La VI Marcha de las Flores transcurre de forma pacífica

30/04/2011 - 22:08 Mónica Tovar

   
A pesar de que la amenaza de lluvia era constante, los amigos de Villaescusa de Palositos pudieron cumplir un año más con su VI Marcha de las Flores, pacífica, pero reivindicativa. Más de un centenar de personas participaron en esta cita anual para reivindicar el tránsito por los caminos públicos y vías pecuarias “ilegalmente” cortados, aseguran desde la Asociación de Amigos de Villaescusa de Palositos, que provienen desde los pueblos limítrofes y confluyen en este pequeño pueblo del que cada vez queda menos, y que ahora está en manos privadas. Junto a esta exigencia está también el libre acceso a zonas que ellos consideran públicas como el cementerio municipal, la iglesia –que se rehabilitará con el Plan del Románico– y por la ruta jacobea Camino de la Lana. Con este propósito, unos iniciaron la marcha desde la zona conocida como Casas de San Román, en Peralveche, y otros desde Salmerón y llegaron al pueblo en torno a las 13.00 horas después de sortear la primera valla existente, en el que se encontraban miembros de la Guardia Civil, pero esta vez el acceso se realizó de forma pacífica y sin incidentes con una gran pancarta que encabezaba la comitiva con el nombre de Villaescusa de Palositos. Una vez dentro, pudieron comprobar cómo ha cambiado el pueblo en el último año, la mayoría coincidían en que estaba más derruido, de hecho, apenas quedan casas en pie, ni siquiera las antiguas escuelas, aunque sí se conserva el cementerio. Allí, algunos de los participantes, que tuvieron que esperar a que otros abrieran la puerta desde dentro porque las zarzas impedían hacerlo de otra forma, depositaron sus ramos de flores. A continuación se dirigieron a la iglesia, que será declarada Bien de Interés Cultural (BIC), donde realizaron un particular acto reivindicativo: formaron una gran cadena humana alrededor del templo. Como recuerdo de este día, en el que algunos volvieron a su pueblo del que se resistieron a salir y vender sus propiedades hasta el último momento, y otros recordaron los momentos vividos con sus antepasados, todos, recibieron una foto de esta iglesia románica con una frase de José Antonio Labordeta que resumía sus deseos, sus anhelos y el motivo de que cada año se reúnan: “Habrá un día en el que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad”. En buena armonía, disfrutando del día y de este paraje y cumpliendo con su objetivo reivindicativo, los manifestantes volvieron hacia las Casas de San Román donde compartieron una suculenta caldereta.