La Guardia Civil investiga el asesinato de un ejecutivo del BBVA
01/10/2010 - 09:45
La Guardia Civil investiga la muerte de un alto ejecutivo de la entidad bancaria BBVA, cuyo cadáver fue hallado el pasado lunes en su casa de la localidad sevillana de Bollullos de la Mitación.
El cadáver presentaba dos heridas de bala en el pecho. El fallecido, Andrés Toro Barea, de 55 años, era responsable de la ejecución del cobro de morosos y la recuperación de créditos para esa entidad bancaria, por lo que los investigadores barajan como principal hipótesis un ajuste de cuentas relacionado con el trabajo de la víctima.
El fallecimiento se produjo el domingo por la noche en el chalet en el que vivía la víctima, una urbanización llamada La Juliana, en el Aljarafe sevillano. Fue el lunes cuando un compañero de trabajo dio la voz de alarma al encontrar el cuerpo sin vida del ejecutivo en el salón de la casa. Acudió allí extrañado de que hubiera faltado al trabajo sin avisar y sin dar explicación alguna.
Ningún vecino de la urbanización escuchó los disparos, ya que la vivienda se encuentra en una parcela muy retirada y los terrenos contiguos están aún en construcción. Además, Toro Barea vivía solo, ya que se había mudado al chalet tras el proceso de separación de su esposa. Tenía dos hijos. Los vecinos del fallecido aseguran que le vieron por última vez a mediodía del domingo, cuando depositó unas bolsas en el contenedor de basuras.
Sin pistas
La hipótesis del ajuste de cuentas es la que defienden los investigadores de la Guarda Civil porque las puertas o ventanas de la vivienda no fueron forzadas y, además, la urbanización cuenta con un importante sistema de seguridad y vigilancia que no registró, en principio, ningún movimiento extraño. La víctima bien pudo, por tanto, conocer a su agresor, o éste podría haberse hecho con una copia de las llaves o disponer de un juego propio.
El fallecimiento se produjo el domingo por la noche en el chalet en el que vivía la víctima, una urbanización llamada La Juliana, en el Aljarafe sevillano. Fue el lunes cuando un compañero de trabajo dio la voz de alarma al encontrar el cuerpo sin vida del ejecutivo en el salón de la casa. Acudió allí extrañado de que hubiera faltado al trabajo sin avisar y sin dar explicación alguna.
Ningún vecino de la urbanización escuchó los disparos, ya que la vivienda se encuentra en una parcela muy retirada y los terrenos contiguos están aún en construcción. Además, Toro Barea vivía solo, ya que se había mudado al chalet tras el proceso de separación de su esposa. Tenía dos hijos. Los vecinos del fallecido aseguran que le vieron por última vez a mediodía del domingo, cuando depositó unas bolsas en el contenedor de basuras.
Sin pistas
La hipótesis del ajuste de cuentas es la que defienden los investigadores de la Guarda Civil porque las puertas o ventanas de la vivienda no fueron forzadas y, además, la urbanización cuenta con un importante sistema de seguridad y vigilancia que no registró, en principio, ningún movimiento extraño. La víctima bien pudo, por tanto, conocer a su agresor, o éste podría haberse hecho con una copia de las llaves o disponer de un juego propio.