La Justicia obliga a dimitir al primer ministro

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El primer ministro tailandés, Samak Sundaravej, que se había negado a dimitir pese a las violentas protestas contra su gestión, deberá renunciar junto a todo su Gobierno por decisión del Tribunal Constitucional. Los nueve jueces del Tribunal Constitucional de Tailandia determinaron ayer que Samak -aficionado a la cocina y conocido gastrónomo- infringió la Constitución al aceptar ser remunerado por una empresa privada por presentar dos programas culinarios en televisión.
El tribunal precisó sin embargo que el jefe de gobierno puede permanecer al frente de los asuntos corrientes durante 30 días, hasta que el Parlamento elija a un nuevo primer ministro.
Este veredicto es el resultado de una demanda presentada en mayo por un senador de la oposición, Ruengkrai Leekitwattana, escandalizado por hecho de que el primer ministro presentase dos programas de televisión, “Degustar y refunfuñar” y “Todos a la mesa a las 06H00”, cobrando de una empresa privada cuando la Constitución se lo prohíbe. Un programa de cocina logró así lo que no habían conseguido los manifestantes, que desde hace más de dos semanas protestan para pedir la dimisión de Samak, de 73 años.

Protestas históricas
Desde el 26 de agosto, miles de manifestantes monárquicos están atrincherados en el complejo donde se encuentra la sede gubernamental en Bangkok. Sus detractores acusan a Samak de ser una “marioneta” del ex hombre fuerte de Tailandia, Thaksin Shinawatra, derrocado en un golpe de Estado en 2006 y refugiado en Gran Bretaña a raíz de acusaciones de corrupción y falta de respeto a la monarquía.
Tras violentos enfrentamientos entre sus partidarios y opositores que dejaron un muerto y 44 heridos, Samak decretó el 2 de septiembre el estado de excepción en la capital tailandesa. Dos días más tarde, dimitió el ministro de Relaciones Exteriores, Tej Bunnag, ex consejero real que había llegado a la cancillería seis semanas antes, fragilizando un poco más la posición del gobierno.
Al aceptar la renuncia de su canciller, Samak había descartado la disolución del Parlamento o su propia renuncia. “No voy a dimitir, ni disolveré el Parlamento. Permanezco para preservar la democracia y proteger la monarquía”, afirmó