En un momento de crisis, las expectativas de muchos desempleados se centran en conseguir un empleo público a pesar de que la disminución de la oferta de plazas ha sido proporcional a la reducción de los presupuestos de las distintas adminsitraciones. A pesar de ello, en Guadalajara existían 14.948 empleados de las distintas administraciones públicas, según datos correspondientes a julio de 2010 y que se incluyen en el capítulo 1.7 del Informe Socioeconómico de 2010, elaborado por el Consejo Económico y Social de Castilla-La Mancha. De ellos, la administración que acumula un mayor número de funcionarios en la provincia es la autonómica, con más de la mitad (8.004) seguido de las adminsitraciones locales, que acumulan 4.628 empleados y de la Administración General del Estado, con 2.316 funcionarios. Algo parecido se aprecia en toda la región, en la que se contabilizaban en julio de 2010 más de 136.000 empleados de las distintas administraciones públicas (el 5% del total nacional). El volumen de empleo suponía casi el 18% del total de los ocupados de la región en el segundo trimestre de 2010, según la Encuesta de Población Activa, lo que pone de manifiesto la importancia del sector público como empleador, algo que se confirma si se tiene en cuenta que este porcentaje es 3,2 puntos superior al que se da en el conjunto de España. Por provincias, la mayor intensidad del empleo público corresponde a Cuenca y Ciudad Real, con porcentajes sobre el total de ocupados de cada provincia del 20,3% en el primer caso y del 19,4% en el segundo. Por el contrario, en Guadalajara este porcentaje no llegaba al 15%. A nivel regional, la Administración castellano-manchega, con el 51,1% del total, es la Administración pública que agrupa a un mayor número de empleados en la región. Le sigue la Administración Local, con el 31,7%, y la Administración del Estado, con el 14,6%. La Universidad, por su parte, aporta el 2,6% del empleo público de la región. Esta estructura presenta diferencias con la del conjunto de España; en la que cabe destacar una mayor presencia de la Administración General del Estado, compensada, en buena medida, por un menor peso de la Administración Local que la que se da en nuestra región.
Por otra parte, el empleo público se ha incrementado en los últimos años de manera notable en Castilla-La Mancha, y muy por encima del incremento que ha experimentado el conjunto de España. Concretamente, desde 2000 el número de empleados de las distintas Administraciones públicas creció el 37,4% en Castilla-La Mancha, 15,7 puntos más que el total nacional. No obstante, este incremento no ha sido homogéneo en las distintas Administraciones, debiéndose la mayor parte al incremento de los empleados de la Administración regional (que ha doblado sus efectivos en ese periodo, como consecuencia, en gran medida, de la asunción de competencias en educación y sanidad) y, en menor medida, al de la Administración local (con un incremento cercano al 47%), mientras que el correspondiente a la Administración estatal disminuyó prácticamente a la mitad en 2002 (coincidiendo con la asunción de las competencias en materia sanitaria por la Administración regional) para luego mantenerse prácticamente invariable.
La Administración regional, con casi 70 mil trabajadores, es la que cuenta con un mayor número de empleados dentro de las Administraciones públicas en Castilla-La Mancha, a pesar de que en el último año se produjo una caída del 1,7% en sus efectivos respecto al ejercicio anterior. Toledo, con el 31,6% del total, es la provincia que mayor nivel de empleo público regional presenta. Le sigue Ciudad Real, con el 25,9%, y Albacete que cuenta con casi el 20%. Por su parte, tanto en Cuenca como en Guadalajara se sobrepasa ligeramente el 11% del total del personal de la Administración regional.