La muerte de cinco soldados británicos por un soldado afgano fue obra de los talibán

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Los talibán han reivindicado la autoría del ataque cometido el martes por un policía afgano en la provincia de Helmand (sur) en el que murieron cinco soldados británicos y otros seis resultaron heridos de gravedad, según indicó ayer a la Cámara de los Comunes el primer ministro británico, Gordon Brown. Las autoridades británicas y las afganas están investigando lo ocurrido, pero un portavoz de los talibán ya ha dicho que el policía era un infiltrado y que hay más como él, también en el Ejército afgano.
Según explicó el portavoz de las fuerzas británicas en Helmand, teniente coronel David Wakefield, el agente afgano abrió fuego contra los soldados británicos en un puesto de control del distrito de Nad-e-Ali antes de huir pese a que los militares también dispararon. En el ataque resultaron heridos dos agentes afganos. Según el Ministerio de Defensa, se desconocen “sus motivos y paradero” pero “se están haciendo todos los esfuerzos posibles para encontrar a los responsables de este ataque”.
“Parece que fueron atacados porque estaban comprometidos en lo que más temen nuestros enemigos, estaban entrenando a las fuerzas afganas”, afirmó Brown ante los diputados. “Los talibán han reivindicado la responsabilidad de este incidente, así que puede ser que hayan usado a un miembro de la Policía afgana o que se hayan infiltrado en la Policía afgana”, añadió.
Poco después, la agencia Reuters publicó unas declaraciones de un portavoz talibán, Qare Mohamad Yusuf, que aseguró que el policía es en realidad un combatiente talibán. “Es una nueva táctica. Tenemos más talibán infiltrados en la Policía y el Ejército”, advirtió Yusuf, que dijo no saber si el presunto asesino está vivo o muerto. Otro talibán citado por el periódico The Daily Telegraph declaró: “Queremos sembrar la desconfianza entre la Policía Nacional afgana y las fuerzas extranjeras”.
La BBC había afirmado previamente que el asaltante sería un agente llamado Gulbuddin, quien, al parecer, habría mantenido una disputa con su comandante. Por su parte, el ministro del Interior afgano, Hanif Atmar, señaló, según la agencia Reuters, que lo ocurrido parece ser “un incidente aislado”. El ministro habló por teléfono con el comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán y la coalición encabezada por Estados Unidos, general Stanley McChrystal.

Investigación transparente
Este último dijo que el ministro le había dado “garantías de que este incidente será investigado de forma transparente”. “No permitiremos que este acontecimiento nos disuada en nuestra resolución de construir una asociación con las fuerzas de seguridad afganas para que se garantice el futuro de Afganistán”, manifestó.
La Policía Militar Real, el jefe local de la Policía afgana, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) y el Ministerio afgano del Interior están investigando los hechos. Este incidente constituye el más mortífero en combate para las tropas británicas desde que comenzó la operación en Afganistán en el otoño de 2001. Estas muertes elevan a 229 los militares británicos muertos en Afganistán, 92 de ellos este año.
Los fallecidos son tres miembros de los Guardias Granaderos y dos miembros de la Policía Real Militar. Según The Daily Telegraph, los soldados se habían quitado su chaleco antibalas y su casco antes de ser disparados por el policía afgano, presuntamente armado con un fusil AK-47. No tuvieron tiempo de reaccionar y cuatro de ellos murieron en el acto, mientras que el otro falleció luego como consecuencia de las heridas sufridas, según el diario.
El portavoz militar explicó que los soldados muertos habían estado entrenando y viviendo junto con varios policías afganos en un puesto de control de la Policía Nacional afgana durante las dos últimas semanas. Respecto al supuesto talibán infiltrado, la Policía de Helmand indicó que asistía a una academia de este Cuerpo en la provincia meridional de Kandahar y que trabajaba desde hacía tres años en la zona de Nad-e-Ali.
Según el secretario de Estado británico para las Fuerzas Armadas, Bill Rammell, los reclutas de la Policía afgana son objeto de una investigación exhaustiva y de un entrenamiento intensivo. “Claramente, como resultado de este incidente hay una investigación, y si hay alguna lección que aprender, ésta se tendrá en cuenta”, declaró a la BBC.
“La realidad es que si queremos hacer Afganistán más seguro, si queremos estar nosotros más seguros y no queremos que nuestras fuerzas estén en Afganistán para siempre, entonces ese proceso de trabajar con ellos, entrenarles, construir su capacidad, tiene que seguir adelante”, subrayó el secretario de Estado.