La ONU le pide a China un sistema coherente para garantizar la seguridad alimentaria
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
China necesita contar con un mecanismo maduro y coherente para asegurar que la cadena de crisis alimentarias que golpean regularmente al país, y del que el escándalo de la leche adulterada con melamina es tan sólo el último ejemplo, no sigan reproduciéndose, según ha advertido hoy Naciones Unidas.
Leyes confusas, un poder ejecutivo repartido entre demasiados ministerios e instituciones nacionales y locales y unas empresas que no se hacen responsables del producto final que elaboran son los principales responsables de una situación de la industria alimentaria que se está pagando no sólo en China.
"Necesitamos un sistema coherente que cubra (el proceso de producción) desde la granja hasta la mesa", señaló hoy en Pekín Jorgen Schlundt, jefe de Seguridad Alimentaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Estamos viendo un sistema inconexo, con la autoridad repartida entre distintos ministerios y agencias, que da como resultado una falta de organización y quizá también la prolongación del problema, al darse una respuesta tardía", agregó.
A juicio del representante de la OMS, los problemas se seguirán repitiendo mientras las empresas no asuman su parte de responsabilidad en escándalos como el de la leche adulterada, que ha causado la muerte de cuatro niños y problemas al menos a 50.000, según los datos del Gobierno chino (la cifra podría superar los 90.000 niños, según otros cálculos).
"Existe la vieja idea de que el Gobierno es responsable de todo. Tenemos que cambiar este tipo de filosofía, porque necesitamos que los productos se hagan responsables de la seguridad alimentaria", afirmó Schlundt.
Las informaciones conocidas después de que saltara el escándalo de la leche han confirmado que la práctica de adulterar la leche con melamina, para poder aguarla y mantener, en teoría, sus valores nutritivos (la melamina, que causa fallos renales al ser consumida, permite aumentar, en apariencia, los niveles de proteínas), era habitual y conocida en el sector de la industria láctea.
Al menos una de las empresas productoras, el Grupo Sanlu (el mayor fabricante de leche en polvo de China) tuvo noticias de que un número indeterminado de bebés estaba desarrollando cálculos en los riñones tras ser alimentados con la leche maternizada de la marca, pero ocultó durante meses la noticia e incluso aseguró, en un primer momento, que los productos culpables no eran más que falsificaciones de la marca.
Tanto la leche como diversos productos lácteos con melamina chinos han tenido que ser retirados tanto de los mercados chinos como del resto del mundo. Hoy, el Grupo Wal-Mart, que tiene en China al grueso de sus proveedores, ha anunciado que pretende reforzar los controles para evitar nuevos atentados contra la salud pública.
Según sus responsables, el plan es asegurar que haya una mayor transparencia, y que la cadena de supermercados conozca el nombre y ubicación de todas las fábricas cuyos productos son utilizados para elaborar los alimentos adquiridos por la multinacional.
"Necesitamos un sistema coherente que cubra (el proceso de producción) desde la granja hasta la mesa", señaló hoy en Pekín Jorgen Schlundt, jefe de Seguridad Alimentaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Estamos viendo un sistema inconexo, con la autoridad repartida entre distintos ministerios y agencias, que da como resultado una falta de organización y quizá también la prolongación del problema, al darse una respuesta tardía", agregó.
A juicio del representante de la OMS, los problemas se seguirán repitiendo mientras las empresas no asuman su parte de responsabilidad en escándalos como el de la leche adulterada, que ha causado la muerte de cuatro niños y problemas al menos a 50.000, según los datos del Gobierno chino (la cifra podría superar los 90.000 niños, según otros cálculos).
"Existe la vieja idea de que el Gobierno es responsable de todo. Tenemos que cambiar este tipo de filosofía, porque necesitamos que los productos se hagan responsables de la seguridad alimentaria", afirmó Schlundt.
Las informaciones conocidas después de que saltara el escándalo de la leche han confirmado que la práctica de adulterar la leche con melamina, para poder aguarla y mantener, en teoría, sus valores nutritivos (la melamina, que causa fallos renales al ser consumida, permite aumentar, en apariencia, los niveles de proteínas), era habitual y conocida en el sector de la industria láctea.
Al menos una de las empresas productoras, el Grupo Sanlu (el mayor fabricante de leche en polvo de China) tuvo noticias de que un número indeterminado de bebés estaba desarrollando cálculos en los riñones tras ser alimentados con la leche maternizada de la marca, pero ocultó durante meses la noticia e incluso aseguró, en un primer momento, que los productos culpables no eran más que falsificaciones de la marca.
Tanto la leche como diversos productos lácteos con melamina chinos han tenido que ser retirados tanto de los mercados chinos como del resto del mundo. Hoy, el Grupo Wal-Mart, que tiene en China al grueso de sus proveedores, ha anunciado que pretende reforzar los controles para evitar nuevos atentados contra la salud pública.
Según sus responsables, el plan es asegurar que haya una mayor transparencia, y que la cadena de supermercados conozca el nombre y ubicación de todas las fábricas cuyos productos son utilizados para elaborar los alimentos adquiridos por la multinacional.