La ONU cree que la crisis ha sepultado la autorregulación del mercado
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) considera que los Estados menos desarrollados del mundo deben aumentar las inversiones públicas y ampliar las funciones del Estado para estimular el crecimiento económico estable a largo plazo, ya que, afirmó, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, los mitos de la autorregulación de los mercados y del Estado minimalista han quedado sepultados bajo los escombros de la crisis financiera.
La UNCTAD hizo público en la noche del jueves su Informe sobre los Países Menos Adelantados (PMA) 2009, en el que se recomienda que los Gobiernos de los 49 países más pobres del mundo procuren aumentar considerablemente la inversión pública, no sólo para hacer frente a la crisis mundial sino también para estimular un crecimiento económico estable a largo plazo. La inmensa mayoría de los PMA incluidos en el informe se encuentran en África (33). Aparte, figuran diez países asiáticos, cinco países del Pacífico y un país caribeño. Los criterios principales para la inclusión en la lista son los ingresos de la población medidos por la renta nacional bruta per cápita, la situación de los activos humanos medida por indicadores de nutrición, salud, escolarización y alfabetización, y la vulnerabilidad económica ante desastres naturales y crisis o convulsiones económicas.
A juicio de los autores del informe, para capear la crisis y encontrar una nueva vía de crecimiento sostenido y reducción de la pobreza, los PMA deberían adoptar políticas macroeconómicas y financieras más expansivas. Durante los tres últimos decenios, afirma la Unctad, las políticas macroeconómicas de los PMA han estado muy influidas por las recomendaciones de instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y de donantes de ayuda bilateral. Por ello, la política monetaria solía estar centrada en la contención de la inflación y la política fiscal tenía el objetivo de garantizar que el déficit de las cuentas públicas se mantuviera en un nivel moderado. Por lo general, no se consideraba que la inversión pública tuviera que desempeñar un papel importante en la promoción del desarrollo económico, prosigue el informe.Con ese criterio se recortó el gasto público sin tener en cuenta las condiciones cíclicas ni las necesidades a largo plazo, pero esta estrategia no logró crear el clima propicio a las inversiones prometido por sus defensores neoliberales, asegura el organismo sobre comercio y desarrollo de la ONU.
LOS MITOS DE LA AUTORREGULACIÓN
Tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, los mitos de la autorregulación de los mercados y del Estado minimalista han quedado sepultados bajo los escombros de la crisis financiera, asevera la UNCTAD. No se trata de volver al pasado y recuperar una planificación del desarrollo al viejo estilo, ni de aplicar el modelo de Estado desarrollista que caracterizó el milagro económico en Asia oriental, sino más bien de encontrar nuevas formas de gobernanza del desarrollo que sean adecuadas para el siglo XXI, agrega.
Este nuevo Estado desarrollista con visión de futuro otorgaría particular importancia a la aplicación del conocimiento y el aprendizaje tecnológico con fines de desarrollo y se preocuparía de promover el perfeccionamiento de productos y procesos y el aprendizaje de estos últimos, mediante nuevos diseños y diferenciación de productos, prosigue.
Por otra parte, el Estado desarrollista del siglo XXI también debe ser democrático, en el sentido de crear y renovar los microfundamentos de la práctica democrática, con el propósito de encauzar las energías locales y de base para resolver los problemas de desarrollo y crear nuevas oportunidades de desarrollo, advierte el informe. Además, debería integrar una amplia gama de modalidades y mecanismos de gobernanza del desarrollo en un modelo de economía mixta, a fin de aprovechar el aporte de la empresa privada, mediante la intervención pública, y lograr una visión nacional del desarrollo, añade.
El informe sostiene que la inversión pública es esencial para el desarrollo, pues contribuye directamente a la expansión de la capacidad productiva de la economía. Al invertir en sectores productivos como la agricultura y la infraestructura, así como en la salud y la educación, el Estado contribuye a sentar las bases del crecimiento, asegura la UNCTAD.
Esas inversiones pueden atraer inversiones privadas y elevar la productividad laboral y pueden además desempeñar un papel importante en la gestión de la demanda, pues tienen los mismos efectos anticíclicos que las medidas de estímulo que muchos países aplican ahora para hacer frente a la recesión mundial, continúa. Además, la inversión pública permite que se asignen recursos a la lucha contra la pobreza, la generación de empleos, la reducción de las desigualdades y la diversificación de la economía, añade.
POLÍTICAS FISCALES Y MONETARIAS
A juicio de los autores del informe, para capear la crisis y encontrar una nueva vía de crecimiento sostenido y reducción de la pobreza, los PMA deberían adoptar políticas macroeconómicas y financieras más expansivas. Durante los tres últimos decenios, afirma la Unctad, las políticas macroeconómicas de los PMA han estado muy influidas por las recomendaciones de instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y de donantes de ayuda bilateral. Por ello, la política monetaria solía estar centrada en la contención de la inflación y la política fiscal tenía el objetivo de garantizar que el déficit de las cuentas públicas se mantuviera en un nivel moderado. Por lo general, no se consideraba que la inversión pública tuviera que desempeñar un papel importante en la promoción del desarrollo económico, prosigue el informe.Con ese criterio se recortó el gasto público sin tener en cuenta las condiciones cíclicas ni las necesidades a largo plazo, pero esta estrategia no logró crear el clima propicio a las inversiones prometido por sus defensores neoliberales, asegura el organismo sobre comercio y desarrollo de la ONU.
LOS MITOS DE LA AUTORREGULACIÓN
Tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, los mitos de la autorregulación de los mercados y del Estado minimalista han quedado sepultados bajo los escombros de la crisis financiera, asevera la UNCTAD. No se trata de volver al pasado y recuperar una planificación del desarrollo al viejo estilo, ni de aplicar el modelo de Estado desarrollista que caracterizó el milagro económico en Asia oriental, sino más bien de encontrar nuevas formas de gobernanza del desarrollo que sean adecuadas para el siglo XXI, agrega.
Este nuevo Estado desarrollista con visión de futuro otorgaría particular importancia a la aplicación del conocimiento y el aprendizaje tecnológico con fines de desarrollo y se preocuparía de promover el perfeccionamiento de productos y procesos y el aprendizaje de estos últimos, mediante nuevos diseños y diferenciación de productos, prosigue.
Por otra parte, el Estado desarrollista del siglo XXI también debe ser democrático, en el sentido de crear y renovar los microfundamentos de la práctica democrática, con el propósito de encauzar las energías locales y de base para resolver los problemas de desarrollo y crear nuevas oportunidades de desarrollo, advierte el informe. Además, debería integrar una amplia gama de modalidades y mecanismos de gobernanza del desarrollo en un modelo de economía mixta, a fin de aprovechar el aporte de la empresa privada, mediante la intervención pública, y lograr una visión nacional del desarrollo, añade.
El informe sostiene que la inversión pública es esencial para el desarrollo, pues contribuye directamente a la expansión de la capacidad productiva de la economía. Al invertir en sectores productivos como la agricultura y la infraestructura, así como en la salud y la educación, el Estado contribuye a sentar las bases del crecimiento, asegura la UNCTAD.
Esas inversiones pueden atraer inversiones privadas y elevar la productividad laboral y pueden además desempeñar un papel importante en la gestión de la demanda, pues tienen los mismos efectos anticíclicos que las medidas de estímulo que muchos países aplican ahora para hacer frente a la recesión mundial, continúa. Además, la inversión pública permite que se asignen recursos a la lucha contra la pobreza, la generación de empleos, la reducción de las desigualdades y la diversificación de la economía, añade.
POLÍTICAS FISCALES Y MONETARIAS