Localizado en la morgue de Toulouse un cadáver que podría ser del etarra Jon Anza
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
TERRORISMO
La Fiscalía pide 900 años de cárcel para tres terroristas por el atentado en la T-4
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, que abrió esta investigación a instancia de las autoridades francesas, ordenó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que preparasen un informe en el que se detallase en qué estado físico y mental se encontraba Jon Anza en el momento de su desaparición, a fin de determinar si pudo extraviarse y sufrir un accidente.
Del mismo modo, el juez instructor solicitó un análisis exhaustivo de las llamadas telefónicas que realizó el etarra en los días previos a su desaparición y de las que hicieron las personas de su entorno más próximo. La apertura de la investigación por parte del juez Andreu se produjo después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional recibiera una comisión rogatoria de la Fiscalía del Tribunal de Gran Instancia de Bayona, que investiga desde mayo pasado la desaparición del etarra a petición de su familia.
La desaparición de Jon Anza se había convertido en los últimos tiempos en una de las principales reivindicaciones de la izquierda abertzale y mantener presente esta causa una de las directrices de ETA tal y como se evidencia en algunos de sus comunicados o documentos internos. Según auto del juez Batasar Garzón ETA incluía una serie de instrucciones para lograr una activación popular de cara al verano de 2009 entre las que indicaba que las denuncias de la desaparición de Jon Anza con la presencia de sus fotos tenían que ser una constante. El ejemplo más reciente fue el que protagonizó el Colectivo de Presos de ETA (EPPK) en su periodo de lucha en las prisiones. Según anunciaron en uno de sus últimos comunicados, el pasado 18 de febrero los internos de la banda en cárceles de España y Francia llevaron a cabo protestas por su desaparición. Este miembro de la banda terrorista tenía 47 años y sufría una grave enfermedad. Cumplió una condena de 20 años de cárcel por su integración en ETA y, pese a haber nacido en San Sebastián, a su salida de prisión en el año 2002 se trasladó a Francia donde seguía colaborando con los terroristas. En concreto, su función consistía en actuar como correo.
Atentado T-4
Mientras, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó 900 años de cárcel para los presuntos etarras Mattin Sarasola, Igor Portu y Mikel San Sebastián por participar en el atentado que se produjo el 30 de diciembre de 2006 en la Terminal 4 de Barajas (Madrid) y que costó la vida a los dos ciudadanos ecuatorianos, Diego Armando y Carlos Alonso Palate. El Ministerio Público también solicitó que los tres presuntos terroristas que integraron un comando denominado, Goiztairrak y posteriormente Elurra, indemnicen con 500.000 euros a cada una de las familias de los asesinados.
El escrito provisional de acusación de la Fiscalía, que fue remitido este jueves a la sección Tercera de la Sala de lo Penal, consideró que los tres etarras fueron responsables de dos delitos consumados de asesinato terrorista, uno de estragos terroristas y 41 de intento de asesinato, en relación con el número de personas que resultaron heridas a causa de la explosión.
En esta causa también están imputados el ex jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y el también miembro de la cúpula etarra Joseba Aranibar, a los que se le acusó de dar instrucciones necesarias al comando para que llevara a cabo este atentado, que se produjo en pleno alto el fuego de la organización terrorista.
Txeroki pensó en el disfraz
El escrito de la Fiscalía, que lleva la firma del fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, Francisco Javier Zaragoza, detalló que el atentado se preparó durante una reunión en el monte Auza, situado en el valle del Baztan (Navarra), en la que Txeroki dio indicaciones a Sarasola y Portu sobre cómo llevarlo a cabo.
Los tres presuntos etarras, naturales de la localidad navarra de Lesaka, realizaron en dos ocasiones un itinerario hasta el aeropuerto de Madrid-Barajas y mantuvieron otro encuentro posterior con el entonces jefe militar de ETA en el que quedó fijada la caracterización que debió llevar Sarasola en el momento del atentado.
Así, el jefe militar encargó a Portu la compra del teléfono móvil empleado para dar aviso del atentado y fijó el día, hora y lugar en que debieron producirse. El 27 de diciembre de 2006, los tres integrantes del comando sustrajeron una furgoneta estacionada en la localidad francesa de Luz Ardiden y secuestraron a su propietario, al que mantuvieron retenido dos días.
Cambio de vehículos
Dos días después, los miembros del comando iniciaron el traslado hasta la terminal del aeropuerto de Barajas, en el que San Sebastián viajó en una motocicleta que hizo la función de lanzadera, mientras que Portu se desplazó por separado en otro vehículo esperando la llegada de sus compañeros a unos 50 kilómetros de Madrid.
La desaparición de Jon Anza se había convertido en los últimos tiempos en una de las principales reivindicaciones de la izquierda abertzale y mantener presente esta causa una de las directrices de ETA tal y como se evidencia en algunos de sus comunicados o documentos internos. Según auto del juez Batasar Garzón ETA incluía una serie de instrucciones para lograr una activación popular de cara al verano de 2009 entre las que indicaba que las denuncias de la desaparición de Jon Anza con la presencia de sus fotos tenían que ser una constante. El ejemplo más reciente fue el que protagonizó el Colectivo de Presos de ETA (EPPK) en su periodo de lucha en las prisiones. Según anunciaron en uno de sus últimos comunicados, el pasado 18 de febrero los internos de la banda en cárceles de España y Francia llevaron a cabo protestas por su desaparición. Este miembro de la banda terrorista tenía 47 años y sufría una grave enfermedad. Cumplió una condena de 20 años de cárcel por su integración en ETA y, pese a haber nacido en San Sebastián, a su salida de prisión en el año 2002 se trasladó a Francia donde seguía colaborando con los terroristas. En concreto, su función consistía en actuar como correo.
Atentado T-4
Mientras, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó 900 años de cárcel para los presuntos etarras Mattin Sarasola, Igor Portu y Mikel San Sebastián por participar en el atentado que se produjo el 30 de diciembre de 2006 en la Terminal 4 de Barajas (Madrid) y que costó la vida a los dos ciudadanos ecuatorianos, Diego Armando y Carlos Alonso Palate. El Ministerio Público también solicitó que los tres presuntos terroristas que integraron un comando denominado, Goiztairrak y posteriormente Elurra, indemnicen con 500.000 euros a cada una de las familias de los asesinados.
El escrito provisional de acusación de la Fiscalía, que fue remitido este jueves a la sección Tercera de la Sala de lo Penal, consideró que los tres etarras fueron responsables de dos delitos consumados de asesinato terrorista, uno de estragos terroristas y 41 de intento de asesinato, en relación con el número de personas que resultaron heridas a causa de la explosión.
En esta causa también están imputados el ex jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y el también miembro de la cúpula etarra Joseba Aranibar, a los que se le acusó de dar instrucciones necesarias al comando para que llevara a cabo este atentado, que se produjo en pleno alto el fuego de la organización terrorista.
Txeroki pensó en el disfraz
El escrito de la Fiscalía, que lleva la firma del fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, Francisco Javier Zaragoza, detalló que el atentado se preparó durante una reunión en el monte Auza, situado en el valle del Baztan (Navarra), en la que Txeroki dio indicaciones a Sarasola y Portu sobre cómo llevarlo a cabo.
Los tres presuntos etarras, naturales de la localidad navarra de Lesaka, realizaron en dos ocasiones un itinerario hasta el aeropuerto de Madrid-Barajas y mantuvieron otro encuentro posterior con el entonces jefe militar de ETA en el que quedó fijada la caracterización que debió llevar Sarasola en el momento del atentado.
Así, el jefe militar encargó a Portu la compra del teléfono móvil empleado para dar aviso del atentado y fijó el día, hora y lugar en que debieron producirse. El 27 de diciembre de 2006, los tres integrantes del comando sustrajeron una furgoneta estacionada en la localidad francesa de Luz Ardiden y secuestraron a su propietario, al que mantuvieron retenido dos días.
Cambio de vehículos
Dos días después, los miembros del comando iniciaron el traslado hasta la terminal del aeropuerto de Barajas, en el que San Sebastián viajó en una motocicleta que hizo la función de lanzadera, mientras que Portu se desplazó por separado en otro vehículo esperando la llegada de sus compañeros a unos 50 kilómetros de Madrid.