La pasada campaña de excavaciones sirvió para crear 88 puestos de trabajos en el medio rural

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: J. PASTRANA. GUADALAJARA
YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
Casi 90 personas han tenido trabajo durante tres y seis meses gracias a la última campaña de excavaciones arqueológicas realizada en la provincia de Guadalajara, que ha contado con una inversión de 722.590 euros. La delegada de Cultura, Turismo y Artesanía, Riansares Serrano, explicó ayer que durante la pasada campaña comenzaron los trabajos en un nuevo emplazamiento, el castro de Castil de Griegos. Situado en la localidad de Checa, se encuentra a unos 500 metros de una necrópolis que ya estaba siendo investigada. Esto no quita para que hayan continuado investigando en otros emplazamientos más conocidos, como Recópolis.
La delegada de Cultura, Turismo y Artesanía, Riansares Serrano, reconoció los esfuerzos que están realizando la Junta de Comunidades para mantener activa la campaña de excavaciones arqueológicas en los actuales tiempos de crisis. Sin embargo, también destacó que esta iniciativa sirve tanto para aumentar el atractivo turístico de la provincia y para generar puestos de trabajo en el medio rural. En concreto, gracia al acuerdo firmado entre la Consejería que representa Serrano y la de Trabajo y Empleo, se han creado 88 puestos de trabajo en la provincia con una duración de tres a seis meses mediante la inversión de 722.590 euros. “Hemos generado empleos que han podido ser desempeñados por los habitantes de los pueblos de la zona”, señaló la delegada. A novel regional, la inversión total ascendió a 5,2 millones de euros, lo que se tradujo en 636 puestos de trabajo.

Una nueva excavación
Aunque ya se estaban realizando trabajos en Checa desde anteriores campañas, éstos afectaban sobre todo a la necrópolis situada en su término municipal. Sin embargo, a 500 metros de ella se encuentra el poblado fortificado de Castil de Griegos, que está ubicado en un cerro prominente desde el que los vigías podían controlar todo el valle. Este año, por primera vez, han arrancado los trabajos en el castro.

Del siglo I antes de Cristo, durante 2009 han estado trabajando en él doce personas, un técnico superior, otro medio y diez operarios. Entre todo han investigado más de 20 tumbas de incineración de la necrópolis. Estos enterramientos contenían en su interior, además de la urna con las cenizas del difunto, el correspondiente ajuar con el que era enterrados. En cuanto a los trabajos realizados en el castro, se ha hecho una limpieza exterior de la muralla y a dejar al descubierto un gran lienzo de aparejo ciclópeo.

Sobre este yacimiento, la delegada también ha querido reconocer la aportación realizada por el Ayuntamiento de Checa, que invirtió el dinero del Fondo Estatal de Inversión Local (FEIL) en arreglar los accesos tanto a la necrópolis como al castro. “Creo que es el único de todo el país que ha utilizado el Plan ZP para la arqueología”.

El otro gran protagonista de la campaña es, como todos los años, el Parque Arqueológico de Recópolis. Este núcleo visigodo de 30 hectáreas se ha convertido en todo un referente a nivel internacional debido a que es el conjunto más antiguo de palacio y basílica altomedieval del que hay constancia en todo el Occidente europeo.

Los trabajos de excavación en este emplazamiento se han realizado durante cinco meses. Para ello se han contratado tres técnicos superiores, dos medios y 25 operarios. Además, se han hecho otros cuatro contratos con una duración de seis meses. Dos de ellos a técnicos medios que han realizado labores de guía y otros dos a operarios de apoyo que han hecho distintos trabajos de mantenimiento.

En la parte más elevada del asentamientos se encuentra una iglesia de planta cruciforme y ábside semicircular, además de los restos de un palacio. Precisamente, las excavaciones se han centrado en los alrededores de la iglesia y del palacio. En el primero de estos puntos se han localizado vivienda medievales con silos de almacenaje y un taller de vidrio. En cuanto al segundo, se han iniciado los trabajo en el perímetro exterior, lo que ha permitido documentar dos fases constructivas del edificio. La primera pertenecería al año 578 a. C. y la segunda, inmediatamente posterior, sería la que conforma el actual Palacio.

El Oppidum de los Rodiles (Cubillejo de la Sierra) representa una fase avanzada del periodo celtibérico que enlaza con la conquista romana (siglos III-II a. C.). Doce persona han trabajo en este emplazamiento, caracterizados por sus grandes fortificaciones defensivas y extensión, durante tres meses. En esta campaña, los trabajos se han centrado en descubrir una gran torre situada junto a la puerta de entrada a la acrópolis, así como en la muralla escalonada situada en la parte sur. También se han excavado viviendas celtibéricas en las que se han localizado materiales romanos, producto de los primeros contactos mantenidos entre ambas culturas.

Entre los pueblos de Guijosa y Cubillas del Pinar se encuentra el poblado fortificado de Castilviejo. Hasta el momento, en él se han podido documentar tres periodos distintos de ocupación, uno relativo a la I Edad del Hierro; otro del periodo celtibérico pleno y un tercero islámico.

Uno de los mayores atractivos de este yacimiento, destacó la propia delegada, es el campo de piedra hincadas que servía de sistema defensivo, sobre todo, contra la caballería. “Viendo las dimensiones que tenía, creo que tampoco debía ser nada fácil para la infantería pasar a través de él”, señaló Serrano.

Como en otros casos, doce personas han trabajado en él durante tres meses. En la última campaña se ha procedido a realizar sondeos en el talud exterior de la muralla, lo que ha dejado al descubierto 2,5 metros de lienzo intacto. Además, los diez operarios y dos técnicos procedieron a hacer trabajos de consolidación, reintegración y reconstrucción tanto de las muralla como del campo de piedras hincadas.

El último de los yacimientos en los que se ha realizado un trabajo efectivo de excavación ha sido el Castro de Peña Moñuz (Olmeda de Cobeta). En este caso, la investigación se centra en la evolución del medio físico de la dehesa boyal, con especial atención al uso que le han dado los distintos grupos humanos que se han ido asentando en ella a lo largo de los años. Entre ellos, destaca el poblado celtibérico que habitó la zona entre los siglos IV y II a. C.

El castro se encontraba defendido por una muralla con dos torres, un foso de cuatro metros de anchura y un campo de piedras hincadas similar al de Castilviejo. Además, desde la delegación destacan el buen estado en el que se encuentran los restos arqueológicos que han sido exhumados.

Doce personas se han empleado durante tres meses para sacar el máximo partido posible de esta campaña de excavaciones. En este tiempo, han sido capaces de consolidar una superficie importante del friso de piedras hincadas, al tiempo que realizaban excavaciones tanto en el foso como en la línea de la muralla.

Yacimientos consolidados
En otros yacimientos de la provincia las excavaciones ya se han dado por concluidas, por lo que la mayor parte de los trabajos van dirigidas, sobre todo, a realizar tareas de mantenimiento. Así, en el Prao de los Judíos (Molina de Aragón), las actuaciones se han centrado sobre todo en el mantenimiento de los restos exhumados en campañas anteriores, gracias a la contratación de tres personas durante tres meses. Por lo demás, el yacimiento, de 1.700 metros cuadrados y restos de la ocupación experimentada entre los siglos X y XVII, cuenta con un guía que presta sus servicios a los visitantes del conjunto arqueológico.

En Herrería también hay localizados tanto un castro, el del Ceremeño, como una necrópolis. La delegada destaca la información que se ha obtenido gracias a las excavaciones realizadas en ambos yacimientos, sobre todo en lo relativo al origen de la cultura celtibérica, durante el Bronce Final y la I Edad del Hierro, además de su desarrollo a lo largo de la I y II Edad del Hierro. Durante otros tres meses, un técnico medio y dos operarios han de consolidado las estructuras descubiertas durante anteriores campañas, así como el castro y el museo monográfico. Al igual que el Prao de los Judíos, tiene un técnico que se encarga de realizar visitas guiadas.

Riansares Serrano explicó que la provincia cuenta con un elevado número de yacimientos arqueológicos. Sin embargo, no existe la posibilidad de actuar en todos ellos. Por el momento, lo que se hace es documentarlos en las cartas arqueológicas de cada municipios. Gracias a un convenio firmado con los grupos de acción local, ha sido posible elaborar las de las localidades pertenecientes a Adac Campiña y el Leader de Molina. Ahora, el objetivo de la delegada sería firmar un acuerdo similar con Fadeta y Adel Sierra Norte. “La Carta Arqueológica es como un inventario de todos los tesoros con los que cuenta una localidad, tanto en la superficie como enterrados”, explicó la delegada.

En lo que concierne a las piezas arqueológicas descubiertas en los yacimientos arqueológicos, todas ellas terminan siendo depositadas en el Museo Provincial, situado en el Palacio del Infantado de la propia localidad. Ahora bien, antes de llegar a ella se someten a los pertinentes procesos de estudio y reparación, en el caso de que sea pertinente hacerlo. Serrano también aclaró que, aunque todos llegan al Museo, esto no quiere decir que se puedan ver, ya que algunos de ellos no terminan siendo escogidos como pieza de exposición.