Los afganos eligen hoy a su presidente en unos comicios marcados por la polémica
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Unos 17 millones de afganos están llamados hoy a las urnas para elegir a su presidente así como a sus representantes en los consejos provinciales en unas elecciones que los talibán han prometido boicotear, atacando, entre otros, colegios electorales, y con las denuncias de fraudes planeando ya en el ambiente. Así las cosas, la abstención es el peor enemigo del presidente Hamid Karzai, que espera lograr un nuevo mandato sin necesidad de segunda vuelta, no dando así ninguna oportunidad a sus oponentes.
Karzai, quien accedió al poder con el respaldo de la comunidad internacional tras la caída de los talibán en 2001 y fue refrendado en su cargo en las primeras elecciones presidenciales en 2004, es el gran favorito para alzarse con la victoria, según todos los sondeos, si bien no está claro que pueda superar el 50% de los votos necesarios para evitar tener que enfrentarse al segundo candidato más votado en una segunda vuelta en octubre.
Para evitar esta posibilidad, Karzai se ha ido granjeando en los últimos meses, e incluso esta misma semana, el respaldo de importantes líderes étnicos del país y de antiguos señores de la guerra, entre ellos el ex gobernador de Herat y actual ministro de Energía Ismail Jan, o el ex general uzbeco Abdul Rashid Dostum. Este último, conocido por cambiar de bando en varias ocasiones, regresó el domingo al país y el lunes hizo un llamamiento claro a sus numerosos partidarios a que apoyen al actual presidente.
El apoyo de estos líderes milicianos y señores de la guerra a Karzai ha suscitado las suspicacias tanto en Occidente como en la ONU, ya que se teme que tras los comicios algunos de ellos --con delitos contra los Derechos Humanos pendientes-- puedan ocupar puestos clave en el Gobierno, como ya ocurriera al principios del mandato del actual presidente, si bien fueron apartados paulatinamente de estos puestos gracias a la presión internacional.
Corrupción
Contra Karzai también juega la corrupción reinante en el país que no ha conseguido controlar en estos años --según Transparencia Internacional, Afganistán estaba en el puesto 176 de 180 países en 2008 en esta materia--. Para su principal rival, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá, la mala actuación del presidente para combatir la corrupción es una de las causas del incremento de la insurgencia.
Aunque Karzai ha reconocido la gravedad del problema, la última vez en el debate del pasado domingo con algunos de sus rivales, no ha formulado soluciones claras para resolverlo. Por ello, otro de sus contrincantes, el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani, ha advertido de que la corrupción es un cáncer para Afganistán que se encuentra ya en fase de metástasis y se está comiendo a la sociedad.
Pero la gran preocupación del Gobierno afgano de cara a estos comicios es la seguridad. Los talibán han dejado claro que atentarán contra colegios electorales y otros objetivos sensibles, y de hecho ya han cumplido sus amenazas llevando a cabo atentados en los últimos días, como el ocurrido ayer en Kabul en el que murieron siete personas, entre ellas dos empleados de la ONU, y que tenía como objetivo un convoy de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF).
Para evitar esta posibilidad, Karzai se ha ido granjeando en los últimos meses, e incluso esta misma semana, el respaldo de importantes líderes étnicos del país y de antiguos señores de la guerra, entre ellos el ex gobernador de Herat y actual ministro de Energía Ismail Jan, o el ex general uzbeco Abdul Rashid Dostum. Este último, conocido por cambiar de bando en varias ocasiones, regresó el domingo al país y el lunes hizo un llamamiento claro a sus numerosos partidarios a que apoyen al actual presidente.
El apoyo de estos líderes milicianos y señores de la guerra a Karzai ha suscitado las suspicacias tanto en Occidente como en la ONU, ya que se teme que tras los comicios algunos de ellos --con delitos contra los Derechos Humanos pendientes-- puedan ocupar puestos clave en el Gobierno, como ya ocurriera al principios del mandato del actual presidente, si bien fueron apartados paulatinamente de estos puestos gracias a la presión internacional.
Corrupción
Contra Karzai también juega la corrupción reinante en el país que no ha conseguido controlar en estos años --según Transparencia Internacional, Afganistán estaba en el puesto 176 de 180 países en 2008 en esta materia--. Para su principal rival, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá, la mala actuación del presidente para combatir la corrupción es una de las causas del incremento de la insurgencia.
Aunque Karzai ha reconocido la gravedad del problema, la última vez en el debate del pasado domingo con algunos de sus rivales, no ha formulado soluciones claras para resolverlo. Por ello, otro de sus contrincantes, el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani, ha advertido de que la corrupción es un cáncer para Afganistán que se encuentra ya en fase de metástasis y se está comiendo a la sociedad.
Pero la gran preocupación del Gobierno afgano de cara a estos comicios es la seguridad. Los talibán han dejado claro que atentarán contra colegios electorales y otros objetivos sensibles, y de hecho ya han cumplido sus amenazas llevando a cabo atentados en los últimos días, como el ocurrido ayer en Kabul en el que murieron siete personas, entre ellas dos empleados de la ONU, y que tenía como objetivo un convoy de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF).