ya por la tarde, los actos religiosos dejaron paso a los actos más profanos de estas fiestas de Iriépal, encabezado por el esperado encierro a pie por el campo, que logró reunir a un buen número de valientes mozos en el lance del quiebro de vaquillas. Algo más tarde, y una vez recuperados los ánimos y las fuerzas, la noche daba la bienvenida a los ritmos y sones de los más famosos bailes interpretados por la orquesta Hidalgo. Para aquellos jóvenes que aún restaban fuerzas, la discoteca móvil prosiguió con la animación hasta altas horas de la madrugada.
Tras el sermón oficiado por tres sacerdotes, la devoción se trasladó a la calles del barrio guadalajareño. Sería aquí donde esperaban impacientes otras tantas decenas de vecinos y los propios músicos, que se afanaban en dar los últimos retoques a sus instrumentos.
Finalizada la misa, echó a andar la comitiva encabezada por la imagen de San Roque, que una vez cruzó el umbral de la iglesia, fue recibido como manda la tradición con el himno de España, entonado solemnemente por los 25 integrantes de la Banda de Música de la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y la Paz (iglesia de San Ginés de Guadalajara). Comenzaba a partir de aquí la procesión que llevaría a San Roque a pasearse por las calles del barrio mecido por cuatro portadores locales, y acompañado a su paso por los compases de tambor, corneta y trompeta de los músicos que le precedían; un cortejo que lograría reunir en su recorrido a cerca de 200 personas, entre vecinos y foráneos, cumpliendo un año más con una de las tradiciones más arraigadas de Iriépal.
Toros y música
Ya por la tarde, los actos religiosos dejaron paso a los actos más profanos de estas fiestas de Iriépal, encabezado por el esperado encierro a pie por el campo, que logró reunir a un buen número de valientes mozos en el lance del quiebro de vaquillas. Algo más tarde, y una vez recuperados los ánimos y las fuerzas, la noche daba la bienvenida a los ritmos y sones de los más famosos bailes interpretados por la orquesta Hidalgo. Para aquellos jóvenes que aún restaban fuerzas, la discoteca móvil prosiguió con la animación hasta altas horas de la madrugada.