La violencia podría dejar sin ayuda internacional a Somalia

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
La creciente inseguridad con la que trabajan los cooperantes humanitarios en Somalia podría obligar a Naciones Unidas a retirar a todas las agencias que tiene en estos momentos trabajando en el país africano, medida que pondría a los somalíes al borde de una crisis que podría superar a la que sufrieron a principios de la década de los noventa a causa del hambre, según informó ayer el portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Peter Smerdon.
Los asesinatos y secuestros que están sufriendo los cooperantes han provocado que la mayoría de las agencias humanitarias se estén planteando suspender sus operaciones en las zonas más conflictivas de un país en el que una de cada cinco personas está en grave peligro de desnutrición.
“Si no podemos trabajar en el terreno porque nuestros operarios están siendo asesinados o secuestrados, no se podrá distribuir la ayuda”, indicó a Reuters Smerdon, quien añadió que, si eso sucediese, “en los próximos meses muchas zonas del sur y del centro de Somalia podrían sufrir un desastre similar al que produjo el hambre entre 1992 y 1993”.
En lo que va de año, cinco conductores del PAM han muerto asesinados mientras transportaban ayuda alimentaria. El último de ellos falleció el pasado domingo después de ser asaltado por un grupo de hombres armados mientras pasaba un control policial cerca de Buale, en el sur del país. Además, hay cuatro trabajadores humanitarios, dos ciudadanos italianos, un keniano y otro británico, secuestrados por los insurgentes.
La ayuda aún se está distribuyendo entre los más necesitados, pero el PAM asegura que la oleada de violencia que están sufriendo sus trabajadores amenaza la distribución de toda la ayuda necesaria para alimentar a la población somalí.
El actual conflicto armado que viven el país, sin Gobierno central efectivo desde que el dictador Mohamed Siad Barre fuese derrocado en 1991, y los prolongados periodos de sequía e inundaciones que azotan los cultivos del país han situado las tasas de malnutrición aguda por encima del 20%. Desde principios de este año, más de 8.000 civiles han muerto como consecuencia de los combates.