Las lluvias inyectan más de 420 hm2 al Ebro
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
En pleno debate sobre la conveniencia política de llevar a efecto un trasvase del Segre al conurbación de Barcelona, el Ministerio de Medio Ambiente hizo ayer público un revelador balance de la reserva hidraúlica, que da cuenta de un incremento de más de 420 hectómetros en los embalses del Ebro en tan sólo la última semana por las fuertes lluvias en su cabecera.
Al mismo tiempo, avisa de que las reservas de los pantanos de las cuencas catalanas, donde se obtiene el abastecimiento para Barcelona ciudad y su entorno, han caído de la barrera psicológica del 20 por ciento.
Según datos oficiales recogidos por otr/press, los pantanos españoles ganaron en la última semana 631 hectómetros cúbicos, un 1,2 por ciento, lo que sitúa la reserva total en un 46,6 por ciento. Sin embargo este aumento no ha sido, ni mucho menos, uniforme. En gra medida, 428 hectómetros cúbicos, han ido a parar a los pantanos de la cuenca del Ebro, que han visto como su reserva ha subido del 48 al 53,7 por ciento en tan sólo siete días. Este incremento se debió a las fuertes precipitaciones registradas en la cabecera del río, que abarca casi toda Navarra, y buena parte del País Vasco y del norte de Burgos.
Sin embargo, las lluvias apenas llegaron al Mediterráneo donde desemboca el Ebro, y mucho menos a la franja litoral catalana, de cuyos ríos se abastece la ciudad de Barcelona y su conurbación.
Según datos oficiales recogidos por otr/press, los pantanos españoles ganaron en la última semana 631 hectómetros cúbicos, un 1,2 por ciento, lo que sitúa la reserva total en un 46,6 por ciento. Sin embargo este aumento no ha sido, ni mucho menos, uniforme. En gra medida, 428 hectómetros cúbicos, han ido a parar a los pantanos de la cuenca del Ebro, que han visto como su reserva ha subido del 48 al 53,7 por ciento en tan sólo siete días. Este incremento se debió a las fuertes precipitaciones registradas en la cabecera del río, que abarca casi toda Navarra, y buena parte del País Vasco y del norte de Burgos.
Sin embargo, las lluvias apenas llegaron al Mediterráneo donde desemboca el Ebro, y mucho menos a la franja litoral catalana, de cuyos ríos se abastece la ciudad de Barcelona y su conurbación.