La feria estrena 10 años de vida con la vista puesta en el Palacio de Congresos
01/10/2010 - 09:45

Por: A.B. GUADALAJARA
Diez años ya son muchos, y al menos en demanda de participación la desaceleración económica se ha sorteado. Ajena a la lluvia que arreciaba en el exterior de su magna carpa, la décima edición de Expo Guadalajara, la feria de la industria, comercio y turismo que organiza la Cámara de Comercio, cortó ayer su cinta inaugural es un decir, porque solamente hubo discursos de bienvenida con ánimo de superarse a sí misma y a las 100.000 visitas que sus responsables aseguran se dieron en la cita del pasado año.


La tarea no será fácil, ya que ni los tiempos actuales son los mejores para el mercado empresarial y, por primera vez, la entrada no será gratuita. Eso sí, entrar costará un simbólico euro que el único fin que tendrá será donarlo al asilo de Santa Teresa de Jornet de la capital para que sus inquilinos puedan contar con un necesario ascensor.
Bajo sus 43.000 metros cuadrados de carpa, Expo Guadalajara acoge, según la organización, a una quincena de empresas más que el año pasado, superando los dos centenares de firmas.
Una inauguración atípica
Momentos antes de la inauguración oficial, que se escenificó sobre las 13.15 horas, varios corrillos de políticos, de empresarios y de otros representantes de colectivos e instituciones de la capital charlaban distendidamente dentro de la carpa. Pocos se imaginaban que el discurso inaugural de la feria iba a dejar a la misma en un segundo plano.
La feria empezó tensa en los mismísimos saludos inaugurales, estado de ánimo protagonizado por el desencuentro entre la Junta de Comunidades y la Cámara de Comercio en torno al ya viejo proyecto del Palacio de Congresos, que lleva años intentando arrancar.
De hecho, el presidente de la Cámara, Carlos Remartínez, tuvo la osadía de comenzar su alocución no sólo refiriéndose a esta infraestructura, sino exigiendo a las administraciones implicadas, con fábula incluida, una prisa por levantarlo que hasta ahora no se ha visto. El décimo aniversario [de Expo Guadalajara] podría ser un número bonito para inaugurarla, pero no lo es, refiriéndose a que para la institución empresaria lo más adecuado sería celebrarla en un Palacio de Congresos para el que aún no se ha puesto ni un sólo ladrillo.
La propia Cámara, que se ha alineado con el Ayuntamiento para el proyecto sugiriendo una parcela situada junto al GEO para el Palacio, solicitó ayer de boca de Remartínez que es el momento de que todos nos juntemos y podamos conseguir nuestro proyecto, sabedor de que necesitan la ayuda económica de la Junta para levantarlo. La Cámara ya hizo las ofertas concretas y realistas, afirmó, y tenemos que aprovechar esta oportunidad histórica.
El consejero de Industria y Tecnología, José Manuel Díaz-Salazar, invitado a la cita, no pudo evitar intervenir sobre el asunto. Díaz-Salazar fue, en este sentido, clarísmo: la Junta de Comunidades no apoyara el proyecto si Cámara y Ayuntamiento siguen agarrándose a la parcela del GEO.
El consejero recordó que el Gobierno regional ya encargó hace un par de año un estudio a una consultoría para dirimir qué ubicación de Guadalajara era la más adecuada para el Palacio. Y la respuesta estuvo en unos cuantos kilómetros del casco urbano de la ciudad: la zona de la estación del AVE. Nosotros apostamos por el Palacio de Congresos de Guadalajara, pero no basta con un edificio bonito. Hace falta un Palacio que sea un instrumento, y no un fin. Un instrumento para crear empleo, para incrementar el turismo de negocios. Nosotros respetamos otras ubicaciones, como la que barajan Ayuntamiento y Cámara, pero no la compartiremos. [...] El coste del proyecto es altísimo, de más de 8 millones de euros, y la Junta tiene que administrar un dinero público, y lo hará con criterios de rentabilidad. No vamos a dar pie a lo que ya ha ocurrido en otra provincias y que el Palacio sea un poso de deudas. No contribuiremos a un modelo deficitario, sino que apostaremos por un modelo profesional.
Román, conciliador
Entre dos aguas, y a pesar de que se ha posicionado con la Cámara en torno a la parcela del GEO, el alcalde de la ciudad, Antonio Román, quiso ayer mostrarse conciliador entre las partes implicadas. El primer edil comenzó refiriéndose a la feria empresarial como una radiografía de la buena salud que, pese a la desaceleración, experimenta Guadalajara. Sin embargo, tampoco pudo obviar referirse al proyecto del Palacio.
Recordando que el embrión del mismo nació en 2000, cuando las instituciones crearon una fundación que más tarde quedaría en aguas de borrajas, Román mentó, ante todo, que es un objetivo común que nos une, confiando en que en la inauguración de la Expo 2009 estemos ya poniendo los primeros ladrillos del Palacio.
Aún así, el regidor de la capital recordó que el Consistorio ya ha hecho los deberes poniendo a disposición la citada parcela la que la Junta cree insuficiente para un proyecto de tal envergadura, subrayando que, en su opinión, los terrenos reúnen las condiciones que el estudio consultor requería.
Ajena a este tira y afloja, la presidente de la Diputación, María Antonia Pérez, aseveró que la Expo supone un extraordinario escaparate para el desarrollo de la provincia, y recordó que su institución pondrá en el futuro su granito de arena con el desarrollo del Plan Provincial de Carreteras.
Bajo sus 43.000 metros cuadrados de carpa, Expo Guadalajara acoge, según la organización, a una quincena de empresas más que el año pasado, superando los dos centenares de firmas.
Una inauguración atípica
Momentos antes de la inauguración oficial, que se escenificó sobre las 13.15 horas, varios corrillos de políticos, de empresarios y de otros representantes de colectivos e instituciones de la capital charlaban distendidamente dentro de la carpa. Pocos se imaginaban que el discurso inaugural de la feria iba a dejar a la misma en un segundo plano.
La feria empezó tensa en los mismísimos saludos inaugurales, estado de ánimo protagonizado por el desencuentro entre la Junta de Comunidades y la Cámara de Comercio en torno al ya viejo proyecto del Palacio de Congresos, que lleva años intentando arrancar.
De hecho, el presidente de la Cámara, Carlos Remartínez, tuvo la osadía de comenzar su alocución no sólo refiriéndose a esta infraestructura, sino exigiendo a las administraciones implicadas, con fábula incluida, una prisa por levantarlo que hasta ahora no se ha visto. El décimo aniversario [de Expo Guadalajara] podría ser un número bonito para inaugurarla, pero no lo es, refiriéndose a que para la institución empresaria lo más adecuado sería celebrarla en un Palacio de Congresos para el que aún no se ha puesto ni un sólo ladrillo.
La propia Cámara, que se ha alineado con el Ayuntamiento para el proyecto sugiriendo una parcela situada junto al GEO para el Palacio, solicitó ayer de boca de Remartínez que es el momento de que todos nos juntemos y podamos conseguir nuestro proyecto, sabedor de que necesitan la ayuda económica de la Junta para levantarlo. La Cámara ya hizo las ofertas concretas y realistas, afirmó, y tenemos que aprovechar esta oportunidad histórica.
El consejero de Industria y Tecnología, José Manuel Díaz-Salazar, invitado a la cita, no pudo evitar intervenir sobre el asunto. Díaz-Salazar fue, en este sentido, clarísmo: la Junta de Comunidades no apoyara el proyecto si Cámara y Ayuntamiento siguen agarrándose a la parcela del GEO.
El consejero recordó que el Gobierno regional ya encargó hace un par de año un estudio a una consultoría para dirimir qué ubicación de Guadalajara era la más adecuada para el Palacio. Y la respuesta estuvo en unos cuantos kilómetros del casco urbano de la ciudad: la zona de la estación del AVE. Nosotros apostamos por el Palacio de Congresos de Guadalajara, pero no basta con un edificio bonito. Hace falta un Palacio que sea un instrumento, y no un fin. Un instrumento para crear empleo, para incrementar el turismo de negocios. Nosotros respetamos otras ubicaciones, como la que barajan Ayuntamiento y Cámara, pero no la compartiremos. [...] El coste del proyecto es altísimo, de más de 8 millones de euros, y la Junta tiene que administrar un dinero público, y lo hará con criterios de rentabilidad. No vamos a dar pie a lo que ya ha ocurrido en otra provincias y que el Palacio sea un poso de deudas. No contribuiremos a un modelo deficitario, sino que apostaremos por un modelo profesional.
Román, conciliador
Entre dos aguas, y a pesar de que se ha posicionado con la Cámara en torno a la parcela del GEO, el alcalde de la ciudad, Antonio Román, quiso ayer mostrarse conciliador entre las partes implicadas. El primer edil comenzó refiriéndose a la feria empresarial como una radiografía de la buena salud que, pese a la desaceleración, experimenta Guadalajara. Sin embargo, tampoco pudo obviar referirse al proyecto del Palacio.
Recordando que el embrión del mismo nació en 2000, cuando las instituciones crearon una fundación que más tarde quedaría en aguas de borrajas, Román mentó, ante todo, que es un objetivo común que nos une, confiando en que en la inauguración de la Expo 2009 estemos ya poniendo los primeros ladrillos del Palacio.
Aún así, el regidor de la capital recordó que el Consistorio ya ha hecho los deberes poniendo a disposición la citada parcela la que la Junta cree insuficiente para un proyecto de tal envergadura, subrayando que, en su opinión, los terrenos reúnen las condiciones que el estudio consultor requería.
Ajena a este tira y afloja, la presidente de la Diputación, María Antonia Pérez, aseveró que la Expo supone un extraordinario escaparate para el desarrollo de la provincia, y recordó que su institución pondrá en el futuro su granito de arena con el desarrollo del Plan Provincial de Carreteras.