La quiebra de Lehman Brothers agrava la crisis crediticia mundial
01/10/2010 - 09:45
El banco de inversión Lehman Brothers se declaró ayer en quiebra, y Bank of America acudió al rescate de Merrill Lynch con una adquisición de urgencia, en lo que constituye un dramático nuevo capítulo de la crisis financiera estadounidense. La Reserva Federal norteamericana (Fed), el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco Central suizo inyectaron decenas de miles de millones de dólares en los mercados monetarios tras la caída de estos titanes bancarios.
Lehman Brothers, nacido hace 158 años, se acogió este lunes al capítulo 11 de la ley de quiebras, tras un fin de semana de frenéticas negociaciones que fracasaron en lograr un rescate. En ese contexto, el Bank of America compró el banco de inversión estadounidense Merrill Lynch por 50.000 millones de dólares, un consorcio de diez bancos creó un fondo mundial de emergencia por 70.000 millones de dólares y el gigante de los seguros AIG sigue en la búsqueda de un enorme crédito de emergencia para enfrentar su propia crisis, que ha hundido su cotización en la bolsa.
En las distintas sedes de Lehman el aire era fúnebre, con los empleados debatiéndose entre la rabia y la tristeza. Hoy voy a la oficina como siempre. ¿Qué vendrá después? Estoy seguro que entre mis compañeros hay muchos tratando de responder estas preguntas, comentó un joven antes de entrar a la oficina principal del banco en Manhattan, Nueva York.
La crisis estadounidense no parece tener un fin cercano. Según un gabinete de recursos humanos, los recortes de puestos de trabajo en el sector financiero deberían superar el récord de 2008, de más de 153.000. Por el otro lado, con la compra de Merrill Lynch, Bank of America se convierte en la mayor empresa de servicios financieros del mundo.
A pesar de que los bancos centrales intentaron enviar mensajes de calma, las bolsas europeas y asiáticas cayeron entre el 3% y el 5%, mientras que Wall Street registraba una baja menor a la esperada, cercana al 2% a media jornada. Pero los títulos de Lehman en Wall Street se valoraban a 0,24 dólares, con una caída de 94%. Hace un año la acción se cotizaba en más de 60 dólares.
El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que su gobierno se esfuerza por reducir el impacto de la crisis. A largo plazo confío en la flexibilidad y resistencia de los mercados financieros y en su facultad para enfrentar esos ajustes, señaló en una declaración.
Las autoridades estadounidenses, que se comprometieron la semana pasada a inyectar 200.000 millones de dólares para mantener en pie a los organismos hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, rehusaron en esta oportunidad dar dinero fresco para rescatar a Lehman.
Sin garantía del Estado, se echaron atrás los eventuales compradores de Lehman, que reconoció tener deudas de 613.000 millones de dólares al 31 de mayo y activos por 639.000 millones. El secretario del Tesoro Henry Paulson aseguró este lunes que el sistema bancario es sano y sólido y que los estadounidenses pueden estar muy, muy confiados en lo que se refiere a sus cuentas bancarias. Los analistas creen que la decisión de Lehman de ampararse en la ley de quiebras afectará a una serie de empresas que trabajaban con el gigante de Wall Street, lo que agravará la contracción crediticia mundial.
A 50 días de la elección presidencial estadounidense, la crisis financiera suscitó un enfrentamiento entre los dos candidatos. El demócrata Barack Obama pidió una reglamentación que proteja a los inversores y los consumidores, y denunció la filosofía económica del gobierno de Bush que, según él, consiste en esconder la cabeza en la arena ignorando los problemas económicos hasta que se transforman en crisis. Por el contrario, su rival republicano, John McCain, se mostró confiado en que los fundamentos de la economía son sólidos.
En las distintas sedes de Lehman el aire era fúnebre, con los empleados debatiéndose entre la rabia y la tristeza. Hoy voy a la oficina como siempre. ¿Qué vendrá después? Estoy seguro que entre mis compañeros hay muchos tratando de responder estas preguntas, comentó un joven antes de entrar a la oficina principal del banco en Manhattan, Nueva York.
La crisis estadounidense no parece tener un fin cercano. Según un gabinete de recursos humanos, los recortes de puestos de trabajo en el sector financiero deberían superar el récord de 2008, de más de 153.000. Por el otro lado, con la compra de Merrill Lynch, Bank of America se convierte en la mayor empresa de servicios financieros del mundo.
A pesar de que los bancos centrales intentaron enviar mensajes de calma, las bolsas europeas y asiáticas cayeron entre el 3% y el 5%, mientras que Wall Street registraba una baja menor a la esperada, cercana al 2% a media jornada. Pero los títulos de Lehman en Wall Street se valoraban a 0,24 dólares, con una caída de 94%. Hace un año la acción se cotizaba en más de 60 dólares.
El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que su gobierno se esfuerza por reducir el impacto de la crisis. A largo plazo confío en la flexibilidad y resistencia de los mercados financieros y en su facultad para enfrentar esos ajustes, señaló en una declaración.
Las autoridades estadounidenses, que se comprometieron la semana pasada a inyectar 200.000 millones de dólares para mantener en pie a los organismos hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, rehusaron en esta oportunidad dar dinero fresco para rescatar a Lehman.
Sin garantía del Estado, se echaron atrás los eventuales compradores de Lehman, que reconoció tener deudas de 613.000 millones de dólares al 31 de mayo y activos por 639.000 millones. El secretario del Tesoro Henry Paulson aseguró este lunes que el sistema bancario es sano y sólido y que los estadounidenses pueden estar muy, muy confiados en lo que se refiere a sus cuentas bancarias. Los analistas creen que la decisión de Lehman de ampararse en la ley de quiebras afectará a una serie de empresas que trabajaban con el gigante de Wall Street, lo que agravará la contracción crediticia mundial.
A 50 días de la elección presidencial estadounidense, la crisis financiera suscitó un enfrentamiento entre los dos candidatos. El demócrata Barack Obama pidió una reglamentación que proteja a los inversores y los consumidores, y denunció la filosofía económica del gobierno de Bush que, según él, consiste en esconder la cabeza en la arena ignorando los problemas económicos hasta que se transforman en crisis. Por el contrario, su rival republicano, John McCain, se mostró confiado en que los fundamentos de la economía son sólidos.