Las cacerolas vuelven a sonar en el centro de Buenos Aires
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Las cacerolas han vuelto a retumbar en la capital argentina, como ya lo hiciesen por la crisis económica de finales de 2001. En esta ocasión, los argentinos salieron a la calle, utensilios de cocina en mano, para protestar por las retenciones en las carreteras y la persistencia del conflicto entre el campo y el Gobierno de Cristina Fernández, que sigue sin encontrar la fórmula para resolver una disputa iniciada el marzo por el aumento de los impuestos a las exportaciones de grano.
De momento, los meses de conflicto podrían haberle costado a la economía nacional en torno a 3.400 millones de dólares, unos 2.200 millones de euros.
Las principales ciudades argentinas sufrieron durante la noche del lunes al martes caceroladas, convocadas de forma espontánea por correo electrónico y mensajes de texto. Así, Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mar de Plata, entre otras, asistieron a gritos, agitación de banderas y sonidos de bocinas durante horas. Algunos ciudadanos respaldaban así las declaraciones realizadas durante la jornada por el líder de una organización social cercana al Gobierno que acusó al sector agropecuario de querer dar un golpe de Estado por sus continuas protestas, reflejadas en cortes de carretera y desabastecimiento. No obstante, las marchas urbanas también rechazan la forma en que el Ejecutivo responde a las protestas y la forma en que las reprenden.
Escasez de productos
La población se muestra ya harta de que siga sin resolverse una disputa iniciada en marzo cuando Fernández elevó los impuestos a las exportaciones de granos, demasiado según los productores, que lamentan la alta presión fiscal y la escasa rentabilidad de sus trabajos. Entretanto, los argentinos notan ya falta de algunos bienes por el nuevo paro, entre ellos combustible. Las últimas manifestaciones llegaron incluso a la Residencia de Olivos, donde se suponía que estaba la presidenta, pero el Gobierno optó por guardar silencio, según informaciones de los medios locales recogidas por otr/press. El Ejecutivo confía en lavar su imagen, al menos parcialmente, con un acto de apoyo convocada para mañana por el ex presidente Néstor Kichner, que quiere respaldar la gestión de su esposa al frente del gabinete.
Las principales ciudades argentinas sufrieron durante la noche del lunes al martes caceroladas, convocadas de forma espontánea por correo electrónico y mensajes de texto. Así, Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mar de Plata, entre otras, asistieron a gritos, agitación de banderas y sonidos de bocinas durante horas. Algunos ciudadanos respaldaban así las declaraciones realizadas durante la jornada por el líder de una organización social cercana al Gobierno que acusó al sector agropecuario de querer dar un golpe de Estado por sus continuas protestas, reflejadas en cortes de carretera y desabastecimiento. No obstante, las marchas urbanas también rechazan la forma en que el Ejecutivo responde a las protestas y la forma en que las reprenden.
Escasez de productos
La población se muestra ya harta de que siga sin resolverse una disputa iniciada en marzo cuando Fernández elevó los impuestos a las exportaciones de granos, demasiado según los productores, que lamentan la alta presión fiscal y la escasa rentabilidad de sus trabajos. Entretanto, los argentinos notan ya falta de algunos bienes por el nuevo paro, entre ellos combustible. Las últimas manifestaciones llegaron incluso a la Residencia de Olivos, donde se suponía que estaba la presidenta, pero el Gobierno optó por guardar silencio, según informaciones de los medios locales recogidas por otr/press. El Ejecutivo confía en lavar su imagen, al menos parcialmente, con un acto de apoyo convocada para mañana por el ex presidente Néstor Kichner, que quiere respaldar la gestión de su esposa al frente del gabinete.