La pobreza relaciona los conflictos armados de Yemen
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
A nadie le reclutan gratis asegura el antes asesor presidencial Abdel Karim Aryani
El fracaso económico de Yemen es un factor determinante a la hora de comprender los conflictos existentes en el país: la rebelión chií en Sada, en el norte del país, el movimiento secesionista del sur y la peligrosa alianza forjada entre las tribus yemeníes y los operativos de Al Qaeda en el este.
Desde mi punto de vista, la raíz de todos los problemas es la pobreza, declaró el largo tiempo asesor presidencial Abdel Karim Aryani a la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN. Para el asesor, incluso los operativos más extremistas necesitan dinero, independendiemente de su afinidad ideológica a la causa por la que luchan. A nadie le reclutan gratis. Es cierto que hay una atracción religiosa, pero se construye a partir de la falta de dinero, precisa.
Precisamente el pasado día 28, la conferencia internacional de seguridad celebrada en Londres abogaba por una acción urgente y concreta en Yemen en relación a las condiciones que propician la radicalización y la inestabilidad en el país.
La declaración final subraya que los desafíos en Yemen están aumentando y, de no ser abordados, amenazan la estabilidad del país y las región en total. Sin embargo, esta labor se complica por los descorazonadores indicadores económicos.
El petróleo se encuentra en el ojo del huracán. En 2008, los presupuestos del Estado ascendían a 8.760 millones de dólares, según el presidente del Centro de Información Económica en Saná, Mostafá Naser. Cerca de tres cuartas partes de dicha cantidad procedían directamente de los beneficios por el crudo, una materia prima que permanece, según el Gobierno, inexplorada en su mayor parte.
Sin embargo, numerosos estudios aseguran que la cantidad de petróleo que alberga el país es menor de lo que estiman las autoridades. Se han descubierto demasiados pocos yacimientos los últimos cinco años y la producción ha descendido desde los 450.000 barriles al día de 2003 hasta los apenas 280.000 barriles en 2009. El Banco Mundial estima que para 2017 el país no obtendrá beneficio alguno por el petróleo.
El estado de Yemen es crítico. Según un informe publicado en 2009 por el grupo de estudios Carnegie Endowment, la mitad de la población --que se va a duplicar en los próximos 20 años-- es iletrada y gana menos de dos dólares al día.
La tasa de desempleo se encuentra en torno al 35 por ciento. Y en términos sanitarios, casi la mitad de los niños yemeníes presentan síntomas de desnutrición. Es un nivel comparable al de algunos países del África subsahariana.
EL PARO Y AL QAEDA
El paro es terreno fértil para Al Qaeda, según un líder tribal de la región de Marib, el jeque Abdulá Al Shareef. Los residentes no tienen trabajo y se encuentran con operativos extranjeros de Al Qaeda. Ellos les lideran. Los residentes dicen que están siguiendo los preceptos de la religión, pero la realidad es que son jóvenes y están en el paro, lamentó.
Otro factor a tener en cuenta es el deficiente sistema educativo estatal, que favorece la consolidación de una estructura de escuelas religiosas bajo financiación privada que favorecen la expansión del pensamiento fundamentalista entre los más de 23 millones de analfabetos que viven en el país.
Estas escuelas religiosas, apunta el jeque, han sido creadas para apuntalar el sistema educativo porque existe un vacío. Políticamente tienen muy poco efecto, pero personalmente me parecen que incrementan las ideologías sectarias, añadió.
Precisamente el pasado día 28, la conferencia internacional de seguridad celebrada en Londres abogaba por una acción urgente y concreta en Yemen en relación a las condiciones que propician la radicalización y la inestabilidad en el país.
La declaración final subraya que los desafíos en Yemen están aumentando y, de no ser abordados, amenazan la estabilidad del país y las región en total. Sin embargo, esta labor se complica por los descorazonadores indicadores económicos.
El petróleo se encuentra en el ojo del huracán. En 2008, los presupuestos del Estado ascendían a 8.760 millones de dólares, según el presidente del Centro de Información Económica en Saná, Mostafá Naser. Cerca de tres cuartas partes de dicha cantidad procedían directamente de los beneficios por el crudo, una materia prima que permanece, según el Gobierno, inexplorada en su mayor parte.
Sin embargo, numerosos estudios aseguran que la cantidad de petróleo que alberga el país es menor de lo que estiman las autoridades. Se han descubierto demasiados pocos yacimientos los últimos cinco años y la producción ha descendido desde los 450.000 barriles al día de 2003 hasta los apenas 280.000 barriles en 2009. El Banco Mundial estima que para 2017 el país no obtendrá beneficio alguno por el petróleo.
El estado de Yemen es crítico. Según un informe publicado en 2009 por el grupo de estudios Carnegie Endowment, la mitad de la población --que se va a duplicar en los próximos 20 años-- es iletrada y gana menos de dos dólares al día.
La tasa de desempleo se encuentra en torno al 35 por ciento. Y en términos sanitarios, casi la mitad de los niños yemeníes presentan síntomas de desnutrición. Es un nivel comparable al de algunos países del África subsahariana.
EL PARO Y AL QAEDA
El paro es terreno fértil para Al Qaeda, según un líder tribal de la región de Marib, el jeque Abdulá Al Shareef. Los residentes no tienen trabajo y se encuentran con operativos extranjeros de Al Qaeda. Ellos les lideran. Los residentes dicen que están siguiendo los preceptos de la religión, pero la realidad es que son jóvenes y están en el paro, lamentó.
Otro factor a tener en cuenta es el deficiente sistema educativo estatal, que favorece la consolidación de una estructura de escuelas religiosas bajo financiación privada que favorecen la expansión del pensamiento fundamentalista entre los más de 23 millones de analfabetos que viven en el país.
Estas escuelas religiosas, apunta el jeque, han sido creadas para apuntalar el sistema educativo porque existe un vacío. Políticamente tienen muy poco efecto, pero personalmente me parecen que incrementan las ideologías sectarias, añadió.