La Muela apoya la creación de un consorcio único en el Sorbe como propone la Junta
01/10/2010 - 09:45
Por: M.TOVAR ATANCE
Tras la negativa inicial de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe a apoyar la creación de un consorcio propuesto por la Junta para unificar la gestión de la cuenca Sorbe-Bornova, la de La Muela ya ha aprobado la firma de un borrador de protocolo con el Gobierno regional para crear dicho organismo, y en los próximos días lo harán Campiña Baja y Aguas del Bornova. Se trata únicamente de empezar a diseñar el modelo de organización más adecuado, pues el delegado de Ordenación del Territorio, Fernando Senesteva, asegura que no hay ninguna puerta cerrada.
La Mancomunidad de La Muela ha sido la primera de las cuatro que beben de la cuenca Sorbe-Bornova,y que formarían parte del futuro consorcio propuesto por la Junta para unificar la gestión de este sistema, en dar su visto bueno para que se inicie el procedimiento de constitución de dicho organismo. Esto se produce después de que la Mancomunidad de Aguas del Sorbe se opusiera a esta fórmula en favor de un convenio de igual a igual con el Gobierno regional.
El punto salió adelante en la última asamblea con 16 votos a favor, uno en contra y otro en blanco, del total de los 21 municipios que componen la mancomunidad. El presidente, Juan Ramón Urbina, señaló ayer que están totalmente a favor de que se cree este nuevo órgano, porque supondrá una equiparación de los precios del agua.
La Mancomunidad Campiña Baja y Aguas del Bornova someterán este punto a pleno en sus próximas asambleas. El presidente campiñero, Javier Herráiz, prefirió ser cauto y esperar la decisión de todos los miembros, aunque sí destacó la necesidad de estos municipios de tener el mismo precio, caudal y servicios de abastecimiento. El del Bornova, Luis Alberto Fernández, por su parte, sí manifestó personalmente su opinión favorable a la creación, con el fin de lograr una gestión integrada. Creo que tiene más fuerza y más apoyos, no cabe duda. La mancomunidad está integrada por 24 pueblos y según Fernández no tenemos capacidad ni dinero para hacer frente al arreglo de las infraestructuras. Por eso considera fundamental que haya un consorcio para unir todas las sinergias.
Esta aprobación supondrá únicamente la firma de un protocolo que permitirá iniciar las conversaciones entre los responsables de todas las partes implicadas para crear el consorcio. A partir de la firma, empezaremos a diseñar entre Infraestructuras del Agua de Castilla-La Mancha y las mancomunidades el modelo de organización conjunta que se adapte mejor a las necesidades de los que vamos a participar, explicó el delegado provincial de Ordenación del Territorio, Fernando Senesteva.
En este primer paso no estará, sin embargo, la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, pero, según Senesteva, esto no supondrá que la MAS no forme parte de este consorcio, pues este trámite ni siquiera quiere decir que se vaya a crear el consorcio. No hay ninguna puerta cerrada. Hoy las cosas se ven de una manera, pero no quiere decir que en un futuro más o menos cercano pueda cambiar. La propuesta de la Junta siempre debe estar abierta a cualquier otra solución, apuntó. De momento, no está prevista una nueva toma de contacto. Desde Ordenación del Territorio prefieren esperar la respuesta del resto de mancomunidades. Cuando tengamos la respuesta de todas veremos cómo seguimos avanzando, detalló el delegado.
Senesteva sigue insistiendo en que este consorcio es necesario porque hay pendientes muchos temas relativos a los caudales e infraestructuras que no pueden tratarse de forma individual. Ese diseño de futuro hay que hacerlo entre todos porque las decisiones de uno afectan al resto.
El punto salió adelante en la última asamblea con 16 votos a favor, uno en contra y otro en blanco, del total de los 21 municipios que componen la mancomunidad. El presidente, Juan Ramón Urbina, señaló ayer que están totalmente a favor de que se cree este nuevo órgano, porque supondrá una equiparación de los precios del agua.
La Mancomunidad Campiña Baja y Aguas del Bornova someterán este punto a pleno en sus próximas asambleas. El presidente campiñero, Javier Herráiz, prefirió ser cauto y esperar la decisión de todos los miembros, aunque sí destacó la necesidad de estos municipios de tener el mismo precio, caudal y servicios de abastecimiento. El del Bornova, Luis Alberto Fernández, por su parte, sí manifestó personalmente su opinión favorable a la creación, con el fin de lograr una gestión integrada. Creo que tiene más fuerza y más apoyos, no cabe duda. La mancomunidad está integrada por 24 pueblos y según Fernández no tenemos capacidad ni dinero para hacer frente al arreglo de las infraestructuras. Por eso considera fundamental que haya un consorcio para unir todas las sinergias.
Esta aprobación supondrá únicamente la firma de un protocolo que permitirá iniciar las conversaciones entre los responsables de todas las partes implicadas para crear el consorcio. A partir de la firma, empezaremos a diseñar entre Infraestructuras del Agua de Castilla-La Mancha y las mancomunidades el modelo de organización conjunta que se adapte mejor a las necesidades de los que vamos a participar, explicó el delegado provincial de Ordenación del Territorio, Fernando Senesteva.
En este primer paso no estará, sin embargo, la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, pero, según Senesteva, esto no supondrá que la MAS no forme parte de este consorcio, pues este trámite ni siquiera quiere decir que se vaya a crear el consorcio. No hay ninguna puerta cerrada. Hoy las cosas se ven de una manera, pero no quiere decir que en un futuro más o menos cercano pueda cambiar. La propuesta de la Junta siempre debe estar abierta a cualquier otra solución, apuntó. De momento, no está prevista una nueva toma de contacto. Desde Ordenación del Territorio prefieren esperar la respuesta del resto de mancomunidades. Cuando tengamos la respuesta de todas veremos cómo seguimos avanzando, detalló el delegado.
Senesteva sigue insistiendo en que este consorcio es necesario porque hay pendientes muchos temas relativos a los caudales e infraestructuras que no pueden tratarse de forma individual. Ese diseño de futuro hay que hacerlo entre todos porque las decisiones de uno afectan al resto.