La mitad de las trabajadoras del hogar reconoce haber sufrido agresiones

30/03/2011 - 19:20


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Foto: José Luis Algara
Las entidades que componen los Observatorios Opegu y Opasi celebraron ayer una interesante sesión intensiva dedicada al análisis de la situación actual y las opciones de mejora del colectivo de trabajadoras del hogar. La inauguración oficial del acto corrió a cargo del consejero de Salud, Fernando Lamata; el alcalde capitalino, Antonio Román, la subdelegada del Gobierno, Araceli Muñoz, y  el responsable territorial de Accem, Braulio Carlés. Tras su intervención, en la que coincidieron en señalar la necesidad de dignificar el trabajo de estas profesionales, prosiguieron cuatro horas de presentación y debate de dos documentos de gran interés: el Diagnóstico de las personas trabajadoras del hogar y el Manual de Prevención de Riesgos Laborales de este sector profesional.
    Aprovechando la celebración del Día Internacional de las Empleadas del Hogar, David Márquez, técnico del Observatorio Permanente de la Inmigración de Guadalajara y de Accem, explica que “hemos querido dar a conocer un estudio de diagnóstico que hemos realizado desde los observatorios de Guadalajara y de Sigüenza”. En dicho estudio, basado en un sondeo que se le entregó a 200 profesionales de este sector, descubrieron aspectos que les han permitido construir un retrato robot las empleadas del hogar: el 92 por ciento de ellas son mujeres. Además, suelen ser inmigrantes, de nacionalidades latinoamericanas en un 40 por ciento, en un 20 por ciento de Rumanía y en un 10 por ciento, del Magreb. El resto son nativas de otros países europeos o africanos. Al contrario del estereotipo que a veces se asocia a estas profesionales, suelen tener una formación de nivel universitario o de Secundaria. De hecho, el 90 por ciento de las consultadas no habían tenido relación con el servicio doméstico en sus países de origen y, sin embargo, en España, más de la mitad de ellas reconocieron que sólo han tenido trabajo en este sector o en el de la ayuda a domicilio, lo que demuestra un estancamiento laboral o una incapacidad para poder trabajar en otros ámbitos.  “Son mujeres que no trabajaban en este sector en sus países de origen, que es la primera vez que trabajan en el hogar y que tampoco son recién llegadas, en contraposición con otras épocas, cuando accedían personas sin documentación recién llegadas. Aun así, la mayoría de ellas no han tenido la oportunidad de convalidar sus estudios o no han logrado hallar un puesto de trabajo a su medida en medio de la alta competencia del mercado laboral”, apunta Márquez. Otro factor a tener en cuenta es que muchas de ellas viajan a España con altas expectativas y se topan con una realidad que dista mucho del sueño que dibujaron a su llegada. 

Horas ‘de saldo’
Las trabajadoras del hogar también se han visto afectadas por el contexto de la crisis en el que nos encontramos. En estos momentos se ven obligadas a cobrar menos del precio que se marcaba por hora hace sólo tres años. De 10 euros por hora se ha pasado a que el 60 por ciento de ellas trabaje por menos de ocho euros. Si hablamos de trabajadoras internas, la mitad de ellas “perciben menos del salario mínimo interprofesional lo que dice mucho de la situación de desprotección en la que se encuentran, con jornadas de trabajo muy prolongadas, con jornadas de lunes a sábado y con invisibilidad social”. El 9 por ciento de las trabajadoras del hogar perciben menos de seis euros a la hora y más de la mitad entre seis y ocho euros. De 8 a 10 euros por hora cobran el 36 por ciento de las encuestadas, mientras que sólo un cuatro por ciento conseguirá entre 10 y 12 euros por una hora de trabajo. En el caso de las internas, ninguna de ellas percibe más de 750 euros al mes y la mayoría de ellas cobra entre 500 y 637 euros. Un 18 por ciento no alcanza los 500 euros mensuales.
    En torno a 600 personas en la provincia de Guadalajara, según los datos oficiales, están dadas de alta en el régimen especial de empleadas del hogar. También existe un número importante de personas que trabaja en este sector dentro del régimen general “con el objetivo de poder beneficiarse de una cobertura social más amplia”. Cuatro de cada diez no cotiza en ningún tipo de régimen de la Seguridad Social.

Largas jornadas
Otro dato destacable es el hecho de que una de cada dos personas dedicadas a esta actividad en Guadalajara trabaja por horas y que una de cada cuatro trabaja como interna. De éstas, el 31 por ciento trabaja de lunes a domingo o de lunes a sábado en el 57 por ciento de los casos. Sólo el 12 por ciento de las internas trabaja de lunes a viernes.

Enfermedades laborales
El 30 por ciento de las personas encuestadas afirman haber padecido alguna enfermedad o haber sufrido algún accidente ligado a su actividad laboral y dos de cada tres desconoce la existencia de medidas de prevención de riesgos laborales. Este desconocimiento les lleva, en muchas ocasiones, a ser víctimas de abusos de poder, gritos e insultos, acusaciones falsas o comentarios racistas, según se refleja en el estudio presentado ayer. La mitad de las personas encuestadas reconoció haber tenido algún episodio de agresión, sobre todo relacionados con los abusos de poder. Estos datos son especialmente preocupantes si tenemos en cuenta que más del 60 por ciento de las encuestadas reconocieron que su trabajo es fundamental para el sustento económico de su familia y que se trata, frecuentemente, de mujeres entre 25 y 44 años de edad.    
    El perfil de las profesionales en lo referente a condiciones laborales constata que sus condiciones laborales están por debajo de los mínimos exigidos y que tanto sus condiciones económicas como su jornada laboral están, en un alto número de situaciones, por debajo de los límites marcados por el Estatuto de los trabajadores.

Conclusiones
Todos estos motivos, según señalaron en la jornada, convierten a las trabajadoras del hogar en profesionales muy vulnerables a cualquier abuso. Dos de cada tres valoran negativamente su trabajo y destacan  que las condiciones económicas, las vacaciones, la jornada laboral y la situación administrativa son los derechos menos reconocidos en sus puestos. El diagnóstico concluye que existe una relación estrecha entre este sector y la economía sumergida, lo que implementa la cifra de casos de exclusión social. Por ello, las entidades que han participado en el estudio interpelan a las administraciones competentes a que revisen el marco legal en el que se rige esta actividad, reconociendo derechos que son innegables al resto de profesionales. Además, proponen realizar campañas de sensibilización destinadas a quienes emplean para que reconozcan esta actividad como una profesión con derechos y obligaciones. Asimismo, sugieren trabajar conjuntamente para crear un marco de reconocimiento de esta actividad que contribuya a paliar las necesidades de sus profesionales.