La economía española ya está al borde de la recesión
01/10/2010 - 09:45
Por: M. J. ALEGRE. COLPISA
La recesión ya está a la vuelta de la esquina en España. La producción se contrajo dos décimas en el tercer trimestre respecto al anterior, según estimaciones del Banco de España, por el desplome del inmobiliario, el parón del consumo doméstico y el frenazo de las inversiones. Se considera que un país se encuentra en recesión cuando experimenta dos trimestres consecutivos de recorte de su PIB, y los expertos creen que pronto se cumplirá.
El negativo dato no es una sorpresa. Desde los servicios de estudios privados se habían anticipado los malos augurios, el conjunto de la zona euro ya mostró un retroceso similar en el segundo trimestre del año y una serie de países de la región Francia, Alemania, Irlanda- atraviesan situación similar. Hasta el vicepresidente económico, largo tiempo remiso a admitir la crisis, habló de que estábamos rozando el larguero de la recesión.
En España, la comparación interanual es todavía positiva: la autoridad monetaria calcula que el PIB creció de julio a septiembre un 0,9% respecto al mismo periodo de 2007. Esa tasa es apenas la mitad de la que presentaba en el segundo trimestre y viene cayendo a un ritmo galopante desde el 4% que mostraba en el arranque del pasado año. El Instituto Nacional de Estadística dará a conocer el avance del dato de crecimiento económico el próximo 14 de noviembre para, cinco días más tarde, proporcionar todos los detalles de la Contabilidad Nacional. Podría haber alguna diferencia respecto a la estimación del Banco de España décima arriba o abajo- porque aún faltan datos de las importaciones en septiembre y las dos instituciones parecen diferir en su estimación del consumo. Lo único seguro es que las cifras del INE también mostrarán una contracción del Producto Interior Bruto en el tercer trimestre.
Bienio negro
La anterior etapa de recesión se localiza en el bienio negro 1992-1993. Los ciudadanos no se percataron al principio, por la euforia que generaron los acontecimientos internacionales celebrados Juegos Olímpicos de Barcelona, la Expo de Sevilla- pero la economía española se vino abajo en la segunda mitad de 1992 y no empezó a levantar cabeza hasta el cuarto trimestre del siguiente año. En consecuencia, para encontrar un precedente de retroceso del PIB hay que remontarse a las tres décimas de contracción registradas entre abril y junio de 1993.
El Banco de España justifica las razones de este nuevo descenso de la producción. La demanda interior apenas creció el 0,3% entre julio y septiembre en comparación con la de un año antes, a causa del hundimiento del ladrillo y el parón del consumo. La caída de la actividad de la inversión residencial se está haciendo más pronunciada a medida que avanza el año.
Por el contrario, la demanda externa aportó seis décimas al crecimiento. Esta última mejora tiene un fuerte componente cíclico. Cuando las empresas no venden en España se vuelcan en la exportación, y las importaciones se reducen en tiempo de vacas flacas a causa de los menores requerimientos industriales de bienes de equipo y productos intermedios. Algo está contribuyendo a las ventas al exterior la depreciación que empezó a registrar el euro el pasado agosto.
Sequía crediticia
Las familias han frenado en seco su consumo que no llega a crecer el 1% en tasa anual- por la inquietud que les produce el aumento del desempleo, porque se sienten menos ricas y porque han visto cortado el acceso al crédito. Su renta disponible cae por la subida de los precios de bienes y servicios básicos. También está mermando su patrimonio, por la volatilidad de las Bolsas y la aún moderada pérdida de valor de las viviendas, que son su propiedad más importante. En un clima de desconfianza, todos estos factores han amortiguado el efecto de la rebaja del IRPF el reintegro de los 400 euros- y la actualización de los salarios. Buena prueba de que los hogares temen que todo vaya a peor es la recuperación de la tasa de ahorro doméstico y la desaceleración del endeudamiento.
La inversión empresarial se está viendo seriamente afectada por el clima de incertidumbre y por la sequía crediticia. Como también se frenan los beneficios de las compañías, el Banco de España constata que sólo el mantenimiento de las exportaciones proporciona cierto soporte a los planes de gasto de las empresas.
Todos estos factores negativos se están trasladando a la actividad. En el tercer trimestre cayó el valor añadido de la industria y la construcción, se produjo un muy moderado avance de las ramas agrícolas y una leve ganancia en las de servicios destinados al mercado.
En España, la comparación interanual es todavía positiva: la autoridad monetaria calcula que el PIB creció de julio a septiembre un 0,9% respecto al mismo periodo de 2007. Esa tasa es apenas la mitad de la que presentaba en el segundo trimestre y viene cayendo a un ritmo galopante desde el 4% que mostraba en el arranque del pasado año. El Instituto Nacional de Estadística dará a conocer el avance del dato de crecimiento económico el próximo 14 de noviembre para, cinco días más tarde, proporcionar todos los detalles de la Contabilidad Nacional. Podría haber alguna diferencia respecto a la estimación del Banco de España décima arriba o abajo- porque aún faltan datos de las importaciones en septiembre y las dos instituciones parecen diferir en su estimación del consumo. Lo único seguro es que las cifras del INE también mostrarán una contracción del Producto Interior Bruto en el tercer trimestre.
Bienio negro
La anterior etapa de recesión se localiza en el bienio negro 1992-1993. Los ciudadanos no se percataron al principio, por la euforia que generaron los acontecimientos internacionales celebrados Juegos Olímpicos de Barcelona, la Expo de Sevilla- pero la economía española se vino abajo en la segunda mitad de 1992 y no empezó a levantar cabeza hasta el cuarto trimestre del siguiente año. En consecuencia, para encontrar un precedente de retroceso del PIB hay que remontarse a las tres décimas de contracción registradas entre abril y junio de 1993.
El Banco de España justifica las razones de este nuevo descenso de la producción. La demanda interior apenas creció el 0,3% entre julio y septiembre en comparación con la de un año antes, a causa del hundimiento del ladrillo y el parón del consumo. La caída de la actividad de la inversión residencial se está haciendo más pronunciada a medida que avanza el año.
Por el contrario, la demanda externa aportó seis décimas al crecimiento. Esta última mejora tiene un fuerte componente cíclico. Cuando las empresas no venden en España se vuelcan en la exportación, y las importaciones se reducen en tiempo de vacas flacas a causa de los menores requerimientos industriales de bienes de equipo y productos intermedios. Algo está contribuyendo a las ventas al exterior la depreciación que empezó a registrar el euro el pasado agosto.
Sequía crediticia
Las familias han frenado en seco su consumo que no llega a crecer el 1% en tasa anual- por la inquietud que les produce el aumento del desempleo, porque se sienten menos ricas y porque han visto cortado el acceso al crédito. Su renta disponible cae por la subida de los precios de bienes y servicios básicos. También está mermando su patrimonio, por la volatilidad de las Bolsas y la aún moderada pérdida de valor de las viviendas, que son su propiedad más importante. En un clima de desconfianza, todos estos factores han amortiguado el efecto de la rebaja del IRPF el reintegro de los 400 euros- y la actualización de los salarios. Buena prueba de que los hogares temen que todo vaya a peor es la recuperación de la tasa de ahorro doméstico y la desaceleración del endeudamiento.
La inversión empresarial se está viendo seriamente afectada por el clima de incertidumbre y por la sequía crediticia. Como también se frenan los beneficios de las compañías, el Banco de España constata que sólo el mantenimiento de las exportaciones proporciona cierto soporte a los planes de gasto de las empresas.
Todos estos factores negativos se están trasladando a la actividad. En el tercer trimestre cayó el valor añadido de la industria y la construcción, se produjo un muy moderado avance de las ramas agrícolas y una leve ganancia en las de servicios destinados al mercado.