12/06/2011 / 13:21
D. Pizarro


La devoción se funde en Atienza con el espectáculo de los caballos


 
Atienza volvió a convertirse ayer en la capital de la provincia gracias a la celebración de La Caballada, una fiesta de Interés Turístico Nacional que se escribe con mayúsculas por derecho propio.
Y es que además de los hijos de Atienza, que regresaron a su pueblo en este día tan señalado para vivir la devoción del evento, centenares de personas venidas de distintos puntos de la provincia y de fuera de ella se acercaron a la villa para deleitarse con los caballos, los cofrades de la Santísima Trinidad y toda la pompa que acompaña a las procesiones y las comidas de hermandad. Y el tiempo acompañó, incluso más de lo debido, ya que se llegaron a alcanzar fácilmente los más de 30 grados a medio día. Y como cada año, los verdaderos protagonistas fueron los caballos, esbeltos y dichosos de portar a los hermanos de la Cofradía. El joven Álvaro Fuentes tuvo el honor de ser el piostre de este año.

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