La proliferación de terrazas en la capital se acentuará cara al verano
27/02/2011 - 18:05
La prohibición de fumar en establecimientos públicos ha disparado en la capital las solicitudes de licencias para instalar en los espacios públicos terrazas o, en su defecto, algún tipo de estructura que permita ofrecer una cierta comodidad a aquellos clientes que habitúan fumar tomando su consumición. Aunque es evidente que esta medida es contemplada por los hosteleros como su tabla de salvación para evitar la fuga de clientes, no lo es tanto el número de establecimientos en la capital que han recurrido ya a ella. Según explica el concejal de Obras Públicas e Infraestructuras, Jaime Carnicero, es casi imposible determinar qué porcentaje en ese número de solicitudes se deben a esta causa, más teniendo en cuenta que actualmente se están recibiendo las primeras solicitudes para instalar terrazas en la temporada estival, modalidad a la que por cierto están recurriendo otros muchos hosteleros que habitualmente no hacían uso de esta fórmula. Lo que sí es seguro es que unos y otros han provocado hasta el momento un incremento del 20 por ciento en las solicitudes de terraza, un porcentaje que muy probablemente se incremente considerablemente a medida que llegue el buen tiempo, tal y como asegura Carnicero, a tenor de las intenciones que le han trasladado los hosteleros en reuniones pasadas. Una muestra clara de ello, según avanza Carnicero, es que en la plaza de Moreno, donde habitualmente quedaba instalada una terraza, este año habrá tres; de igual manera ocurrirá con el entorno de la calle Felipe Solano Antelo, donde sólo existían dos, y ahora hay constancia de cinco. A tenor de estas previsiones, el número de terrazas en la capital será en este 2011 muy superior a las contabilizadas en 2010, donde existían en torno al medio millar. Aunque la utilidad pudiera parecer la misma, hay grandes diferencias entre instalar una terraza o velador o una estructura tipo barril a las puertas de un establecimiento hostelero. La principal es la económica. En ese sentido los barriles no están sujetos a ningún tipo de tasa, pero sí de autorización administrativa al ocupar parte de la vía pública. Esta medida, aprobada en Junta Local de Gobierno la pasada semana, permite mejorar y fomentar la hostelería, fundamentalmente en el casco histórico. En el caso de las terrazas, los hosteleros sí deberán abonar las tasas correspondientes en función de la superficie que ocupe, que vendrá determinada de acuerdo a la demanda del establecimiento, pero siempre dentro de los límites de ocupación de espacio público establecidos en la ordenanza. Algunos de los requisitos contemplados en ésta son, por ejemplo, que las aceras en las que se instalen terrazas deberán tener como mínimo cuatro metros con el fin de que el desarrollo de la actividad no interrumpa la movilidad de los transeúntes. En el caso de espacios abiertos, como las plazas, el otorgamiento de la superficie vendrá regulado por normativa. Para el caso de las estructuras localizadas a pie de acera, cada establecimiento sólo podrá disponer de un solo elemento, y siempre y cuando deje un margen de espacio libre de metro y medio según la ley de accesibilidad.No obstante, la última y reciente gran novedad en cuanto a la regulación de las terrazas se localiza en las propias tasas, de manera que aquellos establecimientos que decidan mantener la terraza durante todo el año podrán beneficiarse de una bonificación de un 50 por ciento, una medida con la que se viene a paliar los problemas de orden económico y social generados por la ley antitabaco, y que se viene unir a la exención de gravamen a las estructuras.A tenor de la proliferación de las terrazas, cabe recordar que desde el pasado 1 de enero entró en vigor la nueva ordenanza reguladora de veladores y consumo de hostelería, modificada el pasado año, y que contempla, entre otras cuestiones, que los hosteleros no podrán utilizar a partir de ahora mesas y sillas con publicidad, especialmente en localizaciones próximas a conjuntos histórico-artísticos.Pese a las evidentes diferencias entre una y otra, la tramitación de terrazas y estructuras es similar y pasa por presentar la solicitud correspondiente en el Ayuntamiento de Guadalajara, que otorgará, en función de la demanda del hostelero y los espacios de libre ocupación dados por normativa, la preceptiva autorización para su instalación. Otra de las consecuencias derivadas de la ley antitabaco, y de la nueva moda de trasladar las tertulias del bar a plena calle, es el cambio de papeleras de la calle Mayor por otras nuevas con cenicero incorporado, una actuación que, según Carnicero, ha supuesto rascar un tanto las arcas municipales.