Los dos médicos detrás de los ataques fallidos en Glasgow y Londres en 2007 querían una masacre "indiscriminada"

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Los dos médicos del Sistema Nacional de Salud británico (NHS, por sus siglas en inglés) que en junio del año pasado fracasaron en los atentados que pretendían perpetrar en Londres y Glasgow buscaban una masacre "indiscriminada y sistemática", según denunció hoy la Fiscalía en su primera intervención en el juicio que se desarrolla en el tribunal londinense de Woolwich.
Mohammed Asha, de 28 años, y Bilal Abdullah, de 29, están acusados de intentar hacer explosionar dos coches bomba en la capital de Reino Unido y tratar de completar un ataque suicida en el aeropuerto escocés, como parte de las acciones de la célula islamista a la que pertenecían, según el fiscal Jonathan Laidlaw, que precisó que tenía como objetivo "atenazar a la ciudadanía con el miedo" a una proliferación de acometidas terroristas.

La acusación recordó que las bombas que pretendían detonar en vehículos no iban acompañadas de advertencias, pese a encontrarse en áreas especialmente concurridas, por lo que, "en resumen, estos hombres intentaban cometer asesinatos en una escala indiscriminada y sistemática". "Y aparte de la matanza de inocentes, el objetivo era, por supuesto, captar la atención de la gente tanto en este país como internacionalmente", aseveró.

Los dos hombres están imputados por haber preparado dos coches con gasolina, bombonas de gas y clavos que habrían aparcado en un área especialmente populosa del West End londinense el 29 de junio de 2007, tan sólo dos días después de que Gordon Brown tomase el relevo de Tony Blair como nuevo primer ministro británico.

FALLO EN LA DETONACIÓN

No obstante, las detonaciones que pretendían provocar mediante control remoto a partir del uso de teléfonos móviles fallaron en ambos vehículos, lo que no impidió una evacuación masiva de cientos de personas cuando se descubrió el primero de ellos en el exterior del club 'Tiger, Tiger', un local de varios pisos situado en la céntrica calle de Haymarket que se encontraba completo en el que era el último viernes del mes de junio.

El segundo turismo, estacionado en las proximidades, fue inadvertidamente remolcado hasta un depósito de coches antes de que se descubriese el contenido explosivo y se redujesen los riesgos.

Al respecto, la acusación calificó de "extraordinario" que los dos hombres que hoy se sentaron en el banquillo de los acusados fuesen médicos, cuando las acciones que planeaban, de haber tenido éxito, habrían dado muerte a cientos de personas.

"Ambos están adscritos a las creencias del extremismo islámico y comparten, pese a sus profesiones de salvar vidas y evitar el sufrimiento, la misma ideología asesina que ha inspirado a otros terroristas que han atacado o amenazado a este país durante años", declaró.

Bilal Abdullah, un especialista en diabetes que trabajaba en el hospital Royal Alexandra de la ciudad escocesa de Paisley, fue detenido el día después de que el todo terreno en llamas cargado con bidones de gas y petróleo irrumpiese en la terminal del aeropuerto de Glasgow.

El supuesto conductor, Kafeel Ahmed, falleció como consecuencia de las quemaduras, mientras que Asha, un neurólogo de origen jordano que había estado empleado en un hospital de Cambridge, fue arrestado posteriormente ese mismo día en la autovía M6.

VENGANZA

En este sentido, el objetivo de sus acciones, según se descubrió en el material incautado tras sus detenciones, era vengarse de Reino Unido por lo que consideraban la persecución de musulmanes en todo el mundo, especialmente en los territorios palestinos, Irak y Afganistán. Así, los ataques habían sido planeados durante un semestre en el que habían empleado una casa a las afueras de Glasgow como fábrica de explosivos.

No obstante, las grandes cantidades de clavos, bombonas de gas y bidones de petróleo que adquirieron a lo largo de estos seis meses no llamaron la atención de los servicios de inteligencia. Además, contaban con al menos dos vehículos más de los empleados en Londres y suministros adicionales para provocar detonaciones "para asesinar", pese a las reivindicaciones de uno de Balil Abdullah, que asegura que la intención era provocar daños materiales, no pérdidas humanas.

El fallo del ataque en Londres los llevó a modificar la manera de viajar a Glasgow para llevar a cabo el atentado del aeropuerto, que preveía entrar a alta velocidad en la terminal, pero se quedó varado en la entrada. Con todo, los hombres continúan negando los cargos de conspiración de asesinato y de tramar para causar explosiones para acabar con vidas humanas entre enero de 2006 y julio de 2007.