La ONU se compromete a ayudar en la reconstrucción

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Naciones Unidas prometió ayer acelerar sus pasos para ayudar en la reconstrucción de Irak, cinco años después de que una bomba devastadora empujara a la organización a sacar a su personal extranjero fuera del país.
Responsables iraquíes y de la ONU se reunieron en las oficinas de Naciones Unidas en la ‘zona verde’ de Bagdad en una sombría ceremonia en la que se conmemoró a las 22 personas que murieron cuando estalló una bomba en las oficinas de este organismo internacional el 19 de agosto de 2003.
Tras este ataque se produjo una perspectiva desoladora los primeros meses después de la invasión liderada por Estados Unidos, cuyo objetivo era derrocar a Sadam Husein, que provocó que la ONU retirara a la mayoría de personal extranjero y presagió el futuro sangriento que rápidamente se extendería por todo Irak.
“Hay momentos en los que nos preguntamos si todo esto mereció la pena o no”, afirmó el representante especial de la ONU, Staffan de Mistura. “Lo que estamos haciendo ahora es enviar una señal de que la ONU ya ha vuelto. Naciones Unidas ha vuelto para quedarse, para aumentar su presencia aquí, para incrementar sus actividades”, añadió de Mistura.
Responsables de la ONU afirman que hay cerca de 350 civiles internacionales y miembros del personal militar en todo el país, y que el número de civiles extranjeros en su personal aumentaron casi un 30 por ciento durante el año pasado.
El ministro de Planificación, Ali Baban, junto con el ‘número dos’ de De Mistura, David Shearer, firmaron un acuerdo de dos años que determina las actividades humanitarias, de reconstrucción y desarrollo de la ONU en Irak.
Las nuevas estrategias de este organismo internacional tienen como objetivo aliviar lo que denominan como “un empeoramiento de la situación de los Derechos Humanos y un deterioro global de los servicios, de las infraestructuras y de los refugios”, entre otros desafíos.
Actualmente, las necesidades son grandes. La violencia ha obligado a 4,5 millones de iraquíes a abandonar sus hogares e irse a otras partes de Irak o a otros países vecinos; dentro de Irak, el índice de desempleo es muy alto; casi la mitad de la población rural no tiene un acceso adecuado al agua potable; en los ríos Tigris y Éufrates corren aguas residuales y se necesitan más de 3.000 escuelas primarias y cerca de 1,27 millones de casas nuevas.