Lo sucedido en Georgia podría volver a repetirse
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
Aunque Moscú justifica su intervención militar en Georgia aduciendo que fueron primero ellos quienes atacaron Osetia del Sur, territorio que la ONU reconoce bajo la jurisdicción de Tiflis, la verdad es que las provocaciones las comenzó Rusia mucho antes.
Lo hizo manteniendo sus tropas en la zona sin el consentimiento del Gobierno georgiano, concediendo la nacionalidad rusa a surosetios y abjasos, restableciendo los vínculos económicos con las dos provincias georgianas mientras aplicaba sanciones contra Tiflis y efectuando incursiones aéreas de intimidación. En suma, dando un apoyo abierto y descarado a los separatistas de Osetia del Sur y Abjasia.
Una situación muy parecida se da en Ucrania, cuya península de Crimea está habitada mayoritariamente por rusos y en donde se encuentra la base de la Flota rusa del Mar negro (Sebastopol), y en Moldavia, en la provincia separatista de Transdniester. Nagorno Karabaj, región perteneciente a Azerbaiyán, pero administrada por armenios, es escenario de otro de esos conflictos latentes recibidos como herencia de la desaparecida URSS.
Una situación muy parecida se da en Ucrania, cuya península de Crimea está habitada mayoritariamente por rusos y en donde se encuentra la base de la Flota rusa del Mar negro (Sebastopol), y en Moldavia, en la provincia separatista de Transdniester. Nagorno Karabaj, región perteneciente a Azerbaiyán, pero administrada por armenios, es escenario de otro de esos conflictos latentes recibidos como herencia de la desaparecida URSS.