La Pasión volvió a emocionar en Fuentelencina
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
Representación de la Pasión- Jueves Santo
No es la primera vez que la Pasión Viviente de Fuentelencina hace derramar alguna lágrima de emoción. Ayer volvió a hacerlo. Los cerca de 90 actores que participan en la puesta en escena tienen ya experiencia y aunque no son profesionales, el sentimiento que le ponen compensa cualquier otra deficiencia. Ayer, el buen tiempo que acompañó durante el día animó a muchos visitantes a acercarse hasta la localidad para disfrutar de la que fue la decimonovena edición de esta representación que está declarada Fiesta de Interés Provincial y no descarta solicitar la regional, aunque con el apoyo que reciben cada año del público se dan por satisfechos.
Al anochecer, todo en el pueblo estaba dispuesto para acoger la recreación de los últimos días de Jesús. La ambientación de los lugares donde se desarrollaron las diferentes escenas se habían preparado con sumo esmero, cuidando al máximo los detalles para no dejar ningún cavo suelto. Ya son muchos años de experiencia -ayer se cumplió la decimonovena edición de la Pasión Viviente de Fuentelencina- y eso se nota. El esfuerzo de los miembros de la Asociación Cultural San Agustín, la encargada de organizar este evento en el que han estado trabajando durante las últimas semanas, se dejó notar, porque como en cada edición consiguieron crear un aura de misticismo que trascendió los escenarios y que era capaz de respirarse en el ambiente calando en cada uno de los cientos de vecinos y visitantes que ayer se congregaron en la localidad para vivir este momento.
A crear esta atmósfera contribuyó, como suele ser habitual en todos los actos de Semana Santa, el recogimiento y respeto mostrado en todo momento por el público asistente, fieles y curiosos, pero también otros muchos elementos externos preparados a conciencia, como la cuidada iluminación y, por su puesto, el entorno donde transcurre toda la representación. La oscuridad de la noche se rompió únicamente con la tenue luz de las antorchas, que realzaba la belleza de la plaza Mayor, donde transcurrió la primera parte de la escenificación, y algún otro foco que iluminaba las escenas.
Pasaban unos minutos de las 21.30 cuando la plaza Mayor, convertida en Jerusalén, donde esperaban mercaderes y otros ciudadanos vestidos de la época, acogió la entrada de Jesucristo acompañado de sus discípulos, en medio de la expectante mirada de los allí presentes.
En este mismo espacio, aprovechando todos sus rincones, tuvo lugar la segunda de las escenas, el Sermón de los Discípulos, seguida de la Última Cena, la Oración en el Huerto de los Olivos (junto a la olma), la Traición de Judas y Prendimiento, las Negociaciones de Pedro; el ayuntamiento sirvió de palacio para representar el Juicio de Pilatos, tras el cual se volvió a bajar a la plaza para el momento de la Flagelación.
En este momento, la representación se trasladó a la ermita de la Soledad, y para ello nada mejor que el Vía Crucis. Jesús salió por la calle de San Agustín camino de la cruz acompañado por una multitud y escoltado por varios soldados romanos a caballo. De fondo, el redoblar de los tambores anunciaba cada una de sus caídas. Es el momento en el que, de manera espontánea, alguno de los fieles aporta todavía mayor emoción cantando una saeta.
El momento más emotivo
Pero sin duda alguna, el acto más esperado es el de la Crucifixión. Con esta escena, Santos López Tabernero, teniente de Alcalde, y actor que encarna a Judas, señala que ha visto llorar de emoción a gente mayor del pueblo. Y no es de extrañar, pues la puesta en escena es espectacular: las cruces de Jesús y los dos ladrones se levantan sobre un pequeño montículo, unas hogueras iluminan y caldean el lugar, suenan truenos y se ven relámpagos anunciando el fatal desenlace.
Este año, como en otros anteriores, la interpretación de Cristo crucificado ha corrido a cargo de Víctor Monge, quien además de tener experiencia la ha heredado de su padre, quien también representó este papel.
En la representación participan cerca de 90 personas, todos ellos actores aficionados. Pero se cuentan más de cien entre éstos y el resto de personas que colaboran en la organización y preparación, agrupación de Protección Civil, etc. Todo el pueblo se vuelca en este acontecimiento.
Los papeles principales se mantienen año tras año en las mismas personas. Sólo cambian si hay algún impedimento en alguno de los casos.
Ayer, el buen tiempo que reinó durante toda la jornada adelantaba ya que la afluencia de público iba a ser numerosa, puesto que al mediodía se notaba un especial ajetreo de visitantes en el pueblo.
Soldados a caballo
Después de tantos años representando la Pasión, son pocas las novedades que se pueden introducir, pero siempre se intenta aportar algo nuevo. La novedad este año fue la incorporación de más soldados a caballo, algo que ya se experimento en la pasada edición con dos caballos. Ayer, aumentaron a cuatro.
La Pasión Viviente de Fuentelencina cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Provincial, lo que da cuenta de su calidad. Ante la posibilidad de solicitar la declaración de Fiesta de Interés Regional, López Tabernero señala que no es algo que se hayan fijado como objetivo prioritario, pero podrían plantearlo siempre y cuando exista ánimo y gente que tire del carr
A crear esta atmósfera contribuyó, como suele ser habitual en todos los actos de Semana Santa, el recogimiento y respeto mostrado en todo momento por el público asistente, fieles y curiosos, pero también otros muchos elementos externos preparados a conciencia, como la cuidada iluminación y, por su puesto, el entorno donde transcurre toda la representación. La oscuridad de la noche se rompió únicamente con la tenue luz de las antorchas, que realzaba la belleza de la plaza Mayor, donde transcurrió la primera parte de la escenificación, y algún otro foco que iluminaba las escenas.
Pasaban unos minutos de las 21.30 cuando la plaza Mayor, convertida en Jerusalén, donde esperaban mercaderes y otros ciudadanos vestidos de la época, acogió la entrada de Jesucristo acompañado de sus discípulos, en medio de la expectante mirada de los allí presentes.
En este mismo espacio, aprovechando todos sus rincones, tuvo lugar la segunda de las escenas, el Sermón de los Discípulos, seguida de la Última Cena, la Oración en el Huerto de los Olivos (junto a la olma), la Traición de Judas y Prendimiento, las Negociaciones de Pedro; el ayuntamiento sirvió de palacio para representar el Juicio de Pilatos, tras el cual se volvió a bajar a la plaza para el momento de la Flagelación.
En este momento, la representación se trasladó a la ermita de la Soledad, y para ello nada mejor que el Vía Crucis. Jesús salió por la calle de San Agustín camino de la cruz acompañado por una multitud y escoltado por varios soldados romanos a caballo. De fondo, el redoblar de los tambores anunciaba cada una de sus caídas. Es el momento en el que, de manera espontánea, alguno de los fieles aporta todavía mayor emoción cantando una saeta.
El momento más emotivo
Pero sin duda alguna, el acto más esperado es el de la Crucifixión. Con esta escena, Santos López Tabernero, teniente de Alcalde, y actor que encarna a Judas, señala que ha visto llorar de emoción a gente mayor del pueblo. Y no es de extrañar, pues la puesta en escena es espectacular: las cruces de Jesús y los dos ladrones se levantan sobre un pequeño montículo, unas hogueras iluminan y caldean el lugar, suenan truenos y se ven relámpagos anunciando el fatal desenlace.
Este año, como en otros anteriores, la interpretación de Cristo crucificado ha corrido a cargo de Víctor Monge, quien además de tener experiencia la ha heredado de su padre, quien también representó este papel.
En la representación participan cerca de 90 personas, todos ellos actores aficionados. Pero se cuentan más de cien entre éstos y el resto de personas que colaboran en la organización y preparación, agrupación de Protección Civil, etc. Todo el pueblo se vuelca en este acontecimiento.
Los papeles principales se mantienen año tras año en las mismas personas. Sólo cambian si hay algún impedimento en alguno de los casos.
Ayer, el buen tiempo que reinó durante toda la jornada adelantaba ya que la afluencia de público iba a ser numerosa, puesto que al mediodía se notaba un especial ajetreo de visitantes en el pueblo.
Soldados a caballo
Después de tantos años representando la Pasión, son pocas las novedades que se pueden introducir, pero siempre se intenta aportar algo nuevo. La novedad este año fue la incorporación de más soldados a caballo, algo que ya se experimento en la pasada edición con dos caballos. Ayer, aumentaron a cuatro.
La Pasión Viviente de Fuentelencina cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Provincial, lo que da cuenta de su calidad. Ante la posibilidad de solicitar la declaración de Fiesta de Interés Regional, López Tabernero señala que no es algo que se hayan fijado como objetivo prioritario, pero podrían plantearlo siempre y cuando exista ánimo y gente que tire del carr