Las bombas colocadas por el comando Vizcaya en Cantabria tenían cinco kilos de explosivo
01/10/2010 - 09:45
Las cuatro bombas colocadas el domingo por ETA en las localidades cántabras de Laredo y Noja contenían entre 3 y 5 kilogramos de un explosivo aún por determinar.
Las investigaciones apuntan al comando Vizcaya. Las localidades afectadas condenaron hoy los atentados con sendas concentraciones de protesta e intentaron recuperar la normalidad y prestar sus mejores servicios a los miles de veraneantes que disfrutan de su oferta de ocio y playa.
Los primeros análisis apuntan a que los artefactos abandonados en las playas La Salvé de Laredo y Ris de Noja y en el campo de golf de esta última localidad fueron introducidos en fiambreras, a las que los terroristas adhirieron sendos detonadores para programar las explosiones que se produjeron entre las 12.15 y las 14.50 horas. Las deflagraciones, comunicadas con antelación en llamada en nombre de ETA a los Bomberos de Vizcaya en Trapagaran, no causaron daños personales ni materiales de consideración.
Las fuerzas de seguridad buscan a los autores de los atentados que podrían haber sido perpetrados por el comando Vizcaya de ETA. Un talde supuestamente integrado por al menos dos miembros liberados (a sueldo) y varias células de legales (no fichados) responsables de los últimos atentados de la banda. La corta distancia que separa Bilbao de Laredo (30 minutos) y de Noja (50 minutos) abona la teoría de que los terroristas podrían haberse desplazado desde el País Vasco a la vecina comunidad de Cantabria, donde habrían colocado las bombas para retornar de inmediato a su punto de origen. Además, el aviso de la colocación de los explosivos lo hizo una mujer desde una cabina telefónica de la localidad vizcaína de Sopelana.
Condena
Laredo y Noja, localidades cuya economía se sustenta en el turismo, principalmente vasco, intentaron recuperarse del shock sufrido y volver a la normalidad. Aunque los atentados acapararon los comentarios, los veraneantes retornaron a las playas de la Salvé y Ris y los aficionados al golf disputaron unos hoyos como si nada hubiera sucedido.
Los ayuntamientos de ambas localidades reunieron a sus corporaciones para condenar los ataques. La junta de portavoces de Laredo se reunió a primera hora y consensuó un comunicado en el que expresó su más dura condena al terrorismo y dejó claro que ni las bombas ni cualquiera de la formas que utilizan los etarras para amenazar y amedrentar a la sociedad nos alejarán de los principios que rigen el Estado de Derecho y el marco constitucional en el que vivimos. Además, convocó una concentración a mediodía junto al consistorio que fue secundada por medio millar de personas.
Los primeros análisis apuntan a que los artefactos abandonados en las playas La Salvé de Laredo y Ris de Noja y en el campo de golf de esta última localidad fueron introducidos en fiambreras, a las que los terroristas adhirieron sendos detonadores para programar las explosiones que se produjeron entre las 12.15 y las 14.50 horas. Las deflagraciones, comunicadas con antelación en llamada en nombre de ETA a los Bomberos de Vizcaya en Trapagaran, no causaron daños personales ni materiales de consideración.
Las fuerzas de seguridad buscan a los autores de los atentados que podrían haber sido perpetrados por el comando Vizcaya de ETA. Un talde supuestamente integrado por al menos dos miembros liberados (a sueldo) y varias células de legales (no fichados) responsables de los últimos atentados de la banda. La corta distancia que separa Bilbao de Laredo (30 minutos) y de Noja (50 minutos) abona la teoría de que los terroristas podrían haberse desplazado desde el País Vasco a la vecina comunidad de Cantabria, donde habrían colocado las bombas para retornar de inmediato a su punto de origen. Además, el aviso de la colocación de los explosivos lo hizo una mujer desde una cabina telefónica de la localidad vizcaína de Sopelana.
Condena
Laredo y Noja, localidades cuya economía se sustenta en el turismo, principalmente vasco, intentaron recuperarse del shock sufrido y volver a la normalidad. Aunque los atentados acapararon los comentarios, los veraneantes retornaron a las playas de la Salvé y Ris y los aficionados al golf disputaron unos hoyos como si nada hubiera sucedido.
Los ayuntamientos de ambas localidades reunieron a sus corporaciones para condenar los ataques. La junta de portavoces de Laredo se reunió a primera hora y consensuó un comunicado en el que expresó su más dura condena al terrorismo y dejó claro que ni las bombas ni cualquiera de la formas que utilizan los etarras para amenazar y amedrentar a la sociedad nos alejarán de los principios que rigen el Estado de Derecho y el marco constitucional en el que vivimos. Además, convocó una concentración a mediodía junto al consistorio que fue secundada por medio millar de personas.