Las legislativas en Pakistán tendrán impacto internacional

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: COLPISA
Los paquistaníes acudían ayer a las urnas en unas elecciones legislativas que amenazan con desestabilizar aun más a esta potencia nuclear y que determinarán el futuro del presidente, Pervez Musharraf, un aliado clave de Estados Unidos en la "guerra contra el terrorismo". La campaña para los comicios legislativos y provinciales se vio brutalmente afectada por el asesinato de la líder opositora Benazir Bhutto.
Musharraf, que en 2007 destituyó a varios jueces con miras asegurarse su reelección para un segundo mandato presidencial, puede verse enfrentado a una destitución por prevaricación si la oposición gana más de dos tercios de los escaños. El Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) de Bhutto amenazó con desatar protestas si considera que le roban la victoria, en una iniciativa que puede agravar la crisis en que ya está sumido el país, con posibles repercusiones mundiales.
"Las elecciones tienen una importancia crítica porque determinarán el futuro de Musharraf", explicó el analista político y columnista Sharqat Mehmood. "Cualquiera que sea el resultado, se avecinan tiempos muy difíciles para Musharraf y un periodo de inestabilidad", adujo.
Pakistán se ha visto sacudido en los últimos meses por una oleada de atentados suicidas, incluido el que mató a Bhutto al término de un mitin electoral en diciembre y obligó a aplazar las elecciones, inicialmente previstas para el 8 de enero. Decenas de miles de soldados fueron desplegados en todo Pakistán esta semana para proteger los edificios gubernamentales, los cerca de 64.000 colegios electorales y el millar de observadores internacionales y periodistas.

Desencanto
La violencia borró de un soplo el ambiente habitualmente festivo de las campañas electorales en Pakistán y concitó el desencanto entre los 80 millones de votantes, aproximadamente la mitad de la población del país. La inestabilidad también incrementó la preocupación en Washington y otras capitales occidentales sobre la capacidad de Musharraf para atajar la creciente presencia de insurgentes talibanes y afines a Al Qaeda en las zonas tribales fronterizas con Afganistán.
Musharraf, ex general de 64 años que se hizo con el poder gracias a un golpe de Estado en 1999, ha visto recientemente su popularidad caer en picado en los sondeos realizados por organizaciones extranjeras.