Los 'armaos' de Sigüenza trasladaron por primera vez en la historia el sepulcro el Sábado Santo, a causa de la lluvia
01/10/2010 - 09:45

Por: DIANA PIZARRO
Por primera vez en la historia de los armaos seguntinos, el Santo Sepulcro fue trasladado al asilo el Sábado Santo. La lluvia fue la causante de que en la noche del viernes no pudieran salir los cofrades acompañando el cuerpo sin vida de Cristo. En algunos momentos, incluso, llegó a nevar sobre la Ciudad del Doncel. La tristeza y la resignación ante la imposibilidad de llegar al asilo, se tornó ayer en esperanza cuando finalmente pudo partir el sepulcro y la Virgen de la Soledad camino a su casa. Al llegar allí, como manda la tradición, aunque con un día de retraso, se pidió que se abriera la puerta a Jesús el Nazareno, rey de los judíos.
El Viernes Santo de Sigüenza también estuvo protagonizado por la lluvia, el frío, e incluso la nieve. De hecho, fue esta última inclemencia del tiempo la que impidió que, por primera vez, el Santo Sepulcro no descansase en la iglesia del asilo en la noche del Viernes Santo. En los más de 60 años que llevo siendo armado no he visto nunca que no el Cristo no haya llegado a su casa. Únicamente un año no pudimos llevar allí a la Virgen de la Soledad, explica José Cerezo, presidente de la Cofradía de la Vera Cruz. Pero el viernes, por mucho que esperaron y rezaron los fieles, el tiempo se impuso y los armados únicamente pudieron realizar el tradicional recorrido por el interior de la catedral. Alrededor de las 20.30 horas se comenzó a rezar el rosario, y posteriormente tuvo lugar el sermón de Soledad. Estuvimos haciendo tiempo mientras recorríamos el templo, pero cuando quisimos partir hacia el asilo, los cerca de dos dedos de nieve nos echaron para atrás y determinamos dejar los pasos en la catedral, explica José Cerezo.
Ante la suspensión del entierro del Señor, tanto los cofrades como los fieles sintieron tristeza al no poder cumplir el sueño de todo un año. Llevamos mucho tiempo esperando la llegada de este día, y nunca como hoy habíamos vivido un Viernes Santo sin que el Cristo reposase en el asilo, explica el presidente de la Cofradía de la Vera Cruz.
?Sin embargo, dado que el Santo Sepuldro y la Virgen de La Soledad han de descansar en ese templo, los cofrades acordaron que la procesión se realizaría, si el tiempo lo permitía, ayer a las 19.00 horas. A medida que se iba acercando el momento, centenares de vecinos se fueron apostando a las puertas de la catedral. Gracias a Dios la lluvia nos ha dado una tregua, afirmaba el presidente de la Vera Cruz. El recorrido se hizo como estaba previsto para el día anterior, y, como manda la tradición, al llegar la comitiva a la residencia de ancianos, se golpeó la puerta tres veces. ¿Quién?, preguntaron. Jesús el Nazareno, Rey de los judíos, aunque con un día de tardanza. Así, las puertas del templo se abrieron y los Armaos pudieron, finalmente, depositar al Cristo en su templo.
Previamente, el viernes por la mañana, la lluvia también hizo cambiar la programación prevista.
Ante la suspensión del entierro del Señor, tanto los cofrades como los fieles sintieron tristeza al no poder cumplir el sueño de todo un año. Llevamos mucho tiempo esperando la llegada de este día, y nunca como hoy habíamos vivido un Viernes Santo sin que el Cristo reposase en el asilo, explica el presidente de la Cofradía de la Vera Cruz.
?Sin embargo, dado que el Santo Sepuldro y la Virgen de La Soledad han de descansar en ese templo, los cofrades acordaron que la procesión se realizaría, si el tiempo lo permitía, ayer a las 19.00 horas. A medida que se iba acercando el momento, centenares de vecinos se fueron apostando a las puertas de la catedral. Gracias a Dios la lluvia nos ha dado una tregua, afirmaba el presidente de la Vera Cruz. El recorrido se hizo como estaba previsto para el día anterior, y, como manda la tradición, al llegar la comitiva a la residencia de ancianos, se golpeó la puerta tres veces. ¿Quién?, preguntaron. Jesús el Nazareno, Rey de los judíos, aunque con un día de tardanza. Así, las puertas del templo se abrieron y los Armaos pudieron, finalmente, depositar al Cristo en su templo.
Previamente, el viernes por la mañana, la lluvia también hizo cambiar la programación prevista.