La Diócesis de Sigüenza-Guadalajara tiene desde hoy dos nuevos sacerdotes
01/10/2010 - 09:45

Ángel Díaz y Raúl Pérez son desde hoy los dos nuevos sacerdotes de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara. A las 18.00 horas en la catedral de San Pedro, en Sigüenza, monseñor José Sánchez se encargará de conferirles la orden sacerdotal que supone su compromiso con Dios para toda la vida. Aunque sus caminos han sido diferentes, tienen claro que su vocación les ha llevado al mismo punto. Ante la crisis de fe, confirman que no habrá más ordenaciones en un periodo mínimo de dos años.
La Diócesis de Sigüenza-Guadalajara tendrá hoy, a partir de las 18.00 de la tarde, dos sacerdotes más. Ángel Díaz Matarranz y Raúl Pérez Sanz, son los diáconos que culminada la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos, más un curso pastoral lo que hacen un total de siete años se ordenarán en una ceremonia en la catedral de San Pedro, ante la patrona de Sigüenza, Nuestra Señora de la Mayor.
Monseñor José Sánchez será el encargado de conferir la orden presbiteral en el momento en el que se aproxima su relevo a la cabeza de la diócesis seguntina. Ángel Díaz y Raúl Pérez han sido los únicos que han culminado su formación con el curso de práctica pastoral en la parroquia de San José Artesano, de Guadalajara, y en Molina de Aragón, respectivamente.
Ambos tienen el mismo destino
Cada uno ha llevado un camino diferente hasta llegar al punto de su ordenación. Ángel Díaz sintió la vocación a una edad muy temprana, con solo nueve o diez años, pero le dijeron que era muy joven para adquirir ese tipo de compromiso. Entonces continuó con su vida. Acabó el bachillerato, empezó sus estudios universitarios en la carrera de Ingeniero Agrónomo, que no terminó; después estuvo una legislatura completa como alcalde en Sacecorbo y otros tres o cuatro años más de camionero de manera discontinua.
Fue, en parte, gracias al campamento itinerante Camino Abierto cuando su vocación se volvió a retomar. Estuvo de monitor en el año 1997 y tres años más tarde se preguntó ¿Y por qué no?. Fue 2001 cuando comenzó la carrera de Estudios Eclesiásticos que por determinados factores personales concluiría en dos periodos de tres años (2009).
A sus 40 años, Ángel, ha estado en dos ocasiones como misionero en Brasil, en periodos de varios meses en los años 2007 y 2009. Allí, pudo darse cuenta de cómo viven los habitantes en condiciones mucho más complicadas, conformándose con lo poco que tienen; cuando aquí nos quejamos por cualquier cosa que nos falta. Fue una experiencia muy bonita y fuerte, un sacerdote se da cuenta de la evangelización que se necesita, comenta. Todavía no sabe cual será su destino, si irá de sacerdote a las parroquias de los pueblos o impartirá clases en colegios como tutor o profesor. Aún así Ángel cree que un cura tiene que valer para todo, o casi todo.
Por otro lado, Raúl Pérez, entró en el seminario a la edad de 19 años. Antes estuvo estudiando el bachillerato de Bellas Artes, rama a la que se hubiera dirigido de haber seguido con unos estudios superiores. La vocación le llegó en el mismo entorno parroquial de Uceda, municipio al que pertenece a pesar de haber vivido más tiempo en Marchamalo, con aquellos que promueven la vocación de la llamada de Dios.
Su curso de formación pastoral lo realizó en Molina de Aragón, localidad con la que se siente muy agradecido. Sin conocer su futuro una vez se ordene como sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, Raúl Pérez, a sus 27 años, si pudiese se decantaría por la opción de ser cura en las parroquias de los pueblos porque es más gratificante para un sacerdote, se siente más realizado que en un colegio donde la enseñanza es obligatoria. Ante el instante de convertirse en sacerdote dice estoy seguro de este momento, pero su nerviosismo llega por los preparativos, la gente que meter en la lista de invitados, donde uno se da cuenta de repente de a toda la gente a la que se ha podido ayudar o no, y que de cada momento hay que sacar algo bueno.
Lo religioso no está de moda
Cuando Raúl estudiaba en el seminario eran 14 ó 15 los seminaristas, sin embargo, en la actualidad, la diócesis ha cerrado sus puertas trasladándose a la capital alcarreña donde sólo sobreviven uno o dos estudiantes de la Licenciatura de Estudios Eclesiásticos. Y la previsión hablar desde el Seminario Mayor con un plazo mínimo de dos años, como poco, antes de la próxima ordenación sacerdotal.
En un momento como el actual hay una falta de fe, la gente se aleja de la Iglesia. Los jóvenes de la Iglesia se asustan un ante la posibilidad de meterse a cura porque es un compromiso para toda la vida. Se trata de un compromiso muy serio de cara a Dios y a los cristianos explica Ángel Díaz. Por otra parte, Raúl Pérez opina que lo religioso no está de moda; cualquier realidad necesita un compromiso y la gente no está dispuesta a darlo por la religión.
La fe se ha debilitado mucho en los últimos años, la religión católica aunque mayoritaria está secularizada y no exige ningún tipo de compromiso a sus creyentes, piensa Ángel Díaz. Es un proceso que experimentan distintas sociedades, en el cual la religión y sus instituciones pierden influencia y otras esferas comienzan a ocupar su lugar.
Monseñor José Sánchez será el encargado de conferir la orden presbiteral en el momento en el que se aproxima su relevo a la cabeza de la diócesis seguntina. Ángel Díaz y Raúl Pérez han sido los únicos que han culminado su formación con el curso de práctica pastoral en la parroquia de San José Artesano, de Guadalajara, y en Molina de Aragón, respectivamente.
Ambos tienen el mismo destino
Cada uno ha llevado un camino diferente hasta llegar al punto de su ordenación. Ángel Díaz sintió la vocación a una edad muy temprana, con solo nueve o diez años, pero le dijeron que era muy joven para adquirir ese tipo de compromiso. Entonces continuó con su vida. Acabó el bachillerato, empezó sus estudios universitarios en la carrera de Ingeniero Agrónomo, que no terminó; después estuvo una legislatura completa como alcalde en Sacecorbo y otros tres o cuatro años más de camionero de manera discontinua.
Fue, en parte, gracias al campamento itinerante Camino Abierto cuando su vocación se volvió a retomar. Estuvo de monitor en el año 1997 y tres años más tarde se preguntó ¿Y por qué no?. Fue 2001 cuando comenzó la carrera de Estudios Eclesiásticos que por determinados factores personales concluiría en dos periodos de tres años (2009).
A sus 40 años, Ángel, ha estado en dos ocasiones como misionero en Brasil, en periodos de varios meses en los años 2007 y 2009. Allí, pudo darse cuenta de cómo viven los habitantes en condiciones mucho más complicadas, conformándose con lo poco que tienen; cuando aquí nos quejamos por cualquier cosa que nos falta. Fue una experiencia muy bonita y fuerte, un sacerdote se da cuenta de la evangelización que se necesita, comenta. Todavía no sabe cual será su destino, si irá de sacerdote a las parroquias de los pueblos o impartirá clases en colegios como tutor o profesor. Aún así Ángel cree que un cura tiene que valer para todo, o casi todo.
Por otro lado, Raúl Pérez, entró en el seminario a la edad de 19 años. Antes estuvo estudiando el bachillerato de Bellas Artes, rama a la que se hubiera dirigido de haber seguido con unos estudios superiores. La vocación le llegó en el mismo entorno parroquial de Uceda, municipio al que pertenece a pesar de haber vivido más tiempo en Marchamalo, con aquellos que promueven la vocación de la llamada de Dios.
Su curso de formación pastoral lo realizó en Molina de Aragón, localidad con la que se siente muy agradecido. Sin conocer su futuro una vez se ordene como sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, Raúl Pérez, a sus 27 años, si pudiese se decantaría por la opción de ser cura en las parroquias de los pueblos porque es más gratificante para un sacerdote, se siente más realizado que en un colegio donde la enseñanza es obligatoria. Ante el instante de convertirse en sacerdote dice estoy seguro de este momento, pero su nerviosismo llega por los preparativos, la gente que meter en la lista de invitados, donde uno se da cuenta de repente de a toda la gente a la que se ha podido ayudar o no, y que de cada momento hay que sacar algo bueno.
Lo religioso no está de moda
Cuando Raúl estudiaba en el seminario eran 14 ó 15 los seminaristas, sin embargo, en la actualidad, la diócesis ha cerrado sus puertas trasladándose a la capital alcarreña donde sólo sobreviven uno o dos estudiantes de la Licenciatura de Estudios Eclesiásticos. Y la previsión hablar desde el Seminario Mayor con un plazo mínimo de dos años, como poco, antes de la próxima ordenación sacerdotal.
En un momento como el actual hay una falta de fe, la gente se aleja de la Iglesia. Los jóvenes de la Iglesia se asustan un ante la posibilidad de meterse a cura porque es un compromiso para toda la vida. Se trata de un compromiso muy serio de cara a Dios y a los cristianos explica Ángel Díaz. Por otra parte, Raúl Pérez opina que lo religioso no está de moda; cualquier realidad necesita un compromiso y la gente no está dispuesta a darlo por la religión.
La fe se ha debilitado mucho en los últimos años, la religión católica aunque mayoritaria está secularizada y no exige ningún tipo de compromiso a sus creyentes, piensa Ángel Díaz. Es un proceso que experimentan distintas sociedades, en el cual la religión y sus instituciones pierden influencia y otras esferas comienzan a ocupar su lugar.