La lluvia y el frío reduce la masiva asistencia a la 46ª Marcha Diocesana a Barbatona
01/10/2010 - 09:45

Por: B.RETUERTA. GUADALAJARA
La lluvia hizo acto de presencia, por segundo año consecutivo, en la romería más multitudinaria y popular de la provincia, lo que propició una menor asistencia a ediciones anteriores. Sin embargo, más de 3.500 personas fueron fieles a una cita a la que asistieron, además de las personalidades religiosas encabezadas por el obispo de la Diócesis Sigüenza Guadalajara, José Sanchez, autoridades y responsables políticos entre los que se encontraba el alcalde de Sigüenza, Francisco Domingo, la presidenta de la Diputación provincial de Guadalajara, María Antonia Pérez León y la consejera de Cultura, Turismo y Artesania, Soledad Herrero.
Ataviados con paraguas, chubasqueros y prendas de abrigo, más de 3.500 personas peregrinaron ayer hasta el Santuario de la Virgen de la Salud en la 46ª Marcha Diocesana a Barbatona. La anunciada y temida lluvia deslució la tradicional romería aunque respetó la celebración de la santa misa en la explanada del pinar de la pedanía seguntina. Previamente, la marcha arrancaba pasada las nueve de la mañana de la catedral de Sigüenza, con menos participantes que ediciones anteriores, debido a la presencia de la lluvia, que hizo que muchos optaran por el coche o el autobús para llegar al lugar.
A pesar de las condiciones metereológicas, numerosos fieles no faltaron a una cita que, como señaló la consejera de Cultura, Turismo y Artesanía, Soledad Herrero, presente en el acto, forma parte de nuestra historia y de las tradiciones de todos los seguntinos y vecinos de Guadalajara, además de estar considerada como la más popular de cuantas se celebran en esta provincia. La romería coincide este año con la celebración del Año Sacerdotal y el Año Santo Compostelano, y en esta edición se presenta bajo el lema Por los sacerdotes y se apoya en la frase del Santo Cura de Ars Yo te enseñaré el camino del cielo. Sobre las 11 de la mañana, la explanada del pinar de Barbatona comenzaba a llenarse de fieles y curiosos para asistir a la eucarístia. Momentos antes, un grupo de fieles trasladaban la imagen de la Virgen de la Salud, adornada con múltiples claveles de colores, desde el Santuario hasta la explanada junto a un improvisado altar presidido por el obispo de Sigüenza-Guadalajara. Muy cerca, arropando a la Virgen, se encontraban los miembros de la Cofradía de la Virgen de la Salud, así como numerosas políticas de la localidad y de la provincia, testigos junto a los miles de fieles de la homilía, lecturas y cánticos a la Virgen.
Entre las numerosas personalidades religiosas y políticas, cabe destacar la presencia del alcalde seguntino, Francisco Domingo, los diputados regionales del PP, José María Bris y Ana Guarinos, y la presidenta de la Diputación provincial, María Antonia Pérez León, entre otros, quien destacó esta fiesta como una referencia a nivel provincial. La peregrinación a Barbatona está instalada en el calendario de casi cualquier guadalajareño, tanto en mayo como en septiembre, coincidiendo con la festividad de la Virgen, y no hay un rincón de la provincia donde no se conozca esta romería de Barbatona.
Son las dos únicas ocasiones en las que la Virgen de la Salud de Barbatona sale del Santuario, como recuerda el secretario de la Cofradía, Rafael Lafuente. La imagen, típicamente románica del siglo XII, hecha en madera de ciprés, representa a la figura que se le apareció en este mismo lugar a un pastor en el siglo XII. Está en camarín, hecho en un retablo churrigueresco y cuyo techo cuenta con un cuadro que representa el milagro que hizo la Virgen a favor de las tropas de Juan Martínez El Empecinado en la Guerra de la Independencia en el año 1811. Una batalla que se dio aquí y que fue histórica, de la que se hace eco Benito Pérez Galdós en uno de sus episodios nacionales y que se titula precisamente La batalla de El Empecinado, explica Lafuente. El Santuario actual de la Virgen de la Salud se construyó en el año 1734 y se terminó sobre el 1825 porque se fueron añadiendo las naves laterales de este edificio de estilo barroco tardío neoclásico muy simple con una fachada principal de piedra sillada, explica Lafuente, quien señala que lo más significativo del santuario es la imagen de la Virgen. Este miembro de la Cofradía destaca la devoción que despierta esta Virgen. El Santuario está abierto todos los días y siempre hay alguna ofrenda, una vela o un ramo de flores. Aunque parezca un poco raro en este lugar tan alejado, siempre hay peregrinos atraídos por la devoción a la Virgen, añade Lafuente.
Ofrendas
Tras la homilía, y como marca la tradición, nueve parroquias y cinco comunidades religiosas hicieron ofrendas y recibieron el cirio votivo de manos del obispo de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez.
En esta ocasión, fueron las parroquias de San Miguel (de Azuqueca de Henares), las de Hiendelaencina, Mesones de Uceda, Mazarete, Romancos, Zorita y Humanes, la de la Beata María de Jesús de Guadalajara y San Vicente de Sigüenza; y las comunidades de la Casa Sacerdotal de la capital, las Religiosas Hijas de María, los Hermanos de la Sagrada Familia, las Josefinas Trinitarias, y las Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote, las encargadas de realizar las ofrendas que incluían desde flores, alimentos variados hasta donativos pecuniarios.
Milagros
De los muchos milagros que se le atribuyen a la Virgen de la Salud, es famoso el que tuvo lugar en el siglo XI cuando la Virgen se apareció a un pastor en las ramas de un pino.
Poco a poco se fue extendiendo su fama como curativa, hasta convertirse en Nuestra Señora de la Salud, título que hoy en día conserva. Un siglo después de esta aparición, se levantó una primitiva ermita, y fue en el siglo XVIII cuando se construyó el nuevo santuario.
A pesar de las condiciones metereológicas, numerosos fieles no faltaron a una cita que, como señaló la consejera de Cultura, Turismo y Artesanía, Soledad Herrero, presente en el acto, forma parte de nuestra historia y de las tradiciones de todos los seguntinos y vecinos de Guadalajara, además de estar considerada como la más popular de cuantas se celebran en esta provincia. La romería coincide este año con la celebración del Año Sacerdotal y el Año Santo Compostelano, y en esta edición se presenta bajo el lema Por los sacerdotes y se apoya en la frase del Santo Cura de Ars Yo te enseñaré el camino del cielo. Sobre las 11 de la mañana, la explanada del pinar de Barbatona comenzaba a llenarse de fieles y curiosos para asistir a la eucarístia. Momentos antes, un grupo de fieles trasladaban la imagen de la Virgen de la Salud, adornada con múltiples claveles de colores, desde el Santuario hasta la explanada junto a un improvisado altar presidido por el obispo de Sigüenza-Guadalajara. Muy cerca, arropando a la Virgen, se encontraban los miembros de la Cofradía de la Virgen de la Salud, así como numerosas políticas de la localidad y de la provincia, testigos junto a los miles de fieles de la homilía, lecturas y cánticos a la Virgen.
Entre las numerosas personalidades religiosas y políticas, cabe destacar la presencia del alcalde seguntino, Francisco Domingo, los diputados regionales del PP, José María Bris y Ana Guarinos, y la presidenta de la Diputación provincial, María Antonia Pérez León, entre otros, quien destacó esta fiesta como una referencia a nivel provincial. La peregrinación a Barbatona está instalada en el calendario de casi cualquier guadalajareño, tanto en mayo como en septiembre, coincidiendo con la festividad de la Virgen, y no hay un rincón de la provincia donde no se conozca esta romería de Barbatona.
Son las dos únicas ocasiones en las que la Virgen de la Salud de Barbatona sale del Santuario, como recuerda el secretario de la Cofradía, Rafael Lafuente. La imagen, típicamente románica del siglo XII, hecha en madera de ciprés, representa a la figura que se le apareció en este mismo lugar a un pastor en el siglo XII. Está en camarín, hecho en un retablo churrigueresco y cuyo techo cuenta con un cuadro que representa el milagro que hizo la Virgen a favor de las tropas de Juan Martínez El Empecinado en la Guerra de la Independencia en el año 1811. Una batalla que se dio aquí y que fue histórica, de la que se hace eco Benito Pérez Galdós en uno de sus episodios nacionales y que se titula precisamente La batalla de El Empecinado, explica Lafuente. El Santuario actual de la Virgen de la Salud se construyó en el año 1734 y se terminó sobre el 1825 porque se fueron añadiendo las naves laterales de este edificio de estilo barroco tardío neoclásico muy simple con una fachada principal de piedra sillada, explica Lafuente, quien señala que lo más significativo del santuario es la imagen de la Virgen. Este miembro de la Cofradía destaca la devoción que despierta esta Virgen. El Santuario está abierto todos los días y siempre hay alguna ofrenda, una vela o un ramo de flores. Aunque parezca un poco raro en este lugar tan alejado, siempre hay peregrinos atraídos por la devoción a la Virgen, añade Lafuente.
Ofrendas
Tras la homilía, y como marca la tradición, nueve parroquias y cinco comunidades religiosas hicieron ofrendas y recibieron el cirio votivo de manos del obispo de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez.
En esta ocasión, fueron las parroquias de San Miguel (de Azuqueca de Henares), las de Hiendelaencina, Mesones de Uceda, Mazarete, Romancos, Zorita y Humanes, la de la Beata María de Jesús de Guadalajara y San Vicente de Sigüenza; y las comunidades de la Casa Sacerdotal de la capital, las Religiosas Hijas de María, los Hermanos de la Sagrada Familia, las Josefinas Trinitarias, y las Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote, las encargadas de realizar las ofrendas que incluían desde flores, alimentos variados hasta donativos pecuniarios.
Milagros
De los muchos milagros que se le atribuyen a la Virgen de la Salud, es famoso el que tuvo lugar en el siglo XI cuando la Virgen se apareció a un pastor en las ramas de un pino.
Poco a poco se fue extendiendo su fama como curativa, hasta convertirse en Nuestra Señora de la Salud, título que hoy en día conserva. Un siglo después de esta aparición, se levantó una primitiva ermita, y fue en el siglo XVIII cuando se construyó el nuevo santuario.