Las listas de espera médica se reducen en un 73% desde 2001
01/10/2010 - 09:45
Por: BEATRIZ PARIENTE
Mejorar la calidad de la asistencia sanitaria y reducir la demora en atención especializada fueron los objetivos prioritarios que se propuso el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha al recibir las trasferencias sanitarias, y fue también el germen de la ley que, desde entonces, garantiza tiempos de espera máximos en pruebas diagnósticas, consultas externas e intervenciones quirúrgicas a los pacientes castellano-manchegos.
Desde entonces, las listas de espera en Guadalajara se han reducido en un 73 por ciento, de 10.741 pacientes a 3.300.
Las listas de espera médicas se han convertido en el mayor caballo de batalla de la Sanidad Pública. La búsqueda de la excelencia del servicio es el principal objetivo. No obstante, este grado de calidad no se ha alcanzado en todas las comunidades, ni tampoco en todas las provincias españolas, a tenor de los datos desvelados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre las listas de espera. Este informe independiente ya destaca que Castilla-La Mancha se encuentra entre las comunidades autónomas que más se preocupan por garantizar unos tiempos máximos de espera.
La Ley de Garantías de Atención Sanitaria, única en sus características a nivel nacional, ha propiciado que tanto Castilla-La Mancha como la propia Guadalajara puedan presumir de ser un ejemplo para otras provincias que, incluso, han solicitado el proyecto para analizar su viabilidad en su servicio de salud. Esta pionera ley establece unos tiempos máximos de demora en los que se establecen 120 días para las intervenciones quirúrgicas, 40 para las especialidades y 20 para las pruebas diagnósticas. A partir de estas cifras, la demora media de cirugía programada es de 46 días, 25 para consultas externas y 11 para pruebas diagnósticas, lo que se aleja, en el último caso, de los cuatro meses de media que transcurren, según la OCU, desde que el paciente solicita la cita con el especialista hasta que se le realiza la prueba diagnóstica.
La delegada provincial de Sanidad, Eladia Abánades, asegura que desde 2001 hasta 2007 se ha dividido entre tres la cifra de pacientes en lista de espera. En 2001, 10.741 pacientes de Guadalajara se incluían en estas listas mientras que, el pasado año, la cifra no alcanzó los 3.300, lo que supone una reducción del 73 por ciento en seis años. El mérito es mayor si se toma en cuenta que la cifra de tarjetas sanitarias desde 2001 hasta el pasado año se ha incrementado en un 36 por ciento. Ahora contamos con 55.000 tarjetas sanitarias más que en ese año, asegura Abánades, lo que significa que casi se está prestando servicio a una ciudad nueva y, aún con todo, hay menos personas en lista de espera.
La Ley de Garantías, es una normativa que, desde su puesta en funcionamiento. Ha velado por no sobrepasar unos tiempos topes de espera ha ido desarrollándose progresivamente desde su nacimiento. El primer año de su aplicación se acogieron a la ley cuatro personas; en 2005, 224; en 2006, 521 y, en 2007, 740. El crecimiento se debe, según Abánades, al conocimiento progresivo de esta herramienta por parte de la población.
Según Abánades, para conseguir mejorar las estadísticas de listas y tiempos de espera ha sido fundamental la mejora de las infraestructuras sanitarias y la inyección económica efectuada por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Este año, por ejemplo, se invertirán 1.343 euros al día por habitante.
Las listas de espera médicas se han convertido en el mayor caballo de batalla de la Sanidad Pública. La búsqueda de la excelencia del servicio es el principal objetivo. No obstante, este grado de calidad no se ha alcanzado en todas las comunidades, ni tampoco en todas las provincias españolas, a tenor de los datos desvelados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre las listas de espera. Este informe independiente ya destaca que Castilla-La Mancha se encuentra entre las comunidades autónomas que más se preocupan por garantizar unos tiempos máximos de espera.
La Ley de Garantías de Atención Sanitaria, única en sus características a nivel nacional, ha propiciado que tanto Castilla-La Mancha como la propia Guadalajara puedan presumir de ser un ejemplo para otras provincias que, incluso, han solicitado el proyecto para analizar su viabilidad en su servicio de salud. Esta pionera ley establece unos tiempos máximos de demora en los que se establecen 120 días para las intervenciones quirúrgicas, 40 para las especialidades y 20 para las pruebas diagnósticas. A partir de estas cifras, la demora media de cirugía programada es de 46 días, 25 para consultas externas y 11 para pruebas diagnósticas, lo que se aleja, en el último caso, de los cuatro meses de media que transcurren, según la OCU, desde que el paciente solicita la cita con el especialista hasta que se le realiza la prueba diagnóstica.
La delegada provincial de Sanidad, Eladia Abánades, asegura que desde 2001 hasta 2007 se ha dividido entre tres la cifra de pacientes en lista de espera. En 2001, 10.741 pacientes de Guadalajara se incluían en estas listas mientras que, el pasado año, la cifra no alcanzó los 3.300, lo que supone una reducción del 73 por ciento en seis años. El mérito es mayor si se toma en cuenta que la cifra de tarjetas sanitarias desde 2001 hasta el pasado año se ha incrementado en un 36 por ciento. Ahora contamos con 55.000 tarjetas sanitarias más que en ese año, asegura Abánades, lo que significa que casi se está prestando servicio a una ciudad nueva y, aún con todo, hay menos personas en lista de espera.
La Ley de Garantías, es una normativa que, desde su puesta en funcionamiento. Ha velado por no sobrepasar unos tiempos topes de espera ha ido desarrollándose progresivamente desde su nacimiento. El primer año de su aplicación se acogieron a la ley cuatro personas; en 2005, 224; en 2006, 521 y, en 2007, 740. El crecimiento se debe, según Abánades, al conocimiento progresivo de esta herramienta por parte de la población.
Según Abánades, para conseguir mejorar las estadísticas de listas y tiempos de espera ha sido fundamental la mejora de las infraestructuras sanitarias y la inyección económica efectuada por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Este año, por ejemplo, se invertirán 1.343 euros al día por habitante.