Londres renueva su plan terrorista contra ataques químicos y nucleares

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El Gobierno británico ha renovado la estrategia contra el terrorismo con el objetivo de formar a la ciudadanía en el descubrimiento de potenciales tramas y cómo reaccionar a las consecuencias inmediatas de un ataque y prepararse ante el uso de armas químicas o nucleares como nuevas fórmulas de atentar de las organizaciones internacionales. El Ministerio del Interior asegura que ‘Constest 2’, la nueva versión de un plan que cuenta con seis años de vigencia, representa “uno de los más completos y amplios” paquetes de medidas adoptado por un Estado.
Londres sigue considerando la amenaza de grupos inspirados en Al Qaeda el mayor riesgo al que las islas se enfrentan, si bien con métodos renovados en los que detecta peligros de armas químicas, biológicas y nucleares como una opción actualmente “más realista” que en cualquier período anterior.

Una situación que el Ejecutivo relaciona con la falta de atención de otros territorios y la incautación de material peligroso, admitido por numerosos gobiernos de “estados fallidos” y que podría convertirse en artefactos de severas consecuencias. Un ejemplo de esta utilización son los explosivos empleados para atacar a las patrullas en Afganistán que fueron utilizados por el IRA.
Por ello, los responsables de seguridad han querido implicar a la ciudadanía en la detención de tramas y, en el informe de 174 páginas que recoge las nuevas apuestas, incluye fórmulas para crear un “ejército de trabajadores” formado por los propios empleados británicos, especialmente aquellos de lugares potencialmente arriesgados por congregar importantes concentraciones de gente.

Fórmulas
Entre las fórmulas establecidas figuran ejercicios de entrenamiento para ayudar al personal de hoteles y restaurantes a hacer frente a un ataque que, según el documento difundido ayer, se mantiene como una posibilidad “real” debido a la permanencia de las causas tradicionalmente atribuidas al terrorismo, como los conflictos aprovechados por terroristas o cambios tecnológicos que lo facilitan.
En este sentido, el Gobierno alerta de que grupos surgidos de modificaciones de Al Qaeda y otras organizaciones de similar naturaleza tienen acceso a nuevas técnicas de naturaleza química, biológica y nuclear, a partir de los avances tecnológicos, los robos y el tráfico de materiales que “hacen esta aspiración más realista de lo que era en el pasado reciente”.
Una opinión que la propia ministra de Interior, Jacqui Smith, consideró “potencialmente” viable, “dada la situación internacional y los objetivos de algunos terroristas a escala internacional”, especialmente porque, junto con las nuevas modalidades armamentísticas, ha aumentado el peligro para intereses británicos en el exterior.
Según el informe, la proliferación de artefactos improvisados y explosivos de fabricación casera y suicidas se ha incrementado y obliga tanto a los gobernantes como a la propia ciudadanía a hacer frente a estas nuevas formas de ataque, a partir de la promoción de medidas en el primer caso, y de la formación ante tramas en el segundo.
De esta manera, 30.000 trabajadores han sido entrenados ya para responder y se prevé ampliar esta capacitación a otros 30.000, para garantizar que si los terroristas van contra áreas concurridas, los responsables de gestionar los centros comerciales, los pubs, los restaurantes, los clubs o los hoteles cuenten con planes de entrenamiento. “Es necesario que la gente esté vigilante a la amenaza del terrorismo y cómo hacer frente a un ataque si ocurre”, recoge el documento.
La preparación de éste ha llevado en torno a un año de trabajo de expertos de diferentes disciplinas para aplicar las lecciones aprendidas de recientes episodios, no sólo internos, sino de otras áreas, como los registrados el pasado año en Bombay e incluso pese a que no parece probable que Reino Unido se considere un territorio para ir contra complejos hoteleros imitando los sucesos de India en noviembre de 2008.

Armazón
Con todo, el armazón que durante seis años ha articulado las bases de la estrategia ‘Contest’ se mantiene y los principios de Prevención, Persecución, Protección y Preparación continúan como elementos de actuación, si bien han sido actualizados con el objetivo de adecuarse a potenciales reclutamientos de extremistas, impedir el éxito de las operaciones terroristas, reducir la vulnerabilidad del territorio británico y asegurar la posición para hacer frente a las consecuencias de cualquier ataque.
Sin embargo, en esta versión renovada, la prevención de radicalización de musulmanes ocupará un espacio destacado, tras meses en los que el Gobierno ha sido criticado por no haber incidido en el apartado de la vigilancia ante signos de este problema y el control de sujetos potencialmente expuestos. En este contexto, la amenaza terrorista en Reino Unido se mantiene en la categoría de “severa” fijado por el Centro de Análisis Terrorista en julio de 2007, poco después de que Gordon Brown tomase el relevo de Tony Blair como primer ministro. El nivel significa que un ataque es altamente probable, pero no inminente.
En cualquier caso, a la altura de 2011, el Gobierno habrá elevado a los 3.500 millones de libras anuales las acciones contra el terrorismo, en línea con el refuerzo generalizado que ha llevado a que el número de policías especializados en la materia aumentarse desde 2003 de 1.700 a 3.000 y que el Servicio de Seguridad del MI5 se doblase en el mismo período.

Implicación de la sociedad
Según explicó ayer en Madrid uno de los responsables de este programa en el apartado de prevención dentro del Foreign Office, Arthur Snell, uno de los principales objetivos del Gobierno británico es que la sociedad, y sobre todo las propias comunidades, participen en la identificación de posibles terroristas o radicales, para poder mantenerlos vigilados.
Snell admitió que no existe “un perfil claro” de los terroristas o los radicales islamistas, aunque normalmente “se trata de jóvenes, no necesariamente recién llegados a Reino Unido, ya que muchos han nacido en territorio británico”, como ocurrió con los atentados del 7-J. No obstante, reconoció que “los paquistaníes son el principal objetivo”, si bien incidió en que “no hay que estigmatizar”, ya que “sólo una pequeña parte” de esta comunidad lleva a cabo actividades radicales o terroristas. Lo que se está tratanto de promover, explicó, es que desde las comunidades, y sobre todo desde las mezquitas, se dé la voz de alarma a las autoridades, ante cualquier sospecha. Esto, junto con la actuación de las fuerzas de seguridad, ha permitido que “actualmente se tenga bajo vigilancia a 2.000 personas que se teme estén implicadas en actividades terroristas” y la encarcelación de 80 en 2008. Además, añadió, “una docena de ataques se han evitado en los últimos años”. Por otra parte, Snell resaltó “la buena relación de trabajo” en esta materia que existe con el Gobierno español, con el que, dijo, “es muy fácil trabajar”. En este sentido, incidió en que Londres desea trabajar con España, “sobre todo en el norte de Africa” y consideró que la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones propuesta por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y asumida por la ONU, es “una buena idea”.