La fiesta del Santo Niño se celebra en ambiente familiar y teñido de blanco

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Javier Pastrana
Valdenuño Fernández
Ni siquiera la nieve fue incapaz de impedir que los habitantes de Valdenuñoz Fernández cumplieran con una de sus más arraigadas tradiciones, la celebración del día del Santo Niño Perdido. Aunque las duras condiciones climatológicas sí que redujeron el número de visitantes llegados desde fuera, según indicó el alcalde, Jesus P. Pereda, los vecinos del municipio arroparon a la botarga, el tamborilero y los ocho danzantes que volvieron a ejecutar sus enérgicos paloteos. La jornada se completó con la mida, la procesión que tuvo lugar durante la tarde y la guerra de naranjas, que pone fin a una fiesta tradicional que lleva celebrándose desde el siglo XVII.
La nieve ha sido protagonista durante todo el fin de semana y no tenía motivos para dejar de serlo ayer, más en un pueblo de las características de Valdenuño Fernández. Ya en la carretera, se adentraba en el asfalto, como si de arena empujada por el viento se tratase. Placas de hielo esporádicas obligaban a conducir con precaución y, ya en el municipio, la ropa de abrigo incluía los guantes y gorros. Al menos la de los espectadores porque, en lo que a botarga, tamborilero y danzantes se refiere, sólo estaba permitirá el atuendo oficial que, como mucho, incluía la chaqueta. Pese a todo, tenían la hospitalidad de los vecinos y el calor de los hogares para llevar a cabo una tradición que data del siglo XVII y que, año tras año, se repite de forma fiel: la búsqueda del Santo Niño Perdido. “Puede que haya venido menos gente de fuera, pero la gente del pueblo se está volcando tanto como siempre”, asegura el alcalde del municipio, Jesús P. Pereda.

Como todas las buenas tradiciones, el origen de esta fiesta mezcla muchas cosas. Una de ellas es la búsqueda de un niño que llevó a todos los vecinos de la localidad a registrarla casa por casa. Al final, le encontraron y lo llevaron a adorar a la Iglesia. Gracias a este hecho se pudo fusionar el aspecto católico del festejo con la fiesta pagana de la botarga. También se ha incluido en la cita a los danzantes que, aunque en un principio eran cuatro, con el paso del tiempo han llegado a sumar ocho. Sus paloteos representan la lucha del bien contra el mal y, pese al frío o quizás gracias a él, ayer fueron ejecutados con una considerable energía. Buena muestra de ello dieron los palos astillados durante la ejecución de uno de estos bailes. La situación también sirvió para demostrar la seriedad con la que estos jóvenes se toman su cometido, ya que mientras los espectadores trataban de esquivar las astillas, ellos aguantaron estoicamente los golpes, algunos de ellos en la cara, hasta que la danza se dio por concluida. “El choque de los palos es muy fuerte”, señala el alcalde. Por ese motivo, están hechos con madera de espino, “que se caracteriza por su dureza”. El material se corta durante el mes de septiembre, “para que se vayan secando” y luego se pulen con cepillos de carpintero y se pintan.

Durante el paseo por las distintas casas de la localidad, “donde aprovechan para felicitar el año y se les obsequia con pastas o licores”, también hubo espacio para los juegos. La Botarga aprovechó la presencia de la nieve para rebozar en ella a los jóvenes de la localidad que menos respeto mostraban. Y no sólo ellos, algún adulto también terminó probando la gelidez que puede llegar a alcanzar el agua cuando se viven temperaturas como las que ha experimentado los últimos días la provincia.

Según indica el alcalde, el grupo de danzantes está formado por jóvenes solteros, condición indispensable para portar los palos. “Es una condición que se ha venido cumpliendo desde el inicio. Algunos años ha sido un problema, porque parecía que no íbamos a conseguir mantener la tradición, pero hasta ahora siempre hemos salido adelante”, asegura el primer edil.

La adoración del niño
Una vez se da por terminado el paseo por las calles de la localidad, los paloteistas se dirigen hacia la iglesia municipal. “Allí adoran al niño y realizan la danza del paloteo”. Las renovaciones que ha vivido esta fiesta, además de servir para incrementar hasta ocho el número de danzantes, también se ha traducido en nuevos pasos de baile que se han incorporado a la danza del paloteo. “La parte fundamental de esta fiesta es la que se hace en la iglesia”.

Antes de llegar a este punto álgido, hay otra trámite que cumplir: la recaudación de fondos. “La fiesta, originariamente, se sufragaba con dinero popular”, apunta Pereda. “Otra de las tradiciones es que tanto la botarga como los danzantes se pongan en la puerta de la iglesia para que todo el mundo eche un donativo con el que sufragarla”. En este punto concreto sí que se ha registrado algún problema que, incluso ha obligado a cambiar las costumbres. “Durante unos años se dejo de hacer por problemas que hubo con el sacerdote, pero ya están superaron. Al final se mantiene el sentido religioso porque la botarga termina adorando al niño”.

Fin de fiesta frutal
Pese a que la misa tiene una importancia especial en esta fiesta, con su celebración no se da por finalizada la jornada. Ya por la tarde, también tiene lugar una procesión en la que se saca por las calles del municipio la imagen del niño perdido. No obstante, los actos no se dan por finalizados hasta que se celebra la tradiciones guerra de las naranjas. “Por la mañana se van recogiendo por las casas y lo que se hace al final con ellas es tirarlas en la plaza”, explica el primer edil. “Antaño se hacía la guerra de naranjas. Los niños intentaban cogerlas y la botarga intentaba que no lo consiguieran. Ahora no es exactamente así, pero se sigue manteniendo”.

Al final, ni siquiera la nieve impidió que se celebrase esta fiesta de interés turístico provincial. Puede que al final no se hayan acercado hasta la localidad tantos visitantes como en años anteriores, pero durante la jornada de ayer quedó demostrado que la fiesta cuenta con el apoyo mayoritario de los vecinos. “Sólo han faltado unas pocas personas que, por las circunstancias especiales que impone el tiempo, no han podido venir”. De todas formas, el deseo del primer edil es que el día del Santo Niño “se siga manteniendo durante muchos años. Eso es lo importante”.